Vientos de pueblo...

Luis Prieto

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Vientos de pueblo

Vientos de pueblo me llaman,
vientos de paz y sosiego
al corazón reclaman
y empuja el alma.
No soy de un pueblo costero,
ni de montaña,
soy de un pueblo,
en donde las voces no tienen eco,
donde los vientos se quiebran
contra edificios que miran al cielo,
el sol traspasa a duras penas,
la espesa nube gris
que no es tal y envenena.
Donde el verdor de la primavera,
carece de brillo y solo brillan las aceras,
en donde los trinos del dulce gorrión,
a penas se hacen notar,
donde la voz,
se torna en misterio.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
carcelera sin cadenas,
donde no hallo alegría y si pena,
en donde la cigüeña, ya no anida
y los versos del poeta,
yacen por las esquinas.
¡Ciudad!
testigo de mi nacimiento,
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
en donde el frescor de la hierba, me abrace,
las ramas de gallardos abetos
que agitadas por el viento
me acompañen con sus notas musicales y
el sonido del manso riachuelo,
sea mi sosiego.
Donde la suave lluvia al caer sobre mi rostro,
me haga revivir de nuevo,
y el nadar en un piélago de flores
inhalando su cálido aroma,
sea mi paz.
Pasear bajo un mar de estrellas
mientras la luna con su vestido blanco
iluminando caminos y árboles esbeltos
me diga que no es un sueño.
Donde al despertar cada mañana,
lo primero en respirar,
sea la fragancia de la montaña,
lo primero en escuchar,
sea el trinar de las aves,
mientras el sol llama a la ventana,
despertando así un corazón dormido.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
donde pueda hallar sentido
aquello que sienta o piense,
pues aquí, está todo dicho,
todo hecho.

Luis
Derechos reservados
 
Luis...
¡Cuánto hace falta esos vientos!, De tierra fértil, de respuestas entre montañas y prados, creo que los deseos no están perdidos, más aún si los vientos que demandas llevan esperanza latente. Después de leer este poema Luis es inevitable para mi enviarte un fuerte abrazo con admiración Poeta y amigo.
 

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Vientos de pueblo

Vientos de pueblo me llaman,
vientos de paz y sosiego
al corazón reclaman
y empuja el alma.
No soy de un pueblo costero,
ni de montaña,
soy de un pueblo,
en donde las voces no tienen eco,
donde los vientos se quiebran
contra edificios que miran al cielo,
el sol traspasa a duras penas,
la espesa nube gris
que no es tal y envenena.
Donde el verdor de la primavera,
carece de brillo y solo brillan las aceras,
en donde los trinos del dulce gorrión,
a penas se hacen notar,
donde la voz,
se torna en misterio.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
carcelera sin cadenas,
donde no hallo alegría y si pena,
en donde la cigüeña, ya no anida
y los versos del poeta,
yacen por las esquinas.
¡Ciudad!
testigo de mi nacimiento,
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
en donde el frescor de la hierba, me abrace,
las ramas de gallardos abetos
que agitadas por el viento
me acompañen con sus notas musicales y
el sonido del manso riachuelo,
sea mi sosiego.
Donde la suave lluvia al caer sobre mi rostro,
me haga revivir de nuevo,
y el nadar en un piélago de flores
inhalando su cálido aroma,
sea mi paz.
Pasear bajo un mar de estrellas
mientras la luna con su vestido blanco
iluminando caminos y árboles esbeltos
me diga que no es un sueño.
Donde al despertar cada mañana,
lo primero en respirar,
sea la fragancia de la montaña,
lo primero en escuchar,
sea el trinar de las aves,
mientras el sol llama a la ventana,
despertando así un corazón dormido.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
donde pueda hallar sentido
aquello que sienta o piense,
pues aquí, está todo dicho,
todo hecho.

Luis
Derechos reservados
Hermosos versos Luis, un anhelo bello el que sueñas y se te pueda cumplir,me gusto mucho pasar a leerte un enorme abrazo con cariño Lili.
 
Luis esperemos que la vida haga cumplir tu anhelo y puedas algún día vivir en esos bellos paisajes que retratas en tus versos, y se cumplan todo eso que reflejas en tus letras. Muy bellas imágenes donde buscas refugiar tu hastío de la ciudad y revivir en la serenidad y belleza del campo tu esencia. SALUDO GRATO Y CORDIAL. QUE TU CAMINO SE LLENE DE GRANDES REALIDADES Y AMOR SINCERO. Hasta luego estimado amigo Poeta y gran compañero de letras.
Si Dios quiere amigo mío aun me quedan unos cuantos años para la jubilación. La vida aquí es muy rápida y eso que naci en ella pero ya cansa. Asi que toca esperar jajajaja.
Muchas gracias amigo Ferra por tus palabras.
Gran abrazo hoy y siempre.
Hasta pronto compañero poeta
 
Luis...
¡Cuánto hace falta esos vientos!, De tierra fértil, de respuestas entre montañas y prados, creo que los deseos no están perdidos, más aún si los vientos que demandas llevan esperanza latente. Después de leer este poema Luis es inevitable para mi enviarte un fuerte abrazo con admiración Poeta y amigo.
Es un honor recibir tus halagos preciado compañero y amigo. La ciudad aunque seas de ella llega un momento en que cansa. Cansa la vida rápida, la monotonía, el respirar el veneno ( al margen de que fume, jajaja) pero donde estés en un sitio que sea lo contrario, ya es vida.
Muchas gracias Luis por tus palabras y siempre grata presencia.
Gran abrazo desde este Madrid que va sorteando edificios para llegarte al otro lado.
Feliz Sábado
 
Hermosos versos Luis, un anhelo bello el que sueñas y se te pueda cumplir,me gusto mucho pasar a leerte un enorme abrazo con cariño Lili.
Muchas gracias Liliana por tus bellas palabras. Es la vida en una gran ciudad la que hace pensar y decir cosas como las mías. Ya llegarán mis paseos por esos pueblos y montañas.
Gran abrazo y cordiales saludos amiga liliana.
 

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Vientos de pueblo

Vientos de pueblo me llaman,
vientos de paz y sosiego
al corazón reclaman
y empuja el alma.
No soy de un pueblo costero,
ni de montaña,
soy de un pueblo,
en donde las voces no tienen eco,
donde los vientos se quiebran
contra edificios que miran al cielo,
el sol traspasa a duras penas,
la espesa nube gris
que no es tal y envenena.
Donde el verdor de la primavera,
carece de brillo y solo brillan las aceras,
en donde los trinos del dulce gorrión,
a penas se hacen notar,
donde la voz,
se torna en misterio.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
carcelera sin cadenas,
donde no hallo alegría y si pena,
en donde la cigüeña, ya no anida
y los versos del poeta,
yacen por las esquinas.
¡Ciudad!
testigo de mi nacimiento,
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
en donde el frescor de la hierba, me abrace,
las ramas de gallardos abetos
que agitadas por el viento
me acompañen con sus notas musicales y
el sonido del manso riachuelo,
sea mi sosiego.
Donde la suave lluvia al caer sobre mi rostro,
me haga revivir de nuevo,
y el nadar en un piélago de flores
inhalando su cálido aroma,
sea mi paz.
Pasear bajo un mar de estrellas
mientras la luna con su vestido blanco
iluminando caminos y árboles esbeltos
me diga que no es un sueño.
Donde al despertar cada mañana,
lo primero en respirar,
sea la fragancia de la montaña,
lo primero en escuchar,
sea el trinar de las aves,
mientras el sol llama a la ventana,
despertando así un corazón dormido.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
donde pueda hallar sentido
aquello que sienta o piense,
pues aquí, está todo dicho,
todo hecho.

Luis
Derechos reservados
Ayyy Luís, se palpa la emoción latente en estos bellos y melódicos versos. La vida en un pueblo es más sosegada y tranquila que en la ciudad, el cielo azul limpio no es el mismo que el cielo grisáseo con la contaminación flotando en él, el campo está a la vuelta de la esquina y el contacto con la Naturaleza es a diario, luego sus gentes se conocen, se saludan en la calle, todo es familiar y cercano... Yo el día de mañana acaricio la idea de vivir en un pueblecito, a ver si algún día pudiera ser... Ayyy me ha encantado leerte, tus letras respiran calidez, palpitan en el corazón siempre. Besazos con mucho cariño y mucha admiración.
 
Excelente, me gusto mucho, aplausos... Que buena descripción con esas imagenes que nos dejas, con el talento
y tu inspiración, aprovecho la oportunidad de compartir unas décimas de invitación a los poetas, te dejo un gran
saludo cordial y la conexión: http://www.mundopoesia.com/foros/temas/poetas-por-la-paz.544192/
Muchas gracias Benignorod por tus presencia dejando bellas palabras.
Será un honor pasar por tus décimas en cuanto acabe de contestarte.
Cordial saludo y gran abrazo Benignorod
 
Ayyy Luís, se palpa la emoción latente en estos bellos y melódicos versos. La vida en un pueblo es más sosegada y tranquila que en la ciudad, el cielo azul limpio no es el mismo que el cielo grisáseo con la contaminación flotando en él, el campo está a la vuelta de la esquina y el contacto con la Naturaleza es a diario, luego sus gentes se conocen, se saludan en la calle, todo es familiar y cercano... Yo el día de mañana acaricio la idea de vivir en un pueblecito, a ver si algún día pudiera ser... Ayyy me ha encantado leerte, tus letras respiran calidez, palpitan en el corazón siempre. Besazos con mucho cariño y mucha admiración.
Di que sí Lomita, la vida en un pueblo es más familiar, más sencilla, solo el respirar ya lo dice todo. La tranquilidad con la que paseas, la mente la tienes siempre relajada ufffff paro porque como me lie.... Ojala consigas ese pueblecito que por tu cabeza ya da vueltas y por la mía...no cesa en recordarlo.
Un besazo y abrazo muyyyy grandeee Lomita.
Muchas gracias por tus bellas y dulces palabras que dejas llenando de vida este apartado.
Feliz fin de semana.
 

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Vientos de pueblo

Vientos de pueblo me llaman,
vientos de paz y sosiego
al corazón reclaman
y empuja el alma.
No soy de un pueblo costero,
ni de montaña,
soy de un pueblo,
en donde las voces no tienen eco,
donde los vientos se quiebran
contra edificios que miran al cielo,
el sol traspasa a duras penas,
la espesa nube gris
que no es tal y envenena.
Donde el verdor de la primavera,
carece de brillo y solo brillan las aceras,
en donde los trinos del dulce gorrión,
a penas se hacen notar,
donde la voz,
se torna en misterio.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
carcelera sin cadenas,
donde no hallo alegría y si pena,
en donde la cigüeña, ya no anida
y los versos del poeta,
yacen por las esquinas.
¡Ciudad!
testigo de mi nacimiento,
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
en donde el frescor de la hierba, me abrace,
las ramas de gallardos abetos
que agitadas por el viento
me acompañen con sus notas musicales y
el sonido del manso riachuelo,
sea mi sosiego.
Donde la suave lluvia al caer sobre mi rostro,
me haga revivir de nuevo,
y el nadar en un piélago de flores
inhalando su cálido aroma,
sea mi paz.
Pasear bajo un mar de estrellas
mientras la luna con su vestido blanco
iluminando caminos y árboles esbeltos
me diga que no es un sueño.
Donde al despertar cada mañana,
lo primero en respirar,
sea la fragancia de la montaña,
lo primero en escuchar,
sea el trinar de las aves,
mientras el sol llama a la ventana,
despertando así un corazón dormido.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
donde pueda hallar sentido
aquello que sienta o piense,
pues aquí, está todo dicho,
todo hecho.

Luis
Derechos reservados
Excelente inspiración hecha poesía nos dejas querido amigo Luis
donde añoranza siempre está latente pero nunca perdida.
Te felicito por tu bello trabajo que envuelve al lector para disfrutar
de la magia de tu pluma de principio a fin.
Ha sido un placer poder pasar y dejar mi humilde comentario.
Besos y un abrazo para ti. Tere
 
Excelente inspiración hecha poesía nos dejas querido amigo Luis
donde añoranza siempre está latente pero nunca perdida.
Te felicito por tu bello trabajo que envuelve al lector para disfrutar
de la magia de tu pluma de principio a fin.
Ha sido un placer poder pasar y dejar mi humilde comentario.
Besos y un abrazo para ti. Tere
Muchas gracias Tere, es el deseo de salir de la ciudad, de la vida rápida que conlleva y vivir algo más tranquilo, relajado y sobre todo sano pero.....donde está el currele, no queda otra que aguantar.
Reiteradas gracias por cuanto me dedicas.
Gran abrazo y besotes deseando que disfrutes el finde.
 

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Vientos de pueblo

Vientos de pueblo me llaman,
vientos de paz y sosiego
al corazón reclaman
y empuja el alma.
No soy de un pueblo costero,
ni de montaña,
soy de un pueblo,
en donde las voces no tienen eco,
donde los vientos se quiebran
contra edificios que miran al cielo,
el sol traspasa a duras penas,
la espesa nube gris
que no es tal y envenena.
Donde el verdor de la primavera,
carece de brillo y solo brillan las aceras,
en donde los trinos del dulce gorrión,
a penas se hacen notar,
donde la voz,
se torna en misterio.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
carcelera sin cadenas,
donde no hallo alegría y si pena,
en donde la cigüeña, ya no anida
y los versos del poeta,
yacen por las esquinas.
¡Ciudad!
testigo de mi nacimiento,
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
en donde el frescor de la hierba, me abrace,
las ramas de gallardos abetos
que agitadas por el viento
me acompañen con sus notas musicales y
el sonido del manso riachuelo,
sea mi sosiego.
Donde la suave lluvia al caer sobre mi rostro,
me haga revivir de nuevo,
y el nadar en un piélago de flores
inhalando su cálido aroma,
sea mi paz.
Pasear bajo un mar de estrellas
mientras la luna con su vestido blanco
iluminando caminos y árboles esbeltos
me diga que no es un sueño.
Donde al despertar cada mañana,
lo primero en respirar,
sea la fragancia de la montaña,
lo primero en escuchar,
sea el trinar de las aves,
mientras el sol llama a la ventana,
despertando así un corazón dormido.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
donde pueda hallar sentido
aquello que sienta o piense,
pues aquí, está todo dicho,
todo hecho.

Luis
Derechos reservados

Bella añoranza de una vida más tranquila y natural, me ha encantado, querido Luis. En cuanto a mí, me siento tan atrapada por la ciudad que ni siquiera he pensado salir de ella. Tal vez un día... Recibe mi cariño, querido amigo Luis.
 
Ay, Luis, que hermoso poema amigo, yo también tengo un sueño que quiero hacerlo realidad, y es ir a vivir en una casa frente al mar, espero poder hacerlo en algunos años.. Encantada de pasearme por tus letras y disfrutar de tus versos. Abrazos estimado amigo.
 
Bella añoranza de una vida más tranquila y natural, me ha encantado, querido Luis. En cuanto a mí, me siento tan atrapada por la ciudad que ni siquiera he pensado salir de ella. Tal vez un día... Recibe mi cariño, querido amigo Luis.
Muchas gracias María por tu presencia. Es la añoranza como muy bien dices de una vida más tranquila, que te des cuenta del día, cosa que en la ciudad sabes que es todo más rápido. Pero cono se suele decir...de momento a disfrutar y vivir en la ciudad, noo queda otra.
Gran abrazo amiga mía y un besote.
Feliz dia
 
Ay, Luis, que hermoso poema amigo, yo también tengo un sueño que quiero hacerlo realidad, y es ir a vivir en una casa frente al mar, espero poder hacerlo en algunos años.. Encantada de pasearme por tus letras y disfrutar de tus versos. Abrazos estimado amigo.
Seguro que se cumplirá tu sueño Mar. También me gustaría, levantarse y ver el mar, respirar la brisa que embriaga...
Donde estén estas maravillas, la ciudad fuera.
Encantado de saludarte amiga mía.
Grandes abrazos y feliz ☺ Domingo Mar
 

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Vientos de pueblo

Vientos de pueblo me llaman,
vientos de paz y sosiego
al corazón reclaman
y empuja el alma.
No soy de un pueblo costero,
ni de montaña,
soy de un pueblo,
en donde las voces no tienen eco,
donde los vientos se quiebran
contra edificios que miran al cielo,
el sol traspasa a duras penas,
la espesa nube gris
que no es tal y envenena.
Donde el verdor de la primavera,
carece de brillo y solo brillan las aceras,
en donde los trinos del dulce gorrión,
a penas se hacen notar,
donde la voz,
se torna en misterio.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
carcelera sin cadenas,
donde no hallo alegría y si pena,
en donde la cigüeña, ya no anida
y los versos del poeta,
yacen por las esquinas.
¡Ciudad!
testigo de mi nacimiento,
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
en donde el frescor de la hierba, me abrace,
las ramas de gallardos abetos
que agitadas por el viento
me acompañen con sus notas musicales y
el sonido del manso riachuelo,
sea mi sosiego.
Donde la suave lluvia al caer sobre mi rostro,
me haga revivir de nuevo,
y el nadar en un piélago de flores
inhalando su cálido aroma,
sea mi paz.
Pasear bajo un mar de estrellas
mientras la luna con su vestido blanco
iluminando caminos y árboles esbeltos
me diga que no es un sueño.
Donde al despertar cada mañana,
lo primero en respirar,
sea la fragancia de la montaña,
lo primero en escuchar,
sea el trinar de las aves,
mientras el sol llama a la ventana,
despertando así un corazón dormido.
¡Ciudad!
selva de mi silencio,
déjame partir a un pueblo
donde pueda hallar sentido
aquello que sienta o piense,
pues aquí, está todo dicho,
todo hecho.

Luis
Derechos reservados
Perfectamente se entienden tus versos y tu añoranza.
No hay belleza, que el hombre hiciera, que supere a la naturaleza. Esa naturaleza que nos empeñamos en destruir.

Un placer leerte

Alfonso Espinosa
 

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