UCRONICO
Poeta recién llegado
En mitad de una noche interminable,
como el hilo invisible de las horas
y el tejido inconsútil de los días,
tus hirientes caricias indoloras
perturbaron mi sueño impenetrable
al acecho impaciente de las mías.
Sintiendo que venías
soñé que despertaba,
soñé como te amaba.
A la fuerza febril de mil abrazos
recompuso mi alma sus pedazos.
En el libro inconcluso del Destino,
de indescifrables trazos,
se juntaba tu andar con mi camino.
Como teje su intensa enredadera,
abrazando las piedras insensibles,
intrazable, la yedra de los muros,
sin tejados ni almenas imposibles,
enredaron tus redes la quimera
de mis sueños pasados y futuros.
Los amores más puros
son gotas de rocío
que nacen del vacío.
También el frío manto de la Luna
a veces deja gotas de fortuna...
En tu cáliz de piel yo vivo y bebo
y he visto, una por una,
grabadas las caricias que te debo.
como el hilo invisible de las horas
y el tejido inconsútil de los días,
tus hirientes caricias indoloras
perturbaron mi sueño impenetrable
al acecho impaciente de las mías.
Sintiendo que venías
soñé que despertaba,
soñé como te amaba.
A la fuerza febril de mil abrazos
recompuso mi alma sus pedazos.
En el libro inconcluso del Destino,
de indescifrables trazos,
se juntaba tu andar con mi camino.
Como teje su intensa enredadera,
abrazando las piedras insensibles,
intrazable, la yedra de los muros,
sin tejados ni almenas imposibles,
enredaron tus redes la quimera
de mis sueños pasados y futuros.
Los amores más puros
son gotas de rocío
que nacen del vacío.
También el frío manto de la Luna
a veces deja gotas de fortuna...
En tu cáliz de piel yo vivo y bebo
y he visto, una por una,
grabadas las caricias que te debo.
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