Doblezero
Poeta adicto al portal
Yo tenía una isla
Yo tenía una sombra llena de ojos lacrados,
de espinazos del eco de los golpes mordaces.
Una sombra repleta de pañuelos quemados,
de murmullos sin rostro y de manos voraces.
He tenido una mente harta de maldiciones
azabache, y cauterios de silencios cortantes.
Una mente de nada, un vacío de eones
y osamentas intactas de mis solos sedantes.
He tenido una huella de suburbios reptados
por noviembres de plomo y aguileños metales.
Una huella atestada de cachorros cortados,
de racimos de otoño y colmenas de males.
Una mente en el pozo, una sombra gimiente,
tuve y sigo teniendo una huella innombrable.
Pero tuve una isla meticulosamente
guarecida en secreto bajo un cielo inhallable.
Un lugar que gozaba de alunados Quijotes,
pisciformes palabras salpicando los mares.
Una isla con liras verdes y con rebrotes
de azulado onirismo y hechizos circulares.
Tuvo coplas de arena, circuíris, bahía
y nocturnos jardines de sonetos cantantes.
Una isla con versos de perenne ardentía
emplumando delfines con octavas danzantes.
Autor: Doblezero
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