Ufff, ¡¡Dioses!!, mi joven y bonita amiga, este poema es de elevada, ardiente, brillante, intensa, y febril factura.
Su intenso y sensual contenido, hermoso en las evocaciones con las que atrapa al lector, cobra toda la fuerza, la luz, y la sinfonía, gracias a la enorme riqueza metafórica, y a las resplandecientes imágenes, y al exquisito verbo empleado, y a la estética de la sonoridad, de la cadencia, que con tus muchos recursos linguísticos, literarios, y poéticos, has destilado desde lo profundo de tu alma de poetisa, a través de tu pluma insigne, y todo ello para gozo de los que tenemos la fortuna de leer esta belleza que nos dejas hoy.
Coloco sobre tu cielo un dosel de estrellas rutilantes, que en su luz sigas creciendo en ingenio y en sensibilidad, y que sus rayos de nácar y plata envuelvan, subrayen y maticen el halo de tu hermosura.
Y si, la maquinilla me deja, jaja, te otorgo la muy merecida reputación.
Besos en alas de los vientos.