salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Y Dios oyéndome
sin decir nada.
Y Dios oyéndome
las ardidas palabras.
Y Dios oyéndome
las dolencias del alma.
Y Dios oyéndome
el dolor que irradia...
Y Dios oyéndome
las quejumbrosas quejas.
Y Dios oyéndome
mi cabreada y dolida existencia.
Y Dios oyéndome
el grito que revienta...,
oídos sordos dando
a mi alzada insistencia.
(¿De nosotros cuida
su Providencia?
Dios es una falacia.
Dios es inexistencia.
Determinismo somos,
somos herencia.)
sin decir nada.
Y Dios oyéndome
las ardidas palabras.
Y Dios oyéndome
las dolencias del alma.
Y Dios oyéndome
el dolor que irradia...
Y Dios oyéndome
las quejumbrosas quejas.
Y Dios oyéndome
mi cabreada y dolida existencia.
Y Dios oyéndome
el grito que revienta...,
oídos sordos dando
a mi alzada insistencia.
(¿De nosotros cuida
su Providencia?
Dios es una falacia.
Dios es inexistencia.
Determinismo somos,
somos herencia.)