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Viento sur

musador

esperando...
Al Tormentín Too, velero.

Sopla el invierno sus luces
con un sur que nos reclama
el coraje marinero
para entregarlo en el alba.

En las olas perezosas
al norte la espuma viaja
esfumándose con ella
los restos de mi nostalgia.

La cadencia del rolido
estremece mis entrañas
despertando con los sueños
la angustia de mis escarchas.

Tanto recuerdo añorado
rueda con las olas largas,
vuela en las gaviotas gráciles,
gime el gemir de las jarcias.

Ver surgir del horizonte
oriental tierra uruguaya...,
esos cerros y cuchillas
donde imitaba a las cabras...

¡Qué goce el de navegar
con este sur de mi patria!
¡Qué viento pone en las velas
a los duendes de mi ánima!

Con la tarde muere el viento,
la luna queda, tan pálida,
en el puerto la tristeza
con su manto nos aguarda.

img_9761.jpg

El Tormentín entrando a Colonia, Uruguay. Yo soy el del saco oscuro.
 
Última edición:
Realmente, Jorge, eres un extraordinario hacedor de romances y cuando, como en este caso, estás expresando algo tan tuyo como la experiencia marinera que te curte, alcanzas altas cimas, amigo. ¡Qué lindas palabras se aprenden con tus poemas de barco y vela: rolido, jarcias..., y qué estratégico uso de esdrújulas para dar más sonoridad al poema.

Me ha gustado mucho.

Abrazo.
 
Ayer fue un luminoso día de frío viento sur acá en Buenos Aires, Juan, que aprovechamos muy bien con mi hijo Matías (dueño del Tormentín) navegando hasta ver las costas de nuestros vecinos los uruguayos (Uruguay queda a unas treinta millas naúticas de Buenos Aires, cruzando el Río de la Plata). Hacía algunos meses que no navegábamos, y fue una hermosa navegada. He navegado, de chico, mucho con mis padres, por lo que ese goce viene cargado con muchos recuerdos.

abrazo
j.
 
Última edición:
Al Tormentín Too, velero.

Sopla el invierno sus luces
con un sur que nos reclama
el coraje marinero
para entregarlo en el alba.

En las olas perezosas
al norte la espuma viaja
esfumándose con ella
los restos de mi nostalgia.

La cadencia del rolido
estremece mis entrañas
despertando con los sueños
la angustia de mis escarchas.

Tanto recuerdo añorado
rueda con las olas largas,
vuela en las gaviotas gráciles,
gime el gemir de las jarcias.

Ver surgir del horizonte
oriental tierra uruguaya...,
esos cerros y cuchillas
donde imitaba a las cabras...

¡Qué goce el de navegar
con este sur de mi patria!
¡Qué viento pone en las velas
a los duendes de mi ánima!

Con la tarde muere el viento,
la luna queda, tan pálida,
en el puerto la tristeza
con su manto nos aguarda.
Excelente romance, estimado Musador,
un gusto leerlo y revivir akgunas experiencia en el cruce de Río de la Plata,
al avistar la Isla San Gabriel, llegando a Colonia, o bien la costa de Carmelo,
en otras épocas de tripulante;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Bueno, Eduardo, vos conocés las bondades de nuestro viento sur, esos días plenos de sol pero con frío, esos días que nos dan ganas de todo. Si además tenés el privilegio de aprovecharlo navegando, ¡qué decir!
La isla de San Gabriel tiene un encanto especial, está tan cerca del puerto... He pasado algunos crepúsculos inolvidables navegando en sus cercanías, llegando a Colonia.
gracias y abrazo
j
 
Muy bonito tu romance marinero, estimado Jorge. De hecho en tu foto de perfil tienes pinta de viejo lobo de mar, je je.....
Ya la primera estrofa adelanta que uno va a leer poesía de calidad. Tus sentidos versos transmiten esas buenas y gozosas sensaciones que disfrutas, supongo, cuando sales a navegar.

La primera coma del segundo verso de la última estrofa no la acabo de ver necesaria.
¿Navegar con este sur? A mi me parece más correcto "navegar en este sur".
En cualquier caso, te felicito. He disfrutado con tu brillante poema
Abrazos




Al Tormentín Too, velero.

Sopla el invierno sus luces
con un sur que nos reclama
el coraje marinero
para entregarlo en el alba.

En las olas perezosas
al norte la espuma viaja
esfumándose con ella
los restos de mi nostalgia.

La cadencia del rolido
estremece mis entrañas
despertando con los sueños
la angustia de mis escarchas.

Tanto recuerdo añorado
rueda con las olas largas,
vuela en las gaviotas gráciles,
gime el gemir de las jarcias.

Ver surgir del horizonte
oriental tierra uruguaya...,
esos cerros y cuchillas
donde imitaba a las cabras...

¡Qué goce el de navegar
con este sur de mi patria!
¡Qué viento pone en las velas
a los duendes de mi ánima!

Con la tarde muere el viento,
la luna queda, tan pálida,
en el puerto la tristeza
con su manto nos aguarda.
 
Última edición:
Ñorse Musador:

¡Se palpita alma marinante en estos versos!
¡Y de nuestro viento, ni qué batir!
Lo felicito dendeveras.
Mi salute de cuore pa' Ud.
 
Antes que nada, Luis Adolfo, agradecerte tu atenta lectura y amable comentario.
Respondo a tus dos dudas:
«con este sur»: aquí «sur» designa al viento del sur con el que navegamos, no al sur en que se ubica mi patria; el viento del sur tiene características muy marcadas en mi patria, trayendo a menudo días radiantes y fríos en invierno; me surge la duda, ante tu cuestionamiento, de si esta designación del viento por su dirección será también habitual en España, aunque estoy casi seguro de que sí, por lo menos en ambientes marineros y campesinos, donde hay conciencia del viento. (veo que este uso está registrado en el DRAE, en la quinta acepción de la entrada correspondiente a «sur»; en la primera acepción de esta entrada hay un increíble localismo, ¡qué barbaridad!)

«la luna queda, tan pálida,»: efectivamente esa coma no es necesaria, pero el sentido variaría si la eliminara; si dices «la luna queda tan pálida» el «queda» remite a como queda la luna, «tan pálida»; en cambio con la coma se dice simplemente que la luna queda, y se comenta acerca de su palidez; «la luna queda» contrasta con la muerte de la tarde mentada en el verso anterior, que insinúa la oscuridad que avanza; te comento que a esa coma la saqué y la puse varias veces al componer, hasta que al final le di prioridad al sentido que quería para el «queda».
abrazo
j
 
Última edición:
Gracias, estimado ñorse Musafaz. No es muy urbano el viento, raro que protagonice un tango, aunque hay días en que se cuela por las hendijas del conventillo haciendo temblar la luz de las candelas..., ¿no?
abrazo
j
 
Antes que nada, Luis Adolfo, agradecerte tu atenta lectura y amable comentario.
Respondo a tus dos dudas:
«con este sur»: aquí «sur» designa al viento del sur con el que navegamos, no al sur en que se ubica mi patria; el viento del sur tiene características muy marcadas en mi patria, trayendo a menudo días radiantes y fríos en invierno; me surge la duda, ante tu cuestionamiento, de si esta designación del viento por su dirección será también habitual en España, aunque estoy casi seguro de que sí, por lo menos en ambientes marineros y campesinos, donde hay conciencia del viento. (veo que este uso está registrado en el DRAE, en la quinta acepción de la entrada correspondiente a «sur»; en la primera acepción de esta entrada hay un increíble localismo, ¡qué barbaridad!)

«la luna queda, tan pálida,»: efectivamente esa coma no es necesaria, pero el sentido variaría si la eliminara; si dices «la luna queda tan pálida» el «queda» remite a como queda la luna, «tan pálida»; en cambio con la coma se dice simplemente que la luna queda, y se comenta acerca de su palidez; «la luna queda» contrasta con la muerte de la tarde mentada en el verso anterior, que insinúa la oscuridad que avanza; te comento que a esa coma la saqué y la puse varias veces al componer, hasta que al final le di prioridad al sentido que quería para el «queda».
abrazo
j

Es decir, si no lo he entendido mal, el sentido es , ¡Qué goce es el navegar con el viento sur de mi patria¡
Visto así, tiene sentido.
El tema de la coma con todo el respeto, no lo acabo de ver. Aunque he de reconocer , que eres tan certero en tus críticas que tengo ganas de pillarte , je, je, je..... Es ese pequeño lado oscuro mío , que de vez en cuando se rebela y mancilla mi natural bonhomía, ja ja ja ja.....
Abrazo
 
Última edición:
Me parece muy bien tu intención, Luis Adolfo, me resulta interesante conversar sobre el rol de esa pequeña coma, sutil por cierto en su significado. Es frecuente, por otra parte, que yo mismo encuentre errores en mi puntuación después de publicar y los corrija, no soy infalible ni mucho menos. El caso es que sobre esa coma reflexioné, como te comentaba, en el momento de componer, no estoy improvisando mi argumento para sostenerla.
abrazo
j
 
Al Tormentín Too, velero.

Sopla el invierno sus luces *
con un sur que nos reclama
el coraje marinero
para entregarlo en el alba.

En las olas perezosas
al norte la espuma viaja
esfumándose con ella
los restos de mi nostalgia.

La cadencia del rolido
estremece mis entrañas
despertando con los sueños
la angustia de mis escarchas.

Tanto recuerdo añorado
rueda con las olas largas,
vuela en las gaviotas gráciles,
gime el gemir de las jarcias. *

Ver surgir del horizonte
oriental tierra uruguaya...,
esos cerros y cuchillas
donde imitaba a las cabras...

¡Qué goce el de navegar
con este sur de mi patria!
¡Qué viento pone en las velas
a los duendes de mi ánima!

Con la tarde muere el viento,
la luna queda, tan pálida,
en el puerto la tristeza
con su manto nos aguarda.
Este romance está repleto de añoranzas que nacen de la hermosa experiencia de hacerse a la mar en un velero. Tiene reminiscencias marinas que has sabido plasmar con nitidez, gran sensibilidad y una loable conciencia de la estética. El poema, formalmente, me parece muy bien logrado, además está cargado de sutiles y originales figuras poéticas (sobre todo las de la 1ª y 4ª estrofa). Creo en resumen, mi querido amigo, que te sientan muy bien tanto los octosílabos como la temática, amén de que el romance también suele ser una de tus mejores formas de expresión poética. ¡Enhorabuena!
 
¡Hermanazo Elhi! Te diré que en tu comentario dices un par de verdades: después de este recorrido de años, que tú conoces desde su inicio, puedo decir que me siento realmente cómodo en el terreno del romance; compongo de oído los octosílabos, con escasísimos errores, y la rima asonante me resulta natural permitiéndome dar alas a la retórica sin el calabozo de la consonante (ya sé, ya sé, tiene su encanto también, por supuesto, pero es más condicionante). Esta comodidad es, por supuesto, fruto de un aprendizaje, de una práctica. Seguiré con los endecasílabos a ver si algún día alcanzo algo semejante, como sospecho que tú has alcanzado hace tiempo.
un abrazo
Jorge
 
Gracias, estimada Lourdes, me alegra que te haya gustado este romance.
abrazo
j
 
Magníficos versos que serán romance pero que a mi me suenan a coplas asonantadas de excelente factura. Un placer pasar por su poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Estimado Fernando: se trata de un romance organizado en cuartetas, como es habitual (no forzoso, claro) desde el siglo XVII. La diferencia está en que la rima se mantiene de una cuarteta a la otra.
gracias por pasar
abrazo
j
 
He vuelto a pasar por tu poema, Jorge y me encuentro con que has añadido esta foto en donde podemos ver el Tormentín al que dedicaste estos versos. Precioso barco, amigo, con esas velas sopladas por el sur, que se ven magníficas, especialmente la mayor que es espectacular.

Tú te ves tan pequeño que casi ni te distingo, he debido ampliar la foto con la lupa para poder verte mejor; ¿qué tal quedó esa regata?

img_9761.jpg

El Tormentín entrando a Colonia, Uruguay. Yo soy el del saco oscuro.[/QUOTE]
 
Y... últimos no salimos. El Tormentín no es un barco competitivo hoy día, tiene cuarenta años y el diseño ha progresado mucho en este tiempo, amén de los nuevos materiales. En cualquier caso es muy hermoso participar en estas regatas, más de sesenta barcos cruzando el Río de la Plata al mismo tiempo...
abrazo
j
 
Jorge...
Los romances me han sonado siempre a brisa de asonante poesía, con la particularidad de ir de cuarteto a cuarteto adentrándote en la historia, que llega a tener más fuerza cuando la experiencia es la que narra tales sentimientos. Tengo muy poca experiencia en los vientos marineros, pero si puedo dar fe de los vientos impetuosos de la Patagonia argentina, esos si te arrancan hasta la puerta de la camioneta si no tienes cuidado...
Ahora con la foto puesta del Tormentín esta publicación tuya resulta por demás genial! Un fuerte abrazo Jorge... ¡Que sigan las regatas!
 
Al Tormentín Too, velero.

Sopla el invierno sus luces
con un sur que nos reclama
el coraje marinero
para entregarlo en el alba.

En las olas perezosas
al norte la espuma viaja
esfumándose con ella
los restos de mi nostalgia.

La cadencia del rolido
estremece mis entrañas
despertando con los sueños
la angustia de mis escarchas.

Tanto recuerdo añorado
rueda con las olas largas,
vuela en las gaviotas gráciles,
gime el gemir de las jarcias.

Ver surgir del horizonte
oriental tierra uruguaya...,
esos cerros y cuchillas
donde imitaba a las cabras...

¡Qué goce el de navegar
con este sur de mi patria!
¡Qué viento pone en las velas
a los duendes de mi ánima!

Con la tarde muere el viento,
la luna queda, tan pálida,
en el puerto la tristeza
con su manto nos aguarda.

img_9761.jpg

El Tormentín entrando a Colonia, Uruguay. Yo soy el del saco oscuro.


Siempre me han gustado mucho tus romances Jorge; estos, brillan más, si cabe, con ese tema tan tuyo que es el mar... Magnifica estampa la del velero Tormentin Too. Todo el poema es hermoso y al igual que esa vela que empuja con fuerza tu velero, ahí van tus verso henchidos de añoranza y pasión marinera por ese "sur de tu patria"... Gracia por compartir.
Un abrazo.


Qué goce el de navegar
con este sur de mi patria!
¡Qué viento pone en las velas
a los duendes de mi ánima!

Con la tarde muere el viento,
la luna queda, tan pálida,
en el puerto la tristeza
con su manto nos aguarda.
 
Última edición:
Esos vientos patagónicos llegan, estimadl Luis, a veces hasta estos pagos: es el viento que llamamos "pampero". En las rachas suele superar los 70 nudos, más vale aguantarlo con vela de capa y tormentín (el tormentín es una pequeña vela de proa, del tamaño de un pañuelo, que se usa en estas circunstancias).
gracias por pasar
abrazo
j
 
El viento sur es por acá, Isabel, todo lo contrario del norte, jajaja. Con norte los días suelen ser pesados, húmedos, aplastantes aún en invierno; el sur trae días frescos, luminosos, buenos para emprender cualquier actividad al aire libre.
En cuanto al mar... la verdad es que navego en un río, al que Solís llamaba el mar dulce por su amplitud (en la boca tiene más de 100km de ancho).
abrazo
j
 
Ñorse Musador:

Por supuesto, sus buenos chifletes pasaron por el convento, jeje.
Habría que hacerle un tango igual.
¿Musafaz...? Suena a Mustafá, jeje.
Salute de la zurda pa' Ud.
 

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