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Arranca el silencio de mi boca.
De mi piel, tus enredaderas,
los brotes de hierba mala.
Duerme a mi lado,
en la tierra fértil,
descalza.
Arranca de mis ojos la luna de cobre.
Llevo en el hueco de mi mano
tus labios mojados.
Arráncate de mí,
de mi piel tus atardeceres.
Mis atardeceres están famélicos de ti.
Tu aliento matutino
inunda mis patios.
Tu hueso me asfixia.
La madrugada suda,
rechina los dientes.
La respiración
se interrumpe en mi cuello.
Yo te quedo
y tú me quedas.
Nos quedamos dormidos,
casi muertos,
como animales extraños
en la misma...
A la orilla del camino empedrado hay una casa de puerta azul y picaporte nuevo de cobre pulido. La luz del verano acaricia su fachada. A la ventana se asoma, una gata negra de pelaje corto, patas blancas y ojos verdes.
En el patio, una niña juega en el barro negro; a veces encuentra un viejo...
Mi alma antes fue río,
en su fondo nadan los peces verdes;
las piedras tiritan en el cauce
y su brillo refleja la luna en el agua negra.
Mi alma antes fue río.
El lodo les llega a los talones,
los niños juegan en verano
y en el invierno tibio.
Tú mojas los pies descalzos
en la orilla, entre...
Son muchas las historias que se han reescrito a las 3 de la madrugada.
Despertar y que abunden las luces rojas, el neón parpadeante y el aguardiente de cabecera; el llanto sesgado por la autocompasión y el gato negro que recoge las letras por los pasillos de la casa. Los párpados pesan...
La ciudad se ha inundado de ti, de tus figuras geométricas.
El sol y las campanas, los diafragmas,
recortan sombras en el jardín, en el ocaso.
La escuela cerrada cuida los ecos,
las pisadas ligeras, los gritos sordos,
pasan desapercibidos, ajenos.
Te veo en los rostros pequeños,
en las canas...
Respirar el metal líquido,
el segundo siguiente
a la partida,
bajar por la garganta,
al vientre,
moneda de sangre.
Me observa el semáforo,
la lámpara,
el poste.
La esquina me llama,
me arrastra
el sabor del cobre.
Pies descalzos,
plumas de cuervo.
Calle húmeda,
iluminada,
aire fresco.
Lo...
Despertar y ver el vidrio,
sentir su peso, su filo,
no quebrarlo.
Cargar el vidrio al jardín,
entre flores, animales del campo,
comer heno, paja,
para aguantar el filo del cuchillo.
Beber café frío de verano,
amargo,
fruncir el ceño,
torcer el cuello,
yacer tendido en el asfalto.
Caminar el...
Soy asfalto líquido
en el hueco de tu mano,
en la comisura de tus labios,
catedral olvidada,
campana muda.
Me arrodillo en tu tibio cuerpo,
sin altar, sin permiso,
como quien aprende a rezar
con los labios entreabiertos,
con la voz,
con la lengua,
con el cuerpo.
Un cristal invisible me...
La viga
pronuncia mi nombre,
clavada en la nieve del monte.
Rozo la pezuña,
el casco,
el estribo.
Fuego,
marca
la piel,
la silla,
el viento.
Pertenezco
entre sus muslos,
botas,
espuelas punzantes.
La viga nos llama,
el cuero,
la riata.
En la boca,
el freno,
saliva,
fresca.
Acaricia mi...