Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y ya puestos a pensar en disparates
imagina la ficción estrafalaria
de suponer la vida un sueño,
que a horcajadas voláramos alondras
y en la charanga del humano estrépito
se alzara tu sigilo.
Pongamos ya por caso que la vida
no fuera más que eso,
una entelequia vana,
un placebo de cotidiana alquimia
que anestesiara el impreciso paso
hacia una arcadia ignota y clandestina.
Y así, sueño tras sueño
pudiera ser palpada,
donde el delirio habita
-duermevela que aviva su desvelo-
en el suave letargo de un poema.
¿Lo imaginas?
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