Viernes para dos

Es estupendo, querida amiga Nancy, este paseo por un romántico fin de semana, siempre resplandecen en tus obras, los valores internos y la asombrosa riqueza de matices, esa maestría con que defines el sentimiento.Mis aplausos y admiración contigo, en todo momento, amiga. Un afectuoso abrazo, feliz fin de semana.
Muchas gracias amigo Tribuzen, siempre galante y estimado. Eres a todo dar, recibe mi saludo y gran abrazo apreciado amigo.
 
Para leer poemas como este se inventó la poesía. No importa que sea viernes, ni jueves ni sábado, cuando las imágenes llegan tan nítidas.
"La vida huele a pan con un sol recién horneado... mientras una cercana sonrisa se ofrece y anida en el hueco de nuestra mochila y en el mapa de los ojos"...
Qué buen poema para este gran teatro que es la vida y en el que un solo día reluce más que el sol.
Un abrazote, Nancy, hasta tus poéticos espacios que son un gusto leer.

Sabes, poeta Alonso, que cuando un poema llega de la forma que te ha llegado, la alegría se emociona con ganas y tu comentario llega con ese entusiasmo que celebro, una vez más gracias por estar en mis escritos. Recibe un saludo y gran abrazo.
 
Que bello poema para un feliz viernes, complicidad de los enamorados en esas generosas calles que los acogen, tu sensible pluma traza un ramillete de imágenes hermosas y cautivadoras, si, definitivamente el amor triunfa en tus versos amiga Nancy. Abrazote a tope de admiración y cariño. Paco.
Muchas gracias amigo Paco, fue disfrutar de un desayuno en compañía y escribir llena de inspiración, subirlo y disfrutar de toda la tarde que nos sobraba, afortunadamente se extendió hasta el lunes que aquí era feriado. Muchas gracias por estar en este viernes compartido. Un gran abrazo para ti.
 
Ya quisiera ese tipo de viernes, lleno de dulzura y frescor. Un placer recorrer las imágenes que describes en estos versos .Un cordial saludo, Sandra.
 
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Viernes para dos


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Hoy es viernes.

Adentro la vida huele a pan,

afuera el sol está recién horneado.

El día se asoma con su rollo de colores

buscando horas con qué pintar,

mientras el tiempo de un café nos bebe,

deliciosamente, la cercana sonrisa.



El eco de un sí, es un guiño en sus ojos,

si se me antoja echar la vida en una mochila,

si solo me apetece fotografiar el próximo destello,

pasear los nombres por las aceras

o darle un capricho de goma a los pies,

de esos que consiguen un fin de semana

para cambiarle al cuerpo la mirada.

Podría ser riesgoso, pero para que nadie nos mate,

no bajaremos de los hombros

las dos muertes que nacieron sin ruido,

portaremos un buen trozo de luz

en una ceguera que no pretende líneas rectas,

y dejaremos que los zapatos se llenen de polvo,

con suerte esquivaremos el metal o alguna curva.



Mas él sabe descifrar el mapa de mis ojos,

si lo que busco es un espacio

más verde para querernos

como dos placeres bajo el sol,

como dos torcidos impacientes,

llenos de excusas para deformar la tierra.

Sin leyes de sangre que me impidan

en cualquier parte colgarme de sus ramas

y hacer un nido en nosotros,

mientras la ciudad nos regala su teatro,

las calles de su vientre, las placenteras plazas

que nos hacen caer sentados en la tarde

que nos sobra con un par de razones

para desordenar la risa en este mundo

y a la vez soltar las palomas

de la voz en un vuelo entusiasmado que libere

el erotismo de un ramaje junto al viento.



El siguiente instante será con el rostro

de la noche cubierto de manchas,

ante ella como huéspedes nocturnos,

casi invisibles si nos lleva

como dos sombras dentro de su ombligo,

cerrando todo lo que sucede como una ráfaga

hasta el sábado, ya casi a la vera de otro albor.





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Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©



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Si que te estimula el viernes y la compañia del amado, que le da a los versos del poema esa expresión tan bien lograda y poética. Mi saludo cordial.
 
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Viernes para dos


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Hoy es viernes.

Adentro la vida huele a pan,

afuera el sol está recién horneado.

El día se asoma con su rollo de colores

buscando horas con qué pintar,

mientras el tiempo de un café nos bebe,

deliciosamente, la cercana sonrisa.



El eco de un sí, es un guiño en sus ojos,

si se me antoja echar la vida en una mochila,

si solo me apetece fotografiar el próximo destello,

pasear los nombres por las aceras

o darle un capricho de goma a los pies,

de esos que consiguen un fin de semana

para cambiarle al cuerpo la mirada.

Podría ser riesgoso, pero para que nadie nos mate,

no bajaremos de los hombros

las dos muertes que nacieron sin ruido,

portaremos un buen trozo de luz

en una ceguera que no pretende líneas rectas,

y dejaremos que los zapatos se llenen de polvo,

con suerte esquivaremos el metal o alguna curva.



Mas él sabe descifrar el mapa de mis ojos,

si lo que busco es un espacio

más verde para querernos

como dos placeres bajo el sol,

como dos torcidos impacientes,

llenos de excusas para deformar la tierra.

Sin leyes de sangre que me impidan

en cualquier parte colgarme de sus ramas

y hacer un nido en nosotros,

mientras la ciudad nos regala su teatro,

las calles de su vientre, las placenteras plazas

que nos hacen caer sentados en la tarde

que nos sobra con un par de razones

para desordenar la risa en este mundo

y a la vez soltar las palomas

de la voz en un vuelo entusiasmado que libere

el erotismo de un ramaje junto al viento.



El siguiente instante será con el rostro

de la noche cubierto de manchas,

ante ella como huéspedes nocturnos,

casi invisibles si nos lleva

como dos sombras dentro de su ombligo,

cerrando todo lo que sucede como una ráfaga

hasta el sábado, ya casi a la vera de otro albor.





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Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©



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Me gustó mucho tu poema, buenas imágenes, fué muy grato visitar tu espacio, un abrazo
 

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