Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi solaz es
El rumor de la lluvia
que se escucha con pereza.
El crepitar de las hojas
bajo pies vagabundos.
El encuentro de tus letras
insinuantes, provocativas, delirantes.
Mi solaz es
Silenciar la barahúnda de verborreas urbanas.
Disolver en jirones las copas,
de aquellos cipreses desamparados, sin estación.
Mi solaz es
Abandonarme a los círculos violetas
Ahogando imágenes neutras, sin sentir.
Y sonreír
Sonreír al paso de los años.
A las huellas de piel y de memoria.
A los brazos que se abren.
A los ojos que se cierran
columpiándose en el frío seco,
de tus labios.
El rumor de la lluvia
que se escucha con pereza.
El crepitar de las hojas
bajo pies vagabundos.
El encuentro de tus letras
insinuantes, provocativas, delirantes.
Mi solaz es
Silenciar la barahúnda de verborreas urbanas.
Disolver en jirones las copas,
de aquellos cipreses desamparados, sin estación.
Mi solaz es
Abandonarme a los círculos violetas
Ahogando imágenes neutras, sin sentir.
Y sonreír
Sonreír al paso de los años.
A las huellas de piel y de memoria.
A los brazos que se abren.
A los ojos que se cierran
columpiándose en el frío seco,
de tus labios.
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