Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
El sol despierta mis versos,
té negro y cigarrillos en estas calles
que a mi lado caminan.
Zaragoza, sabor a mi infancia,
a charcos navegables, a palomas mañas
que dibujan los tejados con el cierzo de sus alas.
En Aragón hace frío cuando toca,
calurosas son casi siempre sus gentes
y en su capital el Ebro manda en sus corazones,
yo nací aquí y conozco el lenguaje de sus edificios,
la risa de sus pájaros,
el aire juguetón que despeina sus árboles,
ciudad sin mar pero con palabras siempre disponibles,
de la jota al rock ‘n’ roll su música es brava
y mis paisanos nunca lloran si no hace falta.
Zaragoza, cielo y luz, lluvia la justa,
viento hasta en la sopa,
si hasta ella llegas aquí me encontrarás
escribiendo poemas en sus baldosas.
té negro y cigarrillos en estas calles
que a mi lado caminan.
Zaragoza, sabor a mi infancia,
a charcos navegables, a palomas mañas
que dibujan los tejados con el cierzo de sus alas.
En Aragón hace frío cuando toca,
calurosas son casi siempre sus gentes
y en su capital el Ebro manda en sus corazones,
yo nací aquí y conozco el lenguaje de sus edificios,
la risa de sus pájaros,
el aire juguetón que despeina sus árboles,
ciudad sin mar pero con palabras siempre disponibles,
de la jota al rock ‘n’ roll su música es brava
y mis paisanos nunca lloran si no hace falta.
Zaragoza, cielo y luz, lluvia la justa,
viento hasta en la sopa,
si hasta ella llegas aquí me encontrarás
escribiendo poemas en sus baldosas.