licprof
Poeta fiel al portal
allì donde por las noches solìan hacer peñas folklòricas y tangueras
fiestas negras, fiestas blancas
en las que no se enfiestaba a nadie
pero como fumaderos llenos de humo
bailàbamos tango con un faso en la mano
grandes goteras caìan sobre el piso de madera ya podrido
allì bailàbamos en las unidades bàsicas o en los comitès
incluso rock and roll, procurando voltearnos alguna mina
o al menos levantarla
para invitarla a salir
tomados de la mano
como en un idilio o fotografìa
por las tardes, haciendo tiempo
leìa un libro de poemas usado
que habìa comprado seguramente en la feria de libros del parque
esto no interesa a nadie salvo a mi mismo, por el momento
mientras suena hendrix:
es cierto que aquel sàbado por la noche bailè rock con la colorada teresa
40 años
silueta redondeada
sonrisa de oreja a oreja
a quien le gustaban los pendejos como yo
20 años
30 años atràs
exactamente
sollozaba en la ventana del bar tapàndose la cara borroneada por las làgrimas
recordando a sus amigos erpianos
desaparecidos durante la dictadura
ello no le impedìa ràpidamente desnudarse y hacer el amor con diversos tipos
por el contrario era como una imperiosa necesidad frente a la muerte
para ahuyentar al fantasma de la muerte hija de puta
esto sucedìa durante las noches de juerga
sobre la avenida entre rìos
esquina alsina si mal no recuerdo
unos de esos bares bàsicamente antiguos
que ya no existen hace tiempo
mientras suena hendrix
bailàbamos tango o rock indistintamente
en esos antros gratuitos de mala muerte llenos de humo y besos robados
hermosas pocilgas de las que èramos habituès
bellos sòtanos infectos y peligrosos
ya que nunca tenìamos una moneda partida por la mitad
segùn indica el mito de la bohemia compartida
fines de los 80 o comienzos de los 90
pleno menemismo o menemato
por alguna razòn que desconozco
amàbamos bailar milonguear
seguramente por la mùsica
pero tambièn como rebusque yeite
ya que ganàbamos algùn mango variando a las chicas solas
y volteando alguna gringa o nacional
de vez en cuando
muy de vez en cuando
ya que nuestras pobres ropas no nos permitìan mucho màs
excepto por nuestra labia
poemas susurrados al oido
en noches de luna llena
mientras bailàbamos mejilla a mejilla
estilo milonguero
es decir bien apretados y apilados
franeleando a màs no poder
mientras bailàbamos
en contra de las agujas del reloj
en la ronda del baile
como anillos concèntricos
como vìa làctea
despuès a hacer el amor
en el hotel màs cercano
a cambio de un precio mòdico
aunque ahora no tanto pensàndolo bien:
10 dòlares ni màs ni menos
unos chorros!
en esos sitios de mala muerte
en esos antros de perdiciòn
fuimos felices
ardiente o suavemente felices
en la ìntima desnudez
en medio de la penumbra y de las sàbanas gastadas
e indudablemente sin lavar!
cigarrillos fasos mediantes
charlàbamos sin parar
acerca de las materias màs variadas
vaya uno a saber de què
no recuerdo absolutamente nada!
el viaje fue muy breve
tratè de disfrutarlo lo màs que pude
antes del silencio y el sueño
la guitarra elèctrica y sagazmente distorsionante de jimmy
sonaba en la noche
o màs bien en la tarde
mientras alguien robaba la revista la maga
que habìa dejado arriba de la mesa de madera
o tomaba vino tinto con soda
en san juan y boedo
en una cantina antigua
mientras esperaba que comenzara la milonga
en el centro croata (un antiguo cine)
o almorzàbamos con chiquito reyes
despuès de ensayar en el club paraguayo
con gustavo naveira y sra.
los sàbados por la mañana
las pibas venìan al pie por entonces
discretamente me levantaban
se me regalaban:
què verìan en mi me pregunto hoy
la juventud simplemente
seguramente
èramos adolescentes sin saberlo en ese momento
lo sabès mucho despuès eso y otras cosas
pero en el momento no te das cuenta de nada
te das cuenta o tomàs conciencia de ello y otras cosas
mucho tiempo despuès
cuando perdiste todo y
ya no te queda nada
excepto dios y vos mismo
vos mismo: un cuerpo desnudo
unas pocas ropas de alta costura
en medio de la calle arbolada
en una fotografìa de los 60
con una guitarra sin cuerdas
en la mano
una mujer desconocida me ofrece su boca
un sàbado a la tarde:
nunca màs la he vuelto a ver
sàbado por la noche vamos a comer pizza con nancy
antes de ir al baile
no recuerdo màs nada:
fue hace mucho tiempo
solo recuerdo sus ojos claros
y su jean ajustado
perdì la juventud de la forma màs miserable
y ahora estoy arrepentido
años perdido mirando la televisiòn
pero tambièn yendo de acà para allà
bailando tango dìas enteros
noches enteras
como si no hubiera otra cosa mejor para hacer
por ejemplo trabajar
para parar la olla familiar
trabajar por las mañanas
vendiendo fuegos que nadie quiere
que se queme todo dicen los astutos comerciantes no me importa
paga el seguro
eso fue mucho antes del incendio en cromagnon
recuerdan?
la mujer con quien nos besàbamos en la boca y en otras partes
despuès de bailar en sarajevo
y cuando volviò de un largo viaje segùn ella
ni siquiera recordaba mi nombre
siempre se iban de viaje de vacaciones
dejàndome solo en la ciudad tòrrida hùmeda y desierta
tratando de vender los malditos fuegos
o bajo la fèrula de un poetastro barbudo y barrigòn
vendìa libros dentro de un puesto de chapa en una feria municipal
mientras afuera llovìa una lluvia torrencial
que amenazaba con arrastrarlo todo los libros los recuerdos la tristeza los billetes
como en una pelìcula antigua
los libros naufragaban en el olvido
como naves de papel viajaban hacia las alcantarillas
tapàndolas inundando consiguientemente todo
asì y todo bajo grandes paraguas se allegaban los aterrados clientes
en busca de un libro imposible
en busca de un volumen inverosìmil
despuès de eso a bailar de nuevo
y a encamarme otra vez con las bellas
y allì desnudos en los hoteles de mala muerte
compenetrarnos interpenetrarnos
mientras sonaba cierta mùsica funcional o comercial
o simplemente la balsa
miràbamos por la ventana:
en efecto,
allì estaba el patio de juegos
lleno de juguetes infantiles
mientras en la habitaciòn cerca del techo
en la pantalla podìa verse un burdo video pornogràfico
y siempre escuchando discos por las tardes
o tocando la viola
para seducir a las chicas
jugando juegos vulgares
con el objeto de robarles acaso un beso
en la boca
un pico
un chuponcito
tomados de la mano
acostumbràbamos caminar por las calles desiertas
bajo la lluvia
los sàbados a la tarde
antes del cine
o leìamos poemas de amor
apoyados en el tronco de un àrbol
eso fue todo
la pelìcula muy bonita
el viaje muy bonito
pero ya es hora
(no sè de què pero ya es hora
o ya es la hora)
sin embargo,
no puedo dejar de recordar a todas las bellas
todas las hermosas personas
que se cruzaron en mi vida
dandome besos y cachetazos
besos o bifes
los domingos al mediodìa por regla general
mientras el olor a comida llenaba la casa
y salìa de todas las ventanas de la ciudad
ayer nomàs
fiestas negras, fiestas blancas
en las que no se enfiestaba a nadie
pero como fumaderos llenos de humo
bailàbamos tango con un faso en la mano
grandes goteras caìan sobre el piso de madera ya podrido
allì bailàbamos en las unidades bàsicas o en los comitès
incluso rock and roll, procurando voltearnos alguna mina
o al menos levantarla
para invitarla a salir
tomados de la mano
como en un idilio o fotografìa
por las tardes, haciendo tiempo
leìa un libro de poemas usado
que habìa comprado seguramente en la feria de libros del parque
esto no interesa a nadie salvo a mi mismo, por el momento
mientras suena hendrix:
es cierto que aquel sàbado por la noche bailè rock con la colorada teresa
40 años
silueta redondeada
sonrisa de oreja a oreja
a quien le gustaban los pendejos como yo
20 años
30 años atràs
exactamente
sollozaba en la ventana del bar tapàndose la cara borroneada por las làgrimas
recordando a sus amigos erpianos
desaparecidos durante la dictadura
ello no le impedìa ràpidamente desnudarse y hacer el amor con diversos tipos
por el contrario era como una imperiosa necesidad frente a la muerte
para ahuyentar al fantasma de la muerte hija de puta
esto sucedìa durante las noches de juerga
sobre la avenida entre rìos
esquina alsina si mal no recuerdo
unos de esos bares bàsicamente antiguos
que ya no existen hace tiempo
mientras suena hendrix
bailàbamos tango o rock indistintamente
en esos antros gratuitos de mala muerte llenos de humo y besos robados
hermosas pocilgas de las que èramos habituès
bellos sòtanos infectos y peligrosos
ya que nunca tenìamos una moneda partida por la mitad
segùn indica el mito de la bohemia compartida
fines de los 80 o comienzos de los 90
pleno menemismo o menemato
por alguna razòn que desconozco
amàbamos bailar milonguear
seguramente por la mùsica
pero tambièn como rebusque yeite
ya que ganàbamos algùn mango variando a las chicas solas
y volteando alguna gringa o nacional
de vez en cuando
muy de vez en cuando
ya que nuestras pobres ropas no nos permitìan mucho màs
excepto por nuestra labia
poemas susurrados al oido
en noches de luna llena
mientras bailàbamos mejilla a mejilla
estilo milonguero
es decir bien apretados y apilados
franeleando a màs no poder
mientras bailàbamos
en contra de las agujas del reloj
en la ronda del baile
como anillos concèntricos
como vìa làctea
despuès a hacer el amor
en el hotel màs cercano
a cambio de un precio mòdico
aunque ahora no tanto pensàndolo bien:
10 dòlares ni màs ni menos
unos chorros!
en esos sitios de mala muerte
en esos antros de perdiciòn
fuimos felices
ardiente o suavemente felices
en la ìntima desnudez
en medio de la penumbra y de las sàbanas gastadas
e indudablemente sin lavar!
cigarrillos fasos mediantes
charlàbamos sin parar
acerca de las materias màs variadas
vaya uno a saber de què
no recuerdo absolutamente nada!
el viaje fue muy breve
tratè de disfrutarlo lo màs que pude
antes del silencio y el sueño
la guitarra elèctrica y sagazmente distorsionante de jimmy
sonaba en la noche
o màs bien en la tarde
mientras alguien robaba la revista la maga
que habìa dejado arriba de la mesa de madera
o tomaba vino tinto con soda
en san juan y boedo
en una cantina antigua
mientras esperaba que comenzara la milonga
en el centro croata (un antiguo cine)
o almorzàbamos con chiquito reyes
despuès de ensayar en el club paraguayo
con gustavo naveira y sra.
los sàbados por la mañana
las pibas venìan al pie por entonces
discretamente me levantaban
se me regalaban:
què verìan en mi me pregunto hoy
la juventud simplemente
seguramente
èramos adolescentes sin saberlo en ese momento
lo sabès mucho despuès eso y otras cosas
pero en el momento no te das cuenta de nada
te das cuenta o tomàs conciencia de ello y otras cosas
mucho tiempo despuès
cuando perdiste todo y
ya no te queda nada
excepto dios y vos mismo
vos mismo: un cuerpo desnudo
unas pocas ropas de alta costura
en medio de la calle arbolada
en una fotografìa de los 60
con una guitarra sin cuerdas
en la mano
una mujer desconocida me ofrece su boca
un sàbado a la tarde:
nunca màs la he vuelto a ver
sàbado por la noche vamos a comer pizza con nancy
antes de ir al baile
no recuerdo màs nada:
fue hace mucho tiempo
solo recuerdo sus ojos claros
y su jean ajustado
perdì la juventud de la forma màs miserable
y ahora estoy arrepentido
años perdido mirando la televisiòn
pero tambièn yendo de acà para allà
bailando tango dìas enteros
noches enteras
como si no hubiera otra cosa mejor para hacer
por ejemplo trabajar
para parar la olla familiar
trabajar por las mañanas
vendiendo fuegos que nadie quiere
que se queme todo dicen los astutos comerciantes no me importa
paga el seguro
eso fue mucho antes del incendio en cromagnon
recuerdan?
la mujer con quien nos besàbamos en la boca y en otras partes
despuès de bailar en sarajevo
y cuando volviò de un largo viaje segùn ella
ni siquiera recordaba mi nombre
siempre se iban de viaje de vacaciones
dejàndome solo en la ciudad tòrrida hùmeda y desierta
tratando de vender los malditos fuegos
o bajo la fèrula de un poetastro barbudo y barrigòn
vendìa libros dentro de un puesto de chapa en una feria municipal
mientras afuera llovìa una lluvia torrencial
que amenazaba con arrastrarlo todo los libros los recuerdos la tristeza los billetes
como en una pelìcula antigua
los libros naufragaban en el olvido
como naves de papel viajaban hacia las alcantarillas
tapàndolas inundando consiguientemente todo
asì y todo bajo grandes paraguas se allegaban los aterrados clientes
en busca de un libro imposible
en busca de un volumen inverosìmil
despuès de eso a bailar de nuevo
y a encamarme otra vez con las bellas
y allì desnudos en los hoteles de mala muerte
compenetrarnos interpenetrarnos
mientras sonaba cierta mùsica funcional o comercial
o simplemente la balsa
miràbamos por la ventana:
en efecto,
allì estaba el patio de juegos
lleno de juguetes infantiles
mientras en la habitaciòn cerca del techo
en la pantalla podìa verse un burdo video pornogràfico
y siempre escuchando discos por las tardes
o tocando la viola
para seducir a las chicas
jugando juegos vulgares
con el objeto de robarles acaso un beso
en la boca
un pico
un chuponcito
tomados de la mano
acostumbràbamos caminar por las calles desiertas
bajo la lluvia
los sàbados a la tarde
antes del cine
o leìamos poemas de amor
apoyados en el tronco de un àrbol
eso fue todo
la pelìcula muy bonita
el viaje muy bonito
pero ya es hora
(no sè de què pero ya es hora
o ya es la hora)
sin embargo,
no puedo dejar de recordar a todas las bellas
todas las hermosas personas
que se cruzaron en mi vida
dandome besos y cachetazos
besos o bifes
los domingos al mediodìa por regla general
mientras el olor a comida llenaba la casa
y salìa de todas las ventanas de la ciudad
ayer nomàs