un garabato
Poeta recién llegado
...se llama Ζήσε τη στιγμή.
Engullir vivo a tu hermano, saborearlo y besarle las plantas de los pies. Y hacerlo en esa tierra helada y hostil, lejos de todo olivado placer.
Tuvimos que respirar nuestra sangre y la de ellos; aprendimos a comer bien y a amanecer descoyuntados.
La maldición y la pobreza se volvieron vecinas; la soledad nos volvió locos. Matamos por carne y bebimos por sed. El espíritu tinto hurgaba cada herida en mi boca seca como terciopelo y se filtraba en mi sangre dándome alas de demonio y la maldita conciencia.
Enfermos y tristes, solos, locos, vivos, muertos. Atados a la ambición de gloria y eterna permanencia en un mundo sin mayor duración, sin tiempo para memorias. Encontraremos la belleza y la trascendencia en el olvido, el mundo se encoge, no hay tiempo.
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