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Comienzo de un día,
camino hacia el alba,
ruta sinuosa,
peligros del alma.
Ave peregrina
guía mi estrella,
nunca abandones
la vida más bella.
Fin que avecina,
promueve certezas,
de un límite claro
sin asperezas.
Silvito
Benedetti
Lágrima del mar,
de un llanto conocido,
río abajo fluyó
por sus cueros cocidos.
Niebla de mi mente
obnubila mi razón,
más nunca el corazón
fue un caballero silente.
Claro día del alma,
de un ser descolorido,
que fue perdiendo la calma,
al encontrase escondido.
Silvito
Benedetti
Alma de acero,
corazón de piedra,
solo le quedan
los pies en la tierra.
Mente abierta,
sueño cerrado,
solo su dueño
conoce el candado.
Dos faroles
alumbran sus días,
le dieron miedo
y dolor a su vida.
Fuerte es su mente,
frágil su guía,
le teme al cambio,
jamás desvaría!
Silvito...
Soñé, soñé como nunca,
con un plomo y un martillo
en una dura almohada etrusca,
que sus plumas confundí
con astillas de heridas parduzcas.
Soñé, pesado y liviano,
nací y morí la misma noche,
corrí y me cansé,
me escondí y no escapé,
fui alcanzado por el derroche.
Soñé, pensé que soñaba,
pero...
Duerme con ojos pesados,
descansa, no pienses,
que los fantasmas del pasado
vuelven una vez al año.
Duerme, no sueñes,
que no hay mayor placer
que ver languidecer
nuestros esfuerzos mas grandes.
Recostada en el tiempo
vive sola y acompañada,
la soledad mas temida,
la soledad del alma...
Maramín! Si tenés razón pero con lo de sabia hacía referencia a mi abuela...y justo puse lo del árbol como para jugar con el término al cual vos hacés referencia. Repito mi intención era de poner sabia por la sabiduría de mi abuela. Saludos y buen fin de semana!
Fuerza insulsa de mis días,
clara noche de mis ganas,
donde habita el mariscal
de todas mis causas ahogadas.
Oscuro tiempo de mi infancia
encontró amarga la sabia,
de un árbol bien crecido
que no soportó la distancia.
Tibia y dulce juventud,
dura y hueca adolescencia,
no tuvo mas reparo que la...
Triste fuerza la del brazo
no conoce tiempos,
no conoce descanso.
Solo conoce el sonido
producto de latigazos.
Blanda y tierna contractura
acaricia mis dos ganchos,
trabajando mi cultura
que no solo cortó margaritas,
también se las dio a los chanchos.
Soles eternos del jornal,
siempre salen...
Vierte la noche
tamaño secreto,
no tiene gracia,
tampoco respeto.
Brilla la oscura,
tiembla la noble,
cruel locura,
blando es el roble.
Nostalgia negra,
recuerdo verde,
idea magra
de un sueño imberbe.
Silvito
Benedetti