Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
El verdor tránsfugo
que se cuela
tras mis pupilas
me trae evocaciones
de paraísos extraviados.
El rumor de la serpiente
no ahuyenta
la sombra de Dios
y el fruto prohibido
se marchita de hastío.
Dejare mis huesos
de herencia a las flores
más amargas
y el ansia santificada
de las bestias impolutas.
Huiré, libertado
entre la frialdad de los astros
que conocimos de niños
y olvidamos entre los juguetes
muertos de añoranza.
Seré entonces verdor
sobre tu piel de agua
y besare tu alma
para dejar el dulzor
de la eternidad.
que se cuela
tras mis pupilas
me trae evocaciones
de paraísos extraviados.
El rumor de la serpiente
no ahuyenta
la sombra de Dios
y el fruto prohibido
se marchita de hastío.
Dejare mis huesos
de herencia a las flores
más amargas
y el ansia santificada
de las bestias impolutas.
Huiré, libertado
entre la frialdad de los astros
que conocimos de niños
y olvidamos entre los juguetes
muertos de añoranza.
Seré entonces verdor
sobre tu piel de agua
y besare tu alma
para dejar el dulzor
de la eternidad.