Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Otra vez las campanas
de la torre de la iglesia,
otra vez el alma rota
otra vez la vida muerta.
Camino de los cipreses
despacito para alargar,
la última despedida
que tanto nos cuesta dar.
Estoy triste porque duele
despedir a quien se quiere,
a quien se le tiene afecto
y para siempre se nos muere.
La muerte ya no me asusta
ya no le tengo miedo,
aquí estamos de paso
nos veremos en el cielo.
Todas las flores marchitan
y la vida es una flor,
cuando marchite debemos
aceptarlo con valor.