Alexiz
Poeta adicto al portal
A destiempo caen las hojas
de un àrbol sin alma,
y el rastrojo de sensibilidad
se parte en besos sin labios,
se ahoga en mares de arena y sidra,
en destierros de miel, de mirra,
en desvelos de vino y pan y agua y vida.
Aquí la muerte en su premura
se asemeja a la mañana en albura
pues de tantos vicios cura
y porque alivia de torturas.
Harta de miel, sabiendo,
el alma satisfecha,
que la flecha a su destino
ha llegado,
rompe su arco y su cayado
y grita palabras al viento:
Corazòn por mucho amado,
destruido, inolvidado;
no careces de elementos,
tu eres prado
sobre el que crecen àrboles
con almas nuevas
para sustituir las viejas"
Y el suelo de tu juventud
se llena de hojas,
que no te pertenecen
cuando naces y a las que te unes
cuando mueres:
¡Eres abono para el universo!
Y en ello, yo te amo...
de un àrbol sin alma,
y el rastrojo de sensibilidad
se parte en besos sin labios,
se ahoga en mares de arena y sidra,
en destierros de miel, de mirra,
en desvelos de vino y pan y agua y vida.
Aquí la muerte en su premura
se asemeja a la mañana en albura
pues de tantos vicios cura
y porque alivia de torturas.
Harta de miel, sabiendo,
el alma satisfecha,
que la flecha a su destino
ha llegado,
rompe su arco y su cayado
y grita palabras al viento:
Corazòn por mucho amado,
destruido, inolvidado;
no careces de elementos,
tu eres prado
sobre el que crecen àrboles
con almas nuevas
para sustituir las viejas"
Y el suelo de tu juventud
se llena de hojas,
que no te pertenecen
cuando naces y a las que te unes
cuando mueres:
¡Eres abono para el universo!
Y en ello, yo te amo...
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