pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fue testigo de la ignorancia
que cada vez carcome
más y más a la humanidad...
fue espectadora de la cobardía
camuflada entre falsas excusas
y bastas razones...
fue diana de la aberración burda
del machismo enfermo y crónico...
fue víctima de la infame injusticia
que se reproduce como plaga...
fue cómplice de lo absurdo
al exponer la conciencia que era guía...
se despojó de sueños de grandezas
y se vestió con negras fantasías...
fue canción de cuna en las tinieblas
y fue reina destrozada
entre harapos de cortesana...
fue rea en eslabones de promesas
bajo lacerantes besos,
con disfraz de alma pura
a traición domaron su ternura
y su voluntad desollaron.
Sin ápice de remordimientos,
hoy se postra desleal súbdito
y suplicante egoísmo
vestido de harapientos lamentos
osa aspirar al indulto...
Las cadenas no pudieron con su alma
y en la gran tempestad pudo liberarse...
Los besos de fuego se durmieron
y poco a poco disecados
no siguieron el juego...
La cortesana caída, desolada y vacía
dió con la valentía que la aguardaba,
ella purificó las heridas
y de reina volvió a vestirla...
Subida en el trono toda engalanada
la reina luce la corona
y su joya más preciada,
luce en el pecho aquel rubí
que latente a pesar de lo vivido
hoy vuelve a brillar
para dejar al dolor en el dulce olvido.
Última edición: