Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay voces, el viento llora suavemente,
desiertos que no alcanzan montañas,
licor de vida guardado eternamente
y dioses que ignoran que los dañas.
No hay un pétalo de vida en mi ilusión,
pero en cambio hay acantilados
que nacen como un disparo al corazón
y espíritus con los brazos atados.
Dime quién es ese alias que mira al Este,
va conmigo, regatea dos trozos de carne,
seguramente no hay mal que lo moleste
y no tiene una fe que lo reencarne.
Hay voces, hay gritos, hay dolor,
el amor vive en casas abandonadas,
en este jardín no queda ni una flor
ni arcángeles con espaldas aladas.
Los recuerdos son espejismos,
la fe es una voz que reaparece,
cuando dormimos somos los mismos
y hay una voz que siempre agradece.
desiertos que no alcanzan montañas,
licor de vida guardado eternamente
y dioses que ignoran que los dañas.
No hay un pétalo de vida en mi ilusión,
pero en cambio hay acantilados
que nacen como un disparo al corazón
y espíritus con los brazos atados.
Dime quién es ese alias que mira al Este,
va conmigo, regatea dos trozos de carne,
seguramente no hay mal que lo moleste
y no tiene una fe que lo reencarne.
Hay voces, hay gritos, hay dolor,
el amor vive en casas abandonadas,
en este jardín no queda ni una flor
ni arcángeles con espaldas aladas.
Los recuerdos son espejismos,
la fe es una voz que reaparece,
cuando dormimos somos los mismos
y hay una voz que siempre agradece.