Nikusha
Poeta que considera el portal su segunda casa

Es deslizarse, abrir los pulmones
y fundirse con el aire.
Es libertad, extender las alas
y volar.
Es delicioso sentir el agridulce de la vida;
y la vida, no es nada sin vivir.
Es condena y bendición,
verdad atada a la velada razón del verbo.
Barrotes de trasparente cristal,
necrosis de silencios.
Es ensuciar y lavar con las aguas
termales del pensamiento.
Es amar y es sufrir, es tener
y no poseer.
Es un cofre con cinco agujeros abiertos.
Es ilusión y desilusión;
la rueda de la fortuna que gira inexorablemente.
Dentro de este sueño, despertar,
¿es enfermar o sanar?
Elegir residencia en la soledad,
es libertad, sólo una opción más.
Soledad, encuentro con el yo;
es inspiración y diálogo en el silencio.
Es relatividad temporal y emoción.
¡Ya está!
Rayos que cincelan duro mármol,
que condensan el alto deseo y el amor supremo.
Sentimientos cibernéticos que orbitan
los chacras de cuerpos inflamados
por esteroides y egos.
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