Es lo que hay
Poeta recién llegado
Ya no doy más tinta
de mi mente desquebrajada
y llovieron cristales de tu cara,
de la mía se fue el alma
al son del loco prisma
que cabalga por las orillas
de la guadaña de la envidia.
Son terrones secos que brillan
en tirabuzones de humo y risa,
dentelladas que nos dimos
en este hoyo imprevisto de la vida.
Soy herida que no cierra,
paso leve en el pasado
ajeno a la llovizna de tus piernas,
beberé sin agua y mirra
en este escondido lago.
Mi alma errante ancla suave
en un sol de mar de tarde.
Se desvanece la luz del paraíso
en letras violentas, insensatas
y horripilantes del abismo.
Creí no ser palabra brillante
entre la bruma de las tormentas
de los hilos de la marioneta
del gran titiritero del dolor.
No medí, no supe ser halcón,
y dejé que los barrotes de oro
fueran mi celda sin luz ni calor.
Lluvia de cristal quebrado
ya son por siempre nuestros brazos.
Lluvia de cristal solitario
será hasta la muerte nuestro sudario.
Lluvia de cristal sangrante
esa es ya la marca que nos duerme.
Vivo y escribo. Escribo para vivir.
Y cuando por mis venas no corre la tinta
una lluvia invisible me anega
el corazón.
Ahora que puedo dejar aquí este rastro
de color rojo, negro y blanco
por lo menos me queda la esperanza.
Es lo que hay.