• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Yunque y martillo

Teo Moran

Poeta fiel al portal
272865184_493834342303652_1654578323243512406_n.jpg


Despacio, muy lentamente el río
cae en desorden sobre la espesura,
vierte sus luces nítidas de escarcha
sobre una desolada y vacía orilla,
y en el rumor de su suspiro
se encoje para después saltar con brío
entre los juncos y el fondo arcilloso,
y sobre su espuma conmovida
quedarán mis huellas perecederas
a sabiendas de que nada perdurará,
mas nada dejaré atrás, solo piedras,
unos planetas redondos ya sin vida
por donde tropezaré una y otra vez.
¡Pero aquel campo ayer rebosante,
hoy desolado mira a la mañana
esperando a la caricia del viento
que daba sosiego al alma apenada!
Reposo en el dolido quebranto,
pero el invierno solo deja frialdad
en las líneas inversas del corazón,
en los ojos recuerdos imprecisos
de amapolas rojas y verdes trigales,
unas calles desiertas al mediodía
que no llevan a ninguna parte,
gente que llega y siempre se roba
la inquietud de unos sombríos días,
las sutilezas de un campo aún por labrar
que dará sus frutos en el apéndice
de un futuro apresurado y efímero.
¡El amor que pertenece a los vivos
poco a poco se quedará sin tiempo,
y aquellos que un día partieron
en el alma la eternidad de su recuerdo!
En las copas de los pinos la sombra
de las aves que yacen silenciosas
y cobijadas entre sus ramas
esperan al sol en el firmamento,
aguardan a la tibieza de la mañana
para que de entre las afiladas cimas
la luz brote como un semillero
y florezca su bella melodía invernal,
mas allí donde la frialdad nació
el amor compuso calor y fuego,
allí donde la gélida caricia del viento
rozó los latidos del enamorado
este creó en su propia fragua,
golpe a golpe las formas de una risa,
la comisura de unos labios,
unas palabras interminables
que nunca alcanzarán destino,
oirá de nuevo a las aves trinar,
al cauce del río perderse a lo lejos
entre las ondulaciones del campo,
a mi sombra caminar entre los chopos
mientras con mis manos cerradas
golpe a golpe sobre el yunque
daré forma en este frío invierno
al amor que nace de mi recuerdo.
 
272865184_493834342303652_1654578323243512406_n.jpg


Despacio, muy lentamente el río
cae en desorden sobre la espesura,
vierte sus luces nítidas de escarcha
sobre una desolada y vacía orilla,
y en el rumor de su suspiro
se encoje para después saltar con brío
entre los juncos y el fondo arcilloso,
y sobre su espuma conmovida
quedarán mis huellas perecederas
a sabiendas de que nada perdurará,
mas nada dejaré atrás, solo piedras,
unos planetas redondos ya sin vida
por donde tropezaré una y otra vez.
¡Pero aquel campo ayer rebosante,
hoy desolado mira a la mañana
esperando a la caricia del viento
que daba sosiego al alma apenada!
Reposo en el dolido quebranto,
pero el invierno solo deja frialdad
en las líneas inversas del corazón,
en los ojos recuerdos imprecisos
de amapolas rojas y verdes trigales,
unas calles desiertas al mediodía
que no llevan a ninguna parte,
gente que llega y siempre se roba
la inquietud de unos sombríos días,
las sutilezas de un campo aún por labrar
que dará sus frutos en el apéndice
de un futuro apresurado y efímero.
¡El amor que pertenece a los vivos
poco a poco se quedará sin tiempo,
y aquellos que un día partieron
en el alma la eternidad de su recuerdo!
En las copas de los pinos la sombra
de las aves que yacen silenciosas
y cobijadas entre sus ramas
esperan al sol en el firmamento,
aguardan a la tibieza de la mañana
para que de entre las afiladas cimas
la luz brote como un semillero
y florezca su bella melodía invernal,
mas allí donde la frialdad nació
el amor compuso calor y fuego,
allí donde la gélida caricia del viento
rozó los latidos del enamorado
este creó en su propia fragua,
golpe a golpe las formas de una risa,
la comisura de unos labios,
unas palabras interminables
que nunca alcanzarán destino,
oirá de nuevo a las aves trinar,
al cauce del río perderse a lo lejos
entre las ondulaciones del campo,
a mi sombra caminar entre los chopos
mientras con mis manos cerradas
golpe a golpe sobre el yunque
daré forma en este frío invierno
al amor que nace de mi recuerdo.
Magníficas letras plenas de poesía.
Un remanso de cálidos versos.
Abrazos.
 
272865184_493834342303652_1654578323243512406_n.jpg


Despacio, muy lentamente el río
cae en desorden sobre la espesura,
vierte sus luces nítidas de escarcha
sobre una desolada y vacía orilla,
y en el rumor de su suspiro
se encoje para después saltar con brío
entre los juncos y el fondo arcilloso,
y sobre su espuma conmovida
quedarán mis huellas perecederas
a sabiendas de que nada perdurará,
mas nada dejaré atrás, solo piedras,
unos planetas redondos ya sin vida
por donde tropezaré una y otra vez.
¡Pero aquel campo ayer rebosante,
hoy desolado mira a la mañana
esperando a la caricia del viento
que daba sosiego al alma apenada!
Reposo en el dolido quebranto,
pero el invierno solo deja frialdad
en las líneas inversas del corazón,
en los ojos recuerdos imprecisos
de amapolas rojas y verdes trigales,
unas calles desiertas al mediodía
que no llevan a ninguna parte,
gente que llega y siempre se roba
la inquietud de unos sombríos días,
las sutilezas de un campo aún por labrar
que dará sus frutos en el apéndice
de un futuro apresurado y efímero.
¡El amor que pertenece a los vivos
poco a poco se quedará sin tiempo,
y aquellos que un día partieron
en el alma la eternidad de su recuerdo!
En las copas de los pinos la sombra
de las aves que yacen silenciosas
y cobijadas entre sus ramas
esperan al sol en el firmamento,
aguardan a la tibieza de la mañana
para que de entre las afiladas cimas
la luz brote como un semillero
y florezca su bella melodía invernal,
mas allí donde la frialdad nació
el amor compuso calor y fuego,
allí donde la gélida caricia del viento
rozó los latidos del enamorado
este creó en su propia fragua,
golpe a golpe las formas de una risa,
la comisura de unos labios,
unas palabras interminables
que nunca alcanzarán destino,
oirá de nuevo a las aves trinar,
al cauce del río perderse a lo lejos
entre las ondulaciones del campo,
a mi sombra caminar entre los chopos
mientras con mis manos cerradas
golpe a golpe sobre el yunque
daré forma en este frío invierno
al amor que nace de mi recuerdo.
Deja el poema una secuencia de momentos de angosta tristeza. el destino, la
formalidad de todos esos recuerdos en un goteo donde la natureza se hace
calida para imprimer esa melancolia sutil y a la vez aceptada. me ha
gustado mucho la obra. saludos con afecto de luzyabsenta
 
Deja el poema una secuencia de momentos de angosta tristeza. el destino, la
formalidad de todos esos recuerdos en un goteo donde la natureza se hace
calida para imprimer esa melancolia sutil y a la vez aceptada. me ha
gustado mucho la obra. saludos con afecto de luzyabsenta
Como siempre agradezco todas las palabras con las que impregnas esta casa hoy que lleva aroma a melancolía.
Desplazo este planeta hoy más inverosímil sobre los surcos ineficaces del campo, en un invierno más gélido y en un futuro indescifrable.
A veces el escribir le confiere a la vida algo de sentido y aquellas tristezas dejan de ser amargas.
Un abrazo maestro y gracias.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba