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Viendo entradas en la categoría: GENERALES

  • Anamer
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    Como una soledad te acuestas,
    esperando los hombros que te sostengan,
    es una lucha que no acaba,
    un viento que doblega tus páginas,
    como quieren doblegar nuestros corazones.


    La esperanza nos sopla la frente,
    alzamos las manos inventando la fe,
    no importa si se aclara el cielo o si llueve.


    La piedra será nuestra casa, nuestro refugio,
    meciéndose en el acantilado.


    Las almas combaten,
    el mar protege la raza, a sus hombres,
    a esos que van dejando su sangre
    por el camino despiadado de la represión,
    de la falsa floración,
    del dorado hierro que confunde
    las convicciones y compra voluntades.


    Tanteamos el motivo de las olas,
    los cuerpos se buscan, rompen el silencio,
    se llenan de espuma las miradas,
    al divisar el requiebro de la roca.

    Todos, como un solo pueblo,
    atravesamos la bruma,
    para escribir en la orilla.


    Nos entregamos
    nuestra bandera limpia,
    sin remiendos,
    sin que la servidumbre
    alcance su vuelo y la detenga,
    sin que el amor nos desgarre
    para modelar otra historia
    sin tiempo y sin nombre.


    A lo lejos se escucha el canto,
    el cielo se enciende finalmente libre
    se guardan en el libro los acuerdos.


    Las pupilas se buscan para descansar
    su victoria, sólo la fuerza se desploma,
    el sonido de la música
    logra conquistar el agua.


    Los anillos son ahora sombras,
    que caminan descalzas por los recodos.

    Ana Mercedes Villalobos
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    A Lorelizh Beye, bristy, spring y 4 otros les gusta esto.
  • Anamer

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    Me sonrío desde este rosa pálido
    en que se van esfumando los sueños,
    tu rostro es apenas un punto invisible
    en las yemas de mis dedos,

    donde se pinta tu ausencia.

    En algún momento dejaste de ser huella
    quedando mi amor huérfano

    prendido de un ala rota,
    y hoy cuando apenas eres
    una sombra en mis recuerdos,
    ¿vuelves?
    te pido que desandes el camino,
    mi corazón ya no te reconoce.


    En este nuevo despertar
    vengo estrenado albas,
    miro atrás y sonrío,

    se desvanecen los siglos
    debajo de mis sábanas.

    Y me levanto ausente de nostalgias
    con la alegría alborotada,

    paseando entre tulipanes y magnolias
    me acerco a las aguas de otros mares.

    Y finalmente,
    la risa se tatúa sin temor en mi boca,

    para alojarse indefinidamente
    en todos los mañanas,
    que viviré ya sin ti .


    Ana Mercedes Villalobos
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  • Anamer
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    Cuando el verso es un grito

    que trasciende las fronteras del alma,

    se desnuda la palabra
    al borde del tintero
    con su bouquet de aromas
    perfumando instantes
    que entre amargos y dulces,
    tejen suavemente
    el empinado camino de la vida.


    Nos decimos en la boca
    que acompaña la alegría
    o en la lágrima furtiva
    que comparte las nostalgias.
    Y en silencio nos miramos
    con la desnudez de un libro abierto,

    detrás de la muralla
    que nos impone la distancia,

    descubriendo nuestro rostro

    ante el paisaje que inventamos,
    para tomar de la mano las tardes
    o aferrarnos a las piernas del otoño.


    Y nos sentimos, en el aire
    que se abriga de matices
    para ofrecernos el regocijo de su risa,

    o en la pantalla que se ilumina de colores
    para avisarnos que allí estamos,
    somos, pensamos ,

    aunque la cercanía nos falte.

    Nos vemos con los ojos del alma,
    con la virtual magia que hoy
    es regocijo, y con el corazón

    en los labios labramos nuestras letras

    para entregarnos como único legado.

    La muralla se derrumba
    en la cálida placidez

    del momento que la arropa,
    allí nos tendemos con el alba
    y nos quedamos para siempre
    en esa tierra sin nombre


    Ana Mercedes Villalobos
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  • Anamer
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    Las palabras del verso son la clave
    ellas vuelan, se elevan como un ave.


    Aunque ahora se enfrentan el problema
    de sacar de la tinta su poema
    porque han de resolver el gran dilema
    de que escojan las rimas sólo un tema

    La musa llega así tan de repente
    y brotan las ideas en afluente

    Una historia pudiera ser la llave

    que coloque la guinda ante la crema
    bien sea por atrás o por el frente.


    Ana Mercedes Villalobos
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    A Tircuy, bristy, spring y 2 otros les gusta esto.
  • Anamer
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    En este mundo quieto es donde
    comienza la ruta, donde solo
    se escucha un palpitar lejano que
    llena mi corazón, mis manos, mis ojos.


    Lejos está la multitud, la gente,
    aquí solo las manos se agitan,
    como buscando donde asirse
    en la oscuridad que me rodea.


    La tormenta cierra los postigos dorados,
    solo queda la luz que me empuja, que palpita
    en el aire, y acompaña mi travesía con una
    música lánguida en el fondo, entonces
    me entrego a mi destino renuente y extenuada.


    Estoy sobre su pecho vestida con mi piel húmeda,
    y allí quiero abandonarme , escapar del eco
    ensordecedor, que ocasiona mi llegada, hasta
    que oigo mi llanto, soy yo y estoy aquí!!


    Con el color brillante de un amanecer,
    que adorna la mañana y el regazo de mi madre.


    Vine de mi misma a morir mi vida, uno se
    abandona sin correr los prados o nadar sobre
    delfines, caminamos nuestros pasos, hacia
    allá o hacia acá, hasta llegar al silencio.


    Hundo mis dedos entre sus sienes de plata,
    en un breve instante me miro en sus ojos
    que no brillan, y aunque uno se calla, surge
    la risa donde se aclaran los abismos


    Ana Mercedes Villalobos
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  • Anamer
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    Es esa noche de luna que nos hace soñar,
    o el instante en que nuestra piel
    se enciende en una clara madrugada,
    un tiempo sin tiempo que se prende
    en nuestros dedos y se hace alondra,
    asombro, sentimientos vertidos
    como cascada que sin pudor,
    desnuda sus aguas, para abrazarse
    a la tierra, que con ansias la espera.


    Es esa lluvia temprana que nos sorprende,
    o ese fuego que nos va quemando los labios,
    un pico nevado que nos eleva a su cumbre,
    una lágrima esquiva que se escurre prófuga,
    para debatirse entre el corazón y la pluma.


    Esas historias sin contar y las que contamos
    a diario, un suspiro que se escapa sin querer
    con la mirada perdida de horizonte y esas
    bocas que se ofrecen en un gesto de amistad,
    de cariño o de consuelo, hacen inagotable
    el caudal de las letras, el mágico vuelo
    de mariposas que parecen urgirnos
    en el amable desahogo de las almas
    y que hace inmortal la poesía.

    Ana Mercedes Villalobos
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  • Anamer
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    Resbala la vida en mis ojos cerrados
    rasgando cautelosa la vestidura de la noche.

    Desnudo se aprieta el tiempo
    - temblando madrugadas –
    muriendo su lenta muerte.

    Un vacío imperceptible empapa abrazos
    en la soledad que nombra
    tu ausencia en mis labios.


    Y ese rugir del viento agrietando pieles
    - pasando de puntillas, sin rozarnos –
    me regresa en leve agitación
    a la inmóvil brevedad
    donde se fraguan mis requiebros.

    Ana Mercedes Villalobos

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  • Anamer
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    Se pierde la mirada
    buscando al lucero ausente,
    sólo la luna
    y la noche con su traje de gala.

    Nunca faltan las nostalgias
    que respiran las sienes,
    acechando
    - como pájaros -
    el instante
    en que muere el amor.


    Duele la risa,
    se rompe la voz,
    en el sordo eco de la
    infinitud del abismo,
    en esta otra parte
    de mí que desconozco.


    Yo fui testigo de tu verso,
    tu silencio,
    y la vida que se nos olvidó vivir.

    Ana Mercedes Villalobos
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  • Anamer
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    Tenemos las horas guardadas en las arcas,
    somos apenas un recuerdo detrás de la ventana
    y algún violín que se aventura al balcón.


    Los besos, excluidos de las bocas
    se niegan al olvido,
    - libraremos a muerte la última batalla-
    se repiten como un mantra,
    aunque el corazón aún, no se haga a la idea.


    Los relojes, olvidados en cualquier rincón,
    nos miran extrañados, ya no son dueños
    de nuestro tiempo y desde los estantes
    nos reclaman un orden,
    un intento de enfrentar de nuevo su tarea.


    Un día, quizás Mayo, quizás Junio,
    volveremos a ver el mundo con los ojos de antaño,
    pero ya no seremos nosotros,
    el abrazo acudirá tímido, nuestras manos
    no sabrán donde buscarse.


    Habrá que echar mano a la ternura,
    recordar algún atardecer de verano
    que nos regale un concierto de petunias
    asomadas a los ojos.


    A las 8 de la tarde es la cita
    nos vemos en La Roseta, y ahora será
    para compartir el café que tanto extrañamos.

    Ana Mercedes Villalobos
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  • Anamer
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    ¿Cómo explicarte mis ojos

    vacíos de horizonte,
    cómo decirte que el calor
    de las cenizas no basta
    para calentar mi piel rasgada
    en el lamento de la noche?


    Quiero dejar mi cuerpo en tu orilla
    en una estancia perpetua de viento,

    con mis brazos abiertos de mañana.

    Siento la brisa que acalla el relámpago,
    disfrazando la esperanza de violetas
    y en la angustia de las horas
    en que recorro el largo camino,
    la oscuridad se apaga y escucho
    el susurro de tus labios.


    Otra vez ausente del mundo,
    con la mirada prendida en la esperanza,
    como el último rayo de sol
    donde se pierde la palabra.

    Ana Mercedes Villalobos
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    A Gustavo Cervantes le gusta esto.
  • Anamer
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    Desnudando palabras,
    voy robando aliento a la tinta,

    no se si acercando pesares
    o pintando sinsabores
    o quizás esos amores

    transeúntes de rincones,
    en que se escapa la vida


    Una voz cercana me susurra
    en silencio, la garganta
    agrietada por el sabor de la tierra,
    o por tantas madrugadas que mueren
    en la espera de unos versos.


    A veces se clausuran los abrazos
    y se quiebra la voluntad,
    pero hay quienes no cejan
    en la esperanza y se niegan
    a desandar el camino,
    buscando la última oferta
    de una musa silenciada.


    Quizás entonces se vista el verso,
    y nazca la palabra.


    Ana Mercedes Villalobos
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    A Felipe Antonio Santorelli le gusta esto.