despertando
Poeta adicto al portal
Veo el fuego en tus sandalias,
veo tan pocas rocas ígneas
en la superficie de la tierra.
Veo tu rígido cuerpo y tatuada piel
por las aceras de esta amarrada ciudad.
¿Acaso ya no eres un ser infinito?
te pregunto, homo-digitus.
Veo tanta gente pusilánime
desde los lejanos arrecifes
de mis viajes como médium.
¡Oh tiernas lágrimas y gemidos,
que buscáis paz y auxilio
en este agonizante tiempo!
Humano, percibo tu desaliento,
que es fruto de tu sentimiento.
Permíteme hoy gritarte;
¡que te amo en soledad!,
¡que quiero verte alegre;
creando hermosos puentes de amor,
y no condenando a seres inocentes
al llanto y a la desolación
de tus monstruosas guerras.
veo tan pocas rocas ígneas
en la superficie de la tierra.
Veo tu rígido cuerpo y tatuada piel
por las aceras de esta amarrada ciudad.
¿Acaso ya no eres un ser infinito?
te pregunto, homo-digitus.
Veo tanta gente pusilánime
desde los lejanos arrecifes
de mis viajes como médium.
¡Oh tiernas lágrimas y gemidos,
que buscáis paz y auxilio
en este agonizante tiempo!
Humano, percibo tu desaliento,
que es fruto de tu sentimiento.
Permíteme hoy gritarte;
¡que te amo en soledad!,
¡que quiero verte alegre;
creando hermosos puentes de amor,
y no condenando a seres inocentes
al llanto y a la desolación
de tus monstruosas guerras.