DAMAR BOREALIS
Poeta fiel al portal
En una sucia esquina,
ella tiene un puesto de caricias
y humedades fingidas
a la vista de los viandantes,
exhibe con descaro
las partes vulnerables al deseo
y siempre tiene a la mano
una frase que convoque a la lujuria:
vamos al cuarto papi
una vez se soñó casada
y despertó puta y borracha,
en un cuarto rentado,
se fue haciendo adicta a todo,
menos a los engaños
y vistió de hielo
un corazón
con nombre de ramera.
Ella no se vende,
solo presta su hendidura
para que el macho se aniquile en ella
ya no finge ni el espasmo,
ni el placer,
como al inicio
y deja que su cuerpo
cada vez mas entrado en carnes
sea lo único al alcance del
truhan cansado que desfoga en ella
su caliente semen.
Cada vez es menos la vergüenza,
menos el remordimiento,
cada vez mas corrupta de cocaina,
ha tenido que bajar los precios
y es que no es lo mismo
una bailarina de Table dance
que una puta cuarentona en una esquina.
ella tiene un puesto de caricias
y humedades fingidas
a la vista de los viandantes,
exhibe con descaro
las partes vulnerables al deseo
y siempre tiene a la mano
una frase que convoque a la lujuria:
vamos al cuarto papi
una vez se soñó casada
y despertó puta y borracha,
en un cuarto rentado,
se fue haciendo adicta a todo,
menos a los engaños
y vistió de hielo
un corazón
con nombre de ramera.
Ella no se vende,
solo presta su hendidura
para que el macho se aniquile en ella
ya no finge ni el espasmo,
ni el placer,
como al inicio
y deja que su cuerpo
cada vez mas entrado en carnes
sea lo único al alcance del
truhan cansado que desfoga en ella
su caliente semen.
Cada vez es menos la vergüenza,
menos el remordimiento,
cada vez mas corrupta de cocaina,
ha tenido que bajar los precios
y es que no es lo mismo
una bailarina de Table dance
que una puta cuarentona en una esquina.