Adrian Gerardo
Poeta fiel al portal
Una corriente suave por los cabellos de la cabeza, una curiosidad medida en el tiempo, luego de los preparativos, pista libre para despegar y conquistar la veloz gloria en los relatos del viento.
Tardecita de febrero, vemos desde el banco de la plaza un sauce llorón que sonríe, meneando sus brazos acarinciandolo todo, bendito portal este que juega con el espacio -tiempo. Somos mas de lo que creemos aunque no sepamos nada al respecto.
Permitanme nacer dentro vuestro, conocer el emblema de su color y de sus gestos, saber de las cosas que los inspiran, para enverdecer el mural de los sueños, donde acudimos pronto, cuando cansados optamos por un oasis sin reinos.
Y como una flor que trepa por las luz multicolor que un vitro regala, nos sentimos frescos, dichosos contentos. Ven que fácil resulta animarnos, es la veta natural que la magia de la vida nos regala, es cuestión de apuntar nuestro corcel con destino hacia la alegría.
Quizás se pregunten de que se trata todo esto, pero yo como ustedes soy nuevo, permitiendo así un espacio para que crezca esa puerta maravillosa llamada curiosidad. Nos muestra muchas facetas, nuestros yoes esparcidos por el universo.
Hay un enorme jardín esperando por sus nombres verdaderos, con una gran fuente de agua plateada brillantemente ornamentada en el centro, el agua repleta de una luz como flotando en la superficie dificulta ver donde empiezan una cosa y donde termina otra, como una tregua de la divinidad jugando con nosotros.
Enseñando a través del ojo tocarnos muy dentro replegando la mente para nacer al corazón inmenso.