Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Es la cumbre, mis temores,
con la voz, el cuerpo y
un alma para terminar,
su contrario es la fiera que
con garras infatigables
atacan al corazón
en vez de los ojos.
Al final de los
callejones sin salida
están las cavernas en las
cuales se pierde
el perfil en el espejo,
luminosidad de un
destino enmudecido,
nervios, sangre y carne,
puñado de polvo
que dice que algún día
debe hacerse
una pausa pues
mañana seremos huesos
de dama vieja destruidos.
La última esperanza
que conservo,
como los dolores,
es la vida a las
puertas del azar,
mí desnudez son los espejos,
mis músculos, los dientes y
la barba,
solo para manchar la alfombra.
con la voz, el cuerpo y
un alma para terminar,
su contrario es la fiera que
con garras infatigables
atacan al corazón
en vez de los ojos.
Al final de los
callejones sin salida
están las cavernas en las
cuales se pierde
el perfil en el espejo,
luminosidad de un
destino enmudecido,
nervios, sangre y carne,
puñado de polvo
que dice que algún día
debe hacerse
una pausa pues
mañana seremos huesos
de dama vieja destruidos.
La última esperanza
que conservo,
como los dolores,
es la vida a las
puertas del azar,
mí desnudez son los espejos,
mis músculos, los dientes y
la barba,
solo para manchar la alfombra.
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