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Viendo entradas en la categoría: poema general

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Juzgamos y juzgamos, sin saber cómo, ni por qué,
    sin preguntar causas y razones.


    Cómo nos deleitamos en juzgar,
    desangramos honras,
    lapidamos dignidades para siempre.


    Sonreímos contentos, satisfechos,
    luego que lo hacemos;
    sin cargo de conciencia.

    A veces atacamos en grupo
    si oímos un rumor que delata el defecto del vecino
    y apuntamos con el dedo:
    ¡A la carga contra ese hombre!
    No lo escuchamos, no le damos el beneficio de la duda.
    Al solo, en grupo como hordas atacamos,
    y nos saciamos con la vergüenza ajena.


    ¿Juzgar?
    ¿Quién tiene el derecho de juzgar a otro ser humano tan frágil y tan ser humano como tú?
    ¿Eres acaso juez o Dios para apuntar con el dedo el delito?
    ¿Haces mejores cosas que él?
    ¡No, hombre pequeño!
    así no harás mejores personas.
    ¿Quieres que cambie?
    Explícale, escúchale, dale amor y afecto, dale comprensión.


    Se condescendiente hombre pequeño,
    tú también tienes tus faltas
    ¿O te crees perfecto?


    Nadie tiene derecho a apuntar con el dedo justiciero los defectos o faltas del otro,
    porque apuntando al otro,
    te apuntas a ti mismo:
    Allí se revela, tu falta de misericordia
    tu falta de tino,
    tu dureza de corazón.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados



    JUDGE AND JUDGE.

    We judge and judge, without knowing how, or why,



    without asking causes and reasons.



    How we delight in judging,



    we unleash honor,



    we lapidamos dignities forever.



    We smile happy, satisfied,



    then we do it;



    without charge of conscience.



    Sometimes we attack in a group



    if we hear a rumor that betrays the neighbor's defect



    and we point with the finger:



    To charge against that man!



    We do not listen to it, we do not give it the benefit of the doubt.



    Al solo, in group as hordes we attack,



    and we are satisfied with the shame of others.



    Judge?



    Who has the right to judge another human being as fragile and human as you are?



    Are you perhaps judge or God to point the finger at the crime?



    Do you do better things than him?



    No, little man!



    that way you will not make better people.



    Do you want me to change?



    explain it, listen to it, give it love and affection, give it understanding.



    Condescending small man,



    you also have your faults



    Or do you think you're perfect?



    Nobody has the right to point the finger at the defects or faults of the other,



    because pointing to the other,



    you point to yourself:



    There it is revealed, your lack of mercy,



    your lack of skill,



    your hardness of heart.




    Author: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Como la mariposa vuela relajada sobre las flores bellas,

    circula sobre la tierra con paz en el alma

    y sin hacer daño a nadie.

    Que tu vuelo sea un canto a la naturaleza y

    un son de paz con el hermano;

    perdona y vive descansado.


    La mariposa hace su trabajo sin mirar defectos de nadie,

    la mariposa vive pacificada disfrutando la belleza de la naturaleza.

    Sé mariposa que trabaje con esfuerzo personal,

    mira tus defectos propios y trabaja por mejorarlos

    sin fijarte en los defectos ajenos.


    La mariposa es bella y feliz

    porque vive contenta con la misión que Dios le dio en la tierra,

    porque aprendió a vivir en confraternidad y armonía con los hombres y la naturaleza,

    ¡Seamos fuente de bondad y de belleza!



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Vida que mata a la vida,

    madre que mata a su propio hijo,

    célula que vive.


    Halcones negros quieren cercenar vidas inocentes

    que en el claustro materno

    no pueden defenderse.


    Hombres y mujeres que se creen dueñas de la vida deciden:

    Este vive, este muere.


    Proyectos de futuros ciudadanos:

    Abogados, médicos, ingenieros,

    mueren desangrados en un quirófano

    o expulsados por una pastilla abortiva.


    Quienes la practican

    recibirán castigo severo del cielo

    Dios es bueno

    pero le colman los hechos crueles, a seres indefensos.


    Dicen que no son seres humanos

    Pregunto:¿Dime mortal, de dónde naciste tú, no fue acaso de un huevo o cigoto?

    Que diferencia hay entre tu vida y al suya

    ¿No son ambos seres humanos?


    Defendamos la vida,

    defendiéndola defendemos nuestra propia vida.

    Suerte tenemos de haber nacido

    suerte que no hubo nadie que interrumpiera nuestro nacimiento.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    En su ventana mira la luz,
    necesita esa luz,
    esa flor de aliento para sobrevivir.


    Hace cinco años le diagnosticaron cáncer
    y necesita la luz, el sol del aliento para sobrevivir.
    Una ilusión prendida aun en su pecho,
    una sonrisa amable,
    los pétalos alentadores de la amistad;
    el calor de un abrazo sincero.


    Una flor de aliento
    que no se quiebre con el dolor;
    una flor de aliento,
    que no se marchite con la apatía y el desinterés de los demás.


    Una flor de aliento
    que no se canse de luchar,
    ¡Necesita tomar nuevas fuerzas para continuar!



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Una taza de café caliente para alegrar el alma y el corazón

    una taza de café cargado de armonía y amor.


    Regala amistad como esta taza de café caliente,

    siempre en su punto.


    El mundo necesita amor en tazas de café de amistad.


    Una taza de café para el caído,

    una taza de café para el pobre desvalido;

    una taza de café para el niño con hambre.


    Regalemos mas tazas de café por el mundo.

    Regalemos alegría y paz.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Cuando una mujer llora
    se estremece el sol, el cielo, el mar, las olas
    No hay dolor que se compare.
    Su alma levita en amarga nostalgia,
    vaga su pena,
    contagiando de angustia el planeta.


    Cuando una mujer llora
    cimbrea el alma
    sus quejidos.


    No, no, hay dolor mas sensible,
    que sus gotas saladas de rocío;
    no hay estocada mas cortante,
    que sus lágrimas de frágiles florecillas.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Mi alma banca solitaria,
    se sienta en la soledad de un otoño lánguido,
    acaricia solo hojas secas de nostalgia,
    lamiendo su soledad de piedras muertas.


    En su jardín de tulipanes se refugia
    buscando paz,
    buscando un rayo de sol que le abrigue las ansias;
    estas locas ansias de no ser existencial.


    Mi alma trepa las piedras como las hiedras
    y no encuentra un hombro de consuelo,
    ¡Es tan frío este mundo!


    Solo escucho la voz de los troncos secos
    zumbando en mis oídos:
    "Hoy te toca beber los vasos de la inmensa soledad"
    Y yo solo atino
    a silenciarme


    y esperar que pase este invierno crudo en mi corazón.

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Navego hacia la luz,
    con mi casa llena de ilusiones
    y mis globos de sueños.


    Es largo el camino,
    hay borrascas en los cielos,
    vientos huracanados quieren frenar mis metas
    pero yo no desisto
    ¡Tengo el lomo bien osado!


    Y avanzo, camino, corro, vuelo hacia mi meta,
    atravesando nubes negras,
    sorteando vientos borrascosos,
    ¡Hasta mi luna esperanza parece ocultarse!


    Quiero llegar a mi meta,
    sé que llegaré,
    a lo lejos diviso la luz del paraíso;
    mi casa de sueños al fin tendrá cobijo.
    Aquí encuentro paz y respiro.
    ¡Al fin toqué las orlas del paraíso!


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Nuestras almas errantes, perdidas
    en las turbulencias del mar de las dudas y la ansiedad,

    navegan como niños asustados,
    en sus barcas endebles pequeñas.

    Entre nubes borrascosas y olas agrestes

    ¡Cómo se bambolean!

    Viajan atravesadas por la flecha
    de la duda y el vacío existencial.
    Nubes negras quieren socavar sus ilusiones,
    dejándolas desamparadas en medio del mar.


    Desahuciadas piden ayuda,
    quieren salir de la oscuridad,
    pero nadie las oye.
    Son náufragos en el mundo de la inhumanidad.


    De vez en cuando
    alguien les lanza botellas salvadoras
    pero no es suficiente.


    Ellas luchan contra el mundo para sobrevivir,
    su esperanza está amenazada
    y parece su trabajo vano.
    Pero a lo lejos, el sol les espera,
    y reman con mas valor,
    hasta alcanzar la luz de la salvación.


    Es la luz esplendorosa
    que transforma lo adverso, en paz y felicidad.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    La voz del silencio se oye en las praderas de la soledad.
    Con sus cabelleras largas,
    y sus pisadas atronadoras nos dejan mudos.
    Con sus brazos de ternura cobija al que es su amigo,
    pero con espinas hirientes rasga al que no la soporta.


    Silencio, en tu candil puedo reflexionar.
    Vienes, me acaricias y hablas en mi calva soledad.
    Toco tus plumas en la noche dormida,
    me dictas versos en mi desván desvelado.


    Oh, voz del silencio enamorado,
    ¡Cuántas veces has llamado en mis pensamientos a mi amado!
    En tus cortinas puedo oír sus palabras de mozuelo enamorado.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados

    (Queda prohibido copiar los títulos de los poemas o parte de él estando sujetos a las normas penales y de derechos de autor)







  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Yo soy ese gorrión solitario,
    añorando el alpiste de la comprensión.
    Mi risa se voló con el viento de la indolencia
    y la desilusión.


    Desde mis alturas, veo la gente pasar y pasar.
    Para ellos yo no existo,
    porque soy pequeño,
    y no tengo bienes, ni dinero.


    Oigo sus voces que me dicen:
    -Aléjate eres un estorbo,
    ¡Cuidado te voy a pisar!


    A veces el hambre
    cala mis huesos,
    el frío moja mis plumas,
    y el calor me agota;
    pero eso
    a nadie le importa.
    Solitario paso mi drama existencial.


    Tú eres ese gorrión solitario
    mascullando dolor.
    Pobre hombre errante en esta tierra sin amor.


    Nosotros somos ese gorrión solitario,
    cantando por un mañana mejor.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Porque el sol siempre brilla
    en los que tienen mirada franca,
    en aquellos que comparten y dan sin pedir.


    Porque la vida es un don divino,
    que nos permite realizarnos en plenitud.


    Porque la mañana siempre se alumbra,
    con una palabra amable,
    con un puente de armonía.


    Porque el sol de tu amabilidad
    alumbra los corazones devastados;
    brille en tu pluma siempre del sol del amor.


    Sol, sol de alegría irradie el mundo hoy.
    La esperanza no se pierde ante una caída o derrota.
    El hombre se hace noble y vigoroso
    cuando del polvo se levanta una y otra vez.


    La mirada franca, la palabra solidaria,
    siempre ilumina los abrojos y las espinas
    y las hace luz,
    luz de brillante sol.
    la oscuridad solo vence
    a los que se dejen aplastar por ella.




    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Poesía
    luz y canto:
    Luz que ilumina el largo camino;
    canto de inspiración divina.


    Poesía: rosa, lluvia, arena;
    canastos de amor y llanto amargo.


    Poesía otoño tardío
    y primavera nueva,
    ¡Poesía mañana renovada!


    Poesía iluminación, transformación,
    escalera al cielo;
    pozo profundo donde duermen las penas;
    margaritas y sol radiante de alegría.


    Poesía,
    muerte y resurrección,
    poesía, amor y pasión,
    poesía dama, niña, varón apuesto.


    Castillo diamantado,
    Jerusalén vistosa;
    edificio enhiesto.
    La poesía es dama con galas finas,
    pero también señora del mercado en rutina.


    Princesa poesía,
    despliega tus cromáticas alas,
    deja huellas de fructífera vida,
    siembra paz en nuestros trigales,
    arrópate de los problemas del mundo.
    Llora con la señora humanidad
    y también sonríe con ella.


    ¡Oh, mi amada poesía, una vez más,
    conquista mis sentidos y mis armonías!


    Quédate en mis ojos,
    en mis manos,
    en todo lo que huelo y toco.
    ¡Me declaro posesa de amor por ti!

    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados/prohibida su copia total o parcial
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Era un globo rojo
    bello como un sol,
    tenía la ternura de un niño,
    la sonrisa de un cielo abierto.
    la bondad del mismo Dios.


    Acompañaba al niño
    en todas su aventuras;
    sus juegos y travesuras.


    Un día los agentes del mal
    quisieron hacer daño al globo,
    pero el niño lo defendió.
    La amistad del niño y el globo como espuma trascendió.


    Globo rojo y niño:
    amistad de oro, que el mundo sacudió.
    ¡Qué exulten contentas las calles de París!
    Todos los globos del mundo bailen de alegría
    Defiendan la amistad bella, fina estrella.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados


    FIGURAS LITERARIAS USADAS:

    SÍMIL:

    bello como un sol,

    La amistad del niño y el globo como espuma trascendió.

    METÁFORAS

    la sonrisa de un cielo abierto.

    HIPÉRBOLE

    la bondad del mismo Dios.

    PERSONIFICACIÓN

    Todos los globos del mundo bailen de alegría
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Soledad, madera dura,
    punzada profunda en el alma.
    Hueco profundo sin luz,
    espacio sin sol, sin aliento.


    Soledad, aire vacío,
    música muda,
    crepúsculo que no llega,
    veranos, otoños, primaveras ciegas.


    Soledad en tu silla antigua
    no quiero sentarme,
    de tus alimentos, no quiero llenarme.


    Regálame tu otra cara,
    la de luces amarillas blancas.


    Bailaré en tu nueva casa,
    en la que habla con voz fuerte el alma,
    en la que no se sienten tus coces mortales;
    en la que la esperanza brilla
    como sol radiante.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados