Francisco Ruzafa .
Poeta asiduo al portal
Se miro al espejo.
No sabía que ponerse.
Tampoco sabía donde ir.
Se estiro las pestañas.
Sombreo sus párpados
de plata y sus labios
de negro azabache.
Sonrió
se perfumo
dio un ligero
repaso a las uñas
y envuelta en la noche.
Se fue a la playa como
Dios la trajo al mundo.
No le importaba su desnudez
Quería platear su piel
con la luz de la luna.
Quería parpadear y soñar en la arena
un beso plateado
que diera brillo a sus negros labios
No sabía que ponerse.
Tampoco sabía donde ir.
Se estiro las pestañas.
Sombreo sus párpados
de plata y sus labios
de negro azabache.
Sonrió
se perfumo
dio un ligero
repaso a las uñas
y envuelta en la noche.
Se fue a la playa como
Dios la trajo al mundo.
No le importaba su desnudez
Quería platear su piel
con la luz de la luna.
Quería parpadear y soñar en la arena
un beso plateado
que diera brillo a sus negros labios