Moisés Hernández González
Poeta recién llegado
Hay una palabra que mi lengua no puede alcanzar
una palabra tenue que limita con el silencio,
mi celeridad es pausada y no toca su materia.
Hay una palabra,
un germen
una música
un tono
que habita en la lejanía,
y mi gramática no es motivo de su deseo.
Mi interés no está en el resplandor que deja su paso, prefiero olfatear con ritmo fúnebre su osamenta, palpar su incomprensión y destejerla, hasta incorporarla en lo que no sé, en lo que apenas palpo, e imitarla con aquello que no consigue alcanzar su definición.
una palabra tenue que limita con el silencio,
mi celeridad es pausada y no toca su materia.
Hay una palabra,
un germen
una música
un tono
que habita en la lejanía,
y mi gramática no es motivo de su deseo.
Mi interés no está en el resplandor que deja su paso, prefiero olfatear con ritmo fúnebre su osamenta, palpar su incomprensión y destejerla, hasta incorporarla en lo que no sé, en lo que apenas palpo, e imitarla con aquello que no consigue alcanzar su definición.