lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Se marchó el verde glauco
en pos de la hiedra,
cubriendo al horizonte
de un halo de tristeza.
Apagados tonos ocres,
gusanos sin luz ni seda,
melodías heridas
serpentearon la Tierra.
Ay, luz de los bosques,
ay, aromas de leyenda,
percibir quisiera
fragancias eternas.
Se marchó el verde glauco
en pos de la hiedra,
sin que mi alma sepa
de su fronda y de su senda.
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