Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quisiera escribir otras palabras
en idiomas que no fuesen el mío
y así no repetirme en mis derrotas.
No sé si sabré hacerlo,
si tendré la lengua lo suficientemente larga.
De pequeño,
hablé bien poco de mi vida con mis padres
y por añadidura
con todo aquel que pretendiera que lo hiciera.
No soy conversador que pueda competir
con el fluir de un río,
si acaso con una torrentera
que en verano se desnuda la piel
y queda en seco.
Me afecta mucho el calor de lo sintético,
el caos de los puñales encendidos
sobre la espalda,
la desesperación de la no sombra,
de la corteza desprendida de los árboles,
del cautiverio abrasador de un verde
colgado por el cuello.
Hay algo de zozobra en todo precipicio
de atracción y de repulsa en la caída
de manoseada palabra que se busca en sus letras
con maneras distintas de decir lo mismo.
No quiero que mi voz suene a campana
a hueco amartillado de metal umbrío
a torre de garganta sin fisura ni rarezas.
Me busco en la palabra de otro idioma
y sólo tú serás
quien me comprenda.