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Viendo entradas en la categoría: poema general

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Tengo un pájaro azul
    que me dicta palabras de ánimo cuando todo parece oscuro,
    que me canta despacito cuando mi alegría se me nubla,
    y que me alerta frente al enemigo o los peligros.


    Mi pájaro azul es pequeño pero valiente como fiero león,
    me acompaña en el camino de la vida,
    no deja que me ahogue en un vaso de agua.


    ¡Ay mi pájaro azul
    Es tierno y me comprende!
    Sabe de mis estados de ánimo cambiantes.,
    de mis anhelos y frustraciones
    y enjuga mis lágrimas saladas que caen
    por las decepciones amorosas.


    Es el pájaro azul de mi conciencia,
    o quizás un ángel emplumado
    que me conforta.


    No sé exactamente su naturaleza,
    pero lo cierto es que me simplifica la vida.
    Sus palabras escondidas
    me ayudan a subir la cuesta empinada.
    En sus cantos hallo la paz de mi alma
    y paso los días contenta y relajada.


    Es un tesoro tener un pájaro azul dentro del alma
    y que nadie lo pueda ver sino solo tú.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Enterrada en mi desván,
    ya no sé qué escribir
    y hago bolas de papel,
    la inspiración de mi pluma fugó;
    se hizo humo negro y me dejó.


    Espero ansiosa que regrese
    en sus naves ligeras de sueños;
    pues mi tinta está seca,
    y no quiere florecer.


    ¿Alguien me sopla un verso?
    ¿Me hace cosquillas o una mueca?
    ¿Que active las ruletas de la inspiración?


    ¡Salid musas de sus madrigueras!
    Que en mi desván solitario
    No hay coplas, ni romances,
    el vacío y el tedio mis murallas invadió.


    Hoy mi musa se fue de casa,
    y no volvió.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Yo soy feliz disfrutando de los colores del cielo,

    contemplando las aves en su vuelo,

    compartiendo con mi hermosa familia.


    Soy feliz,

    con las plumas de mi poesía,

    con las pequeñas cosas que me regala la vida.

    Ayer vi unas palomas bañarse en un charco

    y mi corazón se alegró en esta preciosa pintura.


    Me causa alegría sembrar rosas en mi jardín

    ver jugar a los niños en su festín,

    contemplar a la gente irse contenta al trabajo;

    reírme siempre con desparpajo.


    La felicidad es una guitarra

    que toca

    si nos acercamos y le abrimos la puerta con sonrisa larga.


    Soy feliz cuando canto mis tonadas,

    cuando escucho el canto de los pájaros,

    cuando disfruto un delicioso plato,

    cuando perdono al que me hace daño;

    cuando doy la mano al hermano.


    La felicidad es una dama amarilla que brilla en las personas positivas y optimistas.

    No necesita mucho dinero, objetos, ni adornos;

    es una dama sencilla que en lo cotidiano siempre brilla.


    Quien quiera ser feliz

    siempre sonría, perdone,

    y disfrute el día a día.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados





    Yo soy feliz disfrutando de los colores del cielo,

    contemplando las aves en su vuelo,

    compartiendo con mi hermosa familia.


    Soy feliz,

    con las plumas de mi poesía,

    con las pequeñas cosas que me regala la vida.

    Ayer vi unas palomas bañarse en un charco

    y mi corazón se alegró en esta preciosa pintura.


    Me causa alegría sembrar rosas en mi jardín

    ver jugar a los niños en su festín,

    contemplar a la gente irse contenta al trabajo;

    reírme siempre con desparpajo.


    La felicidad es una guitarra

    que toca

    si nos acercamos y le abrimos la puerta con sonrisa larga.


    Soy feliz cuando canto mis tonadas,

    cuando escucho el canto de los pájaros,

    cuando disfruto un delicioso plato,

    cuando perdono al que me hace daño;

    cuando tiendo la mano al hermano.


    La felicidad es una dama amarilla que brilla en las personas positivas y optimistas.

    No necesita mucho dinero, objetos, ni adornos;

    es una dama sencilla que en lo cotidiano siempre brilla.


    Quien quiera ser feliz

    siempre sonría, perdone,

    y disfrute el día a día.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Los cuchillos de la vida,

    te cortan,
    me cortan,
    y ambos sangramos de dolor...

    Los cuchillos de la vida
    nos asaltan en cualquier instante,
    ¡Debemos estar preparados a sus dentelladas!

    Coge tu bote de salvataje,
    cúbrete de la alfombra de la previsión,
    para que cuando lleguen
    los recibas en paz y sin sobresalto.

    ¡Ay los cuchillos de la vida!
    Vienen a veces tan filudos,
    que hasta el alma
    nos cortan en pedazos.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
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  • Edith Elvira Colqui Rojas
    Tocaré mis violines de paz aunque...
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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Lluvia peregrina que vas y vienes,
    como potro agitado;
    ¿Por qué con mis ilusiones juegas

    mi lluvia, ilusa viajera?

    Cuando vienes con tus vestidos blancos me alegras,
    y cuando te vas de mi lado,
    me dejas con la llaga encendida,
    entre nubes grises
    mascullando mi dolor...

    Mi mágica lluvia peregrina,
    me gusta ver tus pies,
    ¡Cómo por mis veredas, taciturna caminas!

    Tus ojitos brillantes
    me dicen que me quieres,
    pero tu boca salada
    me repite:
    "Hasta pronto", en mil molinos de nostalgia.

    Lluvia huraña, lluvia de lejanas diásporas,
    ¿Cuándo vendrás y no te irás tan pronto?
    ¿Cuándo calmarás perenne, mi sed insaciable de amar?
    ¡En tus voces yo me siento satisfecha y contenta!

    ¡Ah mi lluvia peregrina, tú tienes el aliento muy fugaz!
    Hoy me susurras palabras dulces caramelos,
    y mañana ni te acuerdas de mí.

    Lluvia querida, tus gotas amigas, hacia mí inclina,
    ¡No te vayas con el sol del medio día!
    No me dejes deshojando margaritas;
    lava con tu presencia, mis anchas penas.

    Ayer salí a mi balcón
    y llegaste, fresca, esplendorosa, ¡casi divina!
    Y al compás de tus gotas, canté:
    ¡Te amo, mi lluvia poesía,
    mi dama peregrina!


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas

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    Siempre fui una niña con pájaros en la cabeza.
    Miles de pájaros coloridos
    rondaban por mi mente,
    algunos volaban a velocidad media y otros eran una ráfaga veloz
    que constantemente me azuzaban a imaginar miles de historias.


    Pájaros de sueños que no me dejaban quieta
    que me impulsaban a encerrarme en mi habitación y escribir miles de aventuras diversas.
    No, yo no había nacido para ser una persona normal,
    tenía muchas aves que aleteaban en mi cabeza;
    aves, que querían ser auténticas en su vuelo,
    que no querían estar enjauladas.


    Y tanto dejé que estos pájaros vivieran allí
    que hasta yo misma me hice mujer pájaro.

    Ahora soy esa mujer pájaro que nunca puede dejar de volar en la creatividad,
    ¡Allí hallo mi verdadera libertad!

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú- Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
    ¡Qué maravillosa fiesta de Holi en la india!
    Es la fiesta maravillosa de los colores...

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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Venecia con su aroma de flores
    conquista nuestros corazones.


    El romántico canal
    en sus góndolas coloridas,
    a la tierra de amor nos lleva a pasear.


    La Basílica San Marcos bendice nuestra unión;
    en faros jubilosos se balancea la emoción.
    ¡Venecia, Oh divina Venecia, tú nos enamoraste!


    "Ti sei innamorato della città con le ali"

    Vamos a la fiesta del Carnaval
    tú serás un señor Feudal yo una dama medieval
    ¡Bailemos, amado, en magia sin igual!


    Venecia y su romántico canal
    nos atrapa en su aroma especial;
    allí me das un beso,
    con encanto angelical.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Juzgamos y juzgamos, sin saber cómo, ni por qué,
    sin preguntar causas y razones.


    Cómo nos deleitamos en juzgar,
    desangramos honras,
    lapidamos dignidades para siempre.


    Sonreímos contentos, satisfechos,
    luego que lo hacemos;
    sin cargo de conciencia.

    A veces atacamos en grupo
    si oímos un rumor que delata el defecto del vecino
    y apuntamos con el dedo:
    ¡A la carga contra ese hombre!
    No lo escuchamos, no le damos el beneficio de la duda.
    Al solo, en grupo como hordas atacamos,
    y nos saciamos con la vergüenza ajena.


    ¿Juzgar?
    ¿Quién tiene el derecho de juzgar a otro ser humano tan frágil y tan ser humano como tú?
    ¿Eres acaso juez o Dios para apuntar con el dedo el delito?
    ¿Haces mejores cosas que él?
    ¡No, hombre pequeño!
    así no harás mejores personas.
    ¿Quieres que cambie?
    Explícale, escúchale, dale amor y afecto, dale comprensión.


    Se condescendiente hombre pequeño,
    tú también tienes tus faltas
    ¿O te crees perfecto?


    Nadie tiene derecho a apuntar con el dedo justiciero los defectos o faltas del otro,
    porque apuntando al otro,
    te apuntas a ti mismo:
    Allí se revela, tu falta de misericordia
    tu falta de tino,
    tu dureza de corazón.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados



    JUDGE AND JUDGE.

    We judge and judge, without knowing how, or why,



    without asking causes and reasons.



    How we delight in judging,



    we unleash honor,



    we lapidamos dignities forever.



    We smile happy, satisfied,



    then we do it;



    without charge of conscience.



    Sometimes we attack in a group



    if we hear a rumor that betrays the neighbor's defect



    and we point with the finger:



    To charge against that man!



    We do not listen to it, we do not give it the benefit of the doubt.



    Al solo, in group as hordes we attack,



    and we are satisfied with the shame of others.



    Judge?



    Who has the right to judge another human being as fragile and human as you are?



    Are you perhaps judge or God to point the finger at the crime?



    Do you do better things than him?



    No, little man!



    that way you will not make better people.



    Do you want me to change?



    explain it, listen to it, give it love and affection, give it understanding.



    Condescending small man,



    you also have your faults



    Or do you think you're perfect?



    Nobody has the right to point the finger at the defects or faults of the other,



    because pointing to the other,



    you point to yourself:



    There it is revealed, your lack of mercy,



    your lack of skill,



    your hardness of heart.




    Author: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Como la mariposa vuela relajada sobre las flores bellas,

    circula sobre la tierra con paz en el alma

    y sin hacer daño a nadie.

    Que tu vuelo sea un canto a la naturaleza y

    un son de paz con el hermano;

    perdona y vive descansado.


    La mariposa hace su trabajo sin mirar defectos de nadie,

    la mariposa vive pacificada disfrutando la belleza de la naturaleza.

    Sé mariposa que trabaje con esfuerzo personal,

    mira tus defectos propios y trabaja por mejorarlos

    sin fijarte en los defectos ajenos.


    La mariposa es bella y feliz

    porque vive contenta con la misión que Dios le dio en la tierra,

    porque aprendió a vivir en confraternidad y armonía con los hombres y la naturaleza,

    ¡Seamos fuente de bondad y de belleza!



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Vida que mata a la vida,

    madre que mata a su propio hijo,

    célula que vive.


    Halcones negros quieren cercenar vidas inocentes

    que en el claustro materno

    no pueden defenderse.


    Hombres y mujeres que se creen dueñas de la vida deciden:

    Este vive, este muere.


    Proyectos de futuros ciudadanos:

    Abogados, médicos, ingenieros,

    mueren desangrados en un quirófano

    o expulsados por una pastilla abortiva.


    Quienes la practican

    recibirán castigo severo del cielo

    Dios es bueno

    pero le colman los hechos crueles, a seres indefensos.


    Dicen que no son seres humanos

    Pregunto:¿Dime mortal, de dónde naciste tú, no fue acaso de un huevo o cigoto?

    Que diferencia hay entre tu vida y al suya

    ¿No son ambos seres humanos?


    Defendamos la vida,

    defendiéndola defendemos nuestra propia vida.

    Suerte tenemos de haber nacido

    suerte que no hubo nadie que interrumpiera nuestro nacimiento.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    En su ventana mira la luz,
    necesita esa luz,
    esa flor de aliento para sobrevivir.


    Hace cinco años le diagnosticaron cáncer
    y necesita la luz, el sol del aliento para sobrevivir.
    Una ilusión prendida aun en su pecho,
    una sonrisa amable,
    los pétalos alentadores de la amistad;
    el calor de un abrazo sincero.


    Una flor de aliento
    que no se quiebre con el dolor;
    una flor de aliento,
    que no se marchite con la apatía y el desinterés de los demás.


    Una flor de aliento
    que no se canse de luchar,
    ¡Necesita tomar nuevas fuerzas para continuar!



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Una taza de café caliente para alegrar el alma y el corazón

    una taza de café cargado de armonía y amor.


    Regala amistad como esta taza de café caliente,

    siempre en su punto.


    El mundo necesita amor en tazas de café de amistad.


    Una taza de café para el caído,

    una taza de café para el pobre desvalido;

    una taza de café para el niño con hambre.


    Regalemos mas tazas de café por el mundo.

    Regalemos alegría y paz.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Cuando una mujer llora
    se estremece el sol, el cielo, el mar, las olas
    No hay dolor que se compare.
    Su alma levita en amarga nostalgia,
    vaga su pena,
    contagiando de angustia el planeta.


    Cuando una mujer llora
    cimbrea el alma
    sus quejidos.


    No, no, hay dolor mas sensible,
    que sus gotas saladas de rocío;
    no hay estocada mas cortante,
    que sus lágrimas de frágiles florecillas.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos