Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y dime que soy todo tu amor en las estrellas y el alma. Alma que nada pretende en tu estupor por mis cadenas que amarran los brazos y la mente, sueños y pesares; todo amor que haga que me sientas.
Y dime las miles de alegrías que me acercan a ti, en la distancia de la suavidad que alivia cualquier pena amarga, diluida por la vida que nos separó.
Y dime si hay un corazón que me espere paciente en los recuerdos de cuando fui feliz. Cuando reía muy asida a tu pecho y a tus brazos; a todo el entorno de tu perfume; a todo el mundo que me publica esta oración.
Y dime si hay momentos para mí en tu memoria.
Y dime si hay en tu mente todas las milenarias horas de las orquídeas en las que empezamos otra vez.
Y dime si hay un volver a cantar con tu voz en las guitarras, la vida que me diste y todas las preciosas notas.
Y dime si hay un reloj desesperado para venir hasta mi refugio.
Y dime si estás, sí, dime.
Y dime las miles de alegrías que me acercan a ti, en la distancia de la suavidad que alivia cualquier pena amarga, diluida por la vida que nos separó.
Y dime si hay un corazón que me espere paciente en los recuerdos de cuando fui feliz. Cuando reía muy asida a tu pecho y a tus brazos; a todo el entorno de tu perfume; a todo el mundo que me publica esta oración.
Y dime si hay momentos para mí en tu memoria.
Y dime si hay en tu mente todas las milenarias horas de las orquídeas en las que empezamos otra vez.
Y dime si hay un volver a cantar con tu voz en las guitarras, la vida que me diste y todas las preciosas notas.
Y dime si hay un reloj desesperado para venir hasta mi refugio.
Y dime si estás, sí, dime.