Dogsad
Poeta recién llegado
No pido que me escuches porque ni yo lo hago ya
solo quiero que me brindes esta noche tu amistad,
y mañana con el alba este alma marchara
olvidando las cadenas que llamó su libertad.
La esperanza de un futuro masacrada por el tiempo
convirtiendo los segundos en mi eterno sufrimiento,
un viento nuevo cambió el rumbo voy directo hacia infierno,
ya no remo ni lo intento, acepte mi cruel tormento.
Si en mi pecho ya ni siento que algo lata dentro,
tan podrido y muerto tan perdido en tu desierto,
tan sediento de tu piel que aun me quema tu recuerdo,
tan sumido en la locura que ya ni se que siento.
Yo quisiera arrancarme este podrido sentimiento
que es el punto de inflexión que me hizo un hombre muerto
lanzándome al vacío de mis noches sin tu cuerpo,
condenado al exilio por el vicio a tu anhelo.
Ciego sordo y mudo para que ponerme freno,
sin saberlo pagué el precio de beberme tu veneno,
será que fui muy necio o tal vez pequé de bueno,
ya no tiene remedio no pararé tu vuelo.
Este perro lo ha aceptado no correrá tras el palo,
siempre acabo lastimado aferrado a un cruel pasado,
antaño tan ansiado, dulce sueño profanado,
será que fui marcado por el astro del desvelo.
El espectro de mi vida solo contempla negros,
lúgubres "te quieros" colmados de odio sincero
malogrados por el miedo de arder solos en el fuego.
Y ahora tu me dejas después de tantas promesas,
aunque llore en mi desgracia cruza hoy la puerta
mira hacia delante y nunca más te des la vuelta
pues sólo verás la sombra de mi corazón de piedra
emparedado por tu olvido y aferrado a una botella
consumido por mi sino gritando ¿ que fue de ella?.
Recordará mi nombre ? o ya borro mi huella?
se marchito su flor? o sigue igual de bella?
navegare en alcohol persiguiendo tu estela
pidiéndole a dios enamorar a otra sirena,
pues su no rompió el timón y su adiós rasgo mi vela,
se marchitó su flor aun estando en primavera,
maldigo mi ceguera al pedir que no volviera
pues su puerto no me espera ni su faro ya me alumbra,
viví en la penumbra desde que se fue mi estrella,
ardí como Pompeya, morí a manos de ella.
Yo sé que no se acuerda como a solas me nombraba
ni las veces que llamaba para decirme que me amaba,
o tumbada en mi cama abrazada vientre
mientras ella me explicaba un futuro diferente.
Cambió tan sutilmente ahora nunca es para siempre,
si no fui suficiente,
si no pude tenerte como puedo retenerte
ahora que ya se ha hecho tarde.
solo quiero que me brindes esta noche tu amistad,
y mañana con el alba este alma marchara
olvidando las cadenas que llamó su libertad.
La esperanza de un futuro masacrada por el tiempo
convirtiendo los segundos en mi eterno sufrimiento,
un viento nuevo cambió el rumbo voy directo hacia infierno,
ya no remo ni lo intento, acepte mi cruel tormento.
Si en mi pecho ya ni siento que algo lata dentro,
tan podrido y muerto tan perdido en tu desierto,
tan sediento de tu piel que aun me quema tu recuerdo,
tan sumido en la locura que ya ni se que siento.
Yo quisiera arrancarme este podrido sentimiento
que es el punto de inflexión que me hizo un hombre muerto
lanzándome al vacío de mis noches sin tu cuerpo,
condenado al exilio por el vicio a tu anhelo.
Ciego sordo y mudo para que ponerme freno,
sin saberlo pagué el precio de beberme tu veneno,
será que fui muy necio o tal vez pequé de bueno,
ya no tiene remedio no pararé tu vuelo.
Este perro lo ha aceptado no correrá tras el palo,
siempre acabo lastimado aferrado a un cruel pasado,
antaño tan ansiado, dulce sueño profanado,
será que fui marcado por el astro del desvelo.
El espectro de mi vida solo contempla negros,
lúgubres "te quieros" colmados de odio sincero
malogrados por el miedo de arder solos en el fuego.
Y ahora tu me dejas después de tantas promesas,
aunque llore en mi desgracia cruza hoy la puerta
mira hacia delante y nunca más te des la vuelta
pues sólo verás la sombra de mi corazón de piedra
emparedado por tu olvido y aferrado a una botella
consumido por mi sino gritando ¿ que fue de ella?.
Recordará mi nombre ? o ya borro mi huella?
se marchito su flor? o sigue igual de bella?
navegare en alcohol persiguiendo tu estela
pidiéndole a dios enamorar a otra sirena,
pues su no rompió el timón y su adiós rasgo mi vela,
se marchitó su flor aun estando en primavera,
maldigo mi ceguera al pedir que no volviera
pues su puerto no me espera ni su faro ya me alumbra,
viví en la penumbra desde que se fue mi estrella,
ardí como Pompeya, morí a manos de ella.
Yo sé que no se acuerda como a solas me nombraba
ni las veces que llamaba para decirme que me amaba,
o tumbada en mi cama abrazada vientre
mientras ella me explicaba un futuro diferente.
Cambió tan sutilmente ahora nunca es para siempre,
si no fui suficiente,
si no pude tenerte como puedo retenerte
ahora que ya se ha hecho tarde.
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