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Viendo entradas en la categoría: Poema Social

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Estoy en cuarentena,

    confinada, como un pájaro enjaulado,
    y cómo un búho lloroso;
    paso mis días, aquí, en la trinchera de mi hogar.


    ¡No me gusta el encierro, mis alas quieren volar!

    pero sé que este aislamiento es necesario
    para poder salvar mi pellejo.


    Los días son monótonos, veo las calles desiertas, muertas,

    las noticias estallan de miles de contagiados en el mundo,
    hago una oración en silencio;
    (Parezco un monje budista rezando mis letanías solitarias)


    Desde mi soledad, tan sola,

    siento la compañía de mis seres queridos que son mi paliativo y mi fuerza.
    Todas las mañanas como valiente guerrera, frente al virus, desinfecto recovecos,cocino, lavo,
    y me ciño la pluma, para luchar también con mis letras.
    Este vil virus ataca sin piedad
    ¡No hay qué darle tregua!


    En mi encierro, ha cambiado mi modo de ver el mundo:valoro más la vida, la libertad.

    Soy consciente que el propio hombre destruye su hábitat.
    Lloro una humanidad materialista que va camino al cadalso.


    Estoy en cuarentena,

    y lo confieso, ¡tengo miedo,
    ¡No sé hasta cuando se propagará el virus!
    Si recrudecerá con más fuerza, si veré más muertos, ¡tan cerca!


    Me he confesado antes de este encierro,

    si muero me voy limpia de pecado,
    pero temo por los míos
    y además, cuando la muerte llega, cuando se la siente ¡ tan cerca!
    Resulta, que nadie está tan preparado como creía.


    Respiro profundo,

    encomiendo mi alma al cielo,
    rezo por los fallecidos y los agonizantes.
    Necesito entrar a la casa interna de mi alma
    y pedir al altísimo, conformidad, valor,
    si toca sus tentáculos mis puertas o la de mis familiares.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    El miedo se apodera del mundo,
    todos temen ser contagiados con el virus asesino:
    hay cola en los supermercados,
    peleas, llantos, ataques de pánico,
    encierro en las casas;
    perdiendo la calma y la cordura.

    Los hombres solo piensan en cuidarse y extreman
    sus medidas de seguridad: se lavan demasiado las manos, no concilian el sueño,
    se deprimen y aburren en sus casas quejándose por la cuarentena.

    Es el miedo a la muerte
    que los aterra,
    ser exterminado del planeta como moscas,
    ser convertido en polvo y nada
    por el temible virus
    que a su paso solo deja desolación y muerte.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    A Felipe Antonio Santorelli le gusta esto.
  • Edith Elvira Colqui Rojas

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    Ni una menos le digo a mi hijo de quince años
    tú vienes del vientre de una mujer.
    Ni una menos le digo a mis vecinos:
    El respeto a la mujer
    hay que sembrarlo a diario.
    Ni una menos le digo a mis amigos:
    pues la mujer es tu esposa, amiga, compañera;
    no tu esclava ni tu niñera.

    Ni una menos le digo al mundo
    ya estamos cansados de hombres machistas
    que maltratan, violan, asesinan a las mujeres.

    ¡Valorate hombre, si la mujer ya no quiere estar contigo, no la mates¡
    En todo conflicto, hombre de poco seso, usa el diálogo,
    no los golpes y gritos malsanos.

    La violencia la absorben tus hijos,
    ¿No te das cuenta que maltratando a la mujer estas destruyendo tu propio hogar?
    Y si cometes feminicidio,
    ¿Tus pobres hijos a dónde irán a parar?

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Siento miedo,
    esta noche él también posará sus manos en mi cuerpo,
    destruyendo mi ser de niña inocente
    ¡Lo detesto!

    Me toca a su antojo,
    me hace hacer cosas que no quiero,
    ¡No sabe cuánto me lastima
    ver que el ser que debe cuidarme,
    mancille mi cuerpo!,
    Y yo sin poder decir nada ¡por vergüenza, por miedo!
    ¿Quién le creerá a una niña de ocho años?

    Ya no soporto esta situación
    me deja tan asustada y vacía llena de dolor y llanto
    cuando me toca,
    que estoy harta.
    Mañana se lo contaré a mi madre:
    "Mamá mi papá entra todas las noches a mi cuarto
    y me toca y hace cosas horribles"
    ¡Ayúdame por favor!
    tengo miedo
    ¡Cree mis palabras es la pura verdad, no miento!

    Llévame al médico mamá,
    me siento rara, mi barriga crece y tengo náuseas.
    Soy muy niña para ser mamá
    ¡Ayúdame no me dejes sola con este bebé!
    ¡Qué se vaya a la cárcel ese mal padre!


    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
    Poema basado en la realidad de mucha niñas violadas por sus propios padres, tíos, abuelos.
    A Felipe Antonio Santorelli le gusta esto.
  • Edith Elvira Colqui Rojas

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    El mundo moderno es absorbido por el dragón del consumismo,
    las personas compran y compran sin parar ni pensar.


    La tiendas comerciales
    les ofrecen ofertas persuasivas
    y como ratones caen en la trampa redonditos.


    La televisión les crea necesidades artificiales,
    la moda es motivo de compras habituales.


    Aún no necesiten productos, se compra y compra, mecánicamente.
    Muchos objetos llenan la casa y algunos
    terminan en algún cuarto arrumados.


    Hay un instinto impulsivo de poseer objetos
    que a veces se vuelve irracional y alarmante.

    ¡Quizás quieren los hombres llenar su inmenso vacío existencial
    con objetos materiales?
    El ser no está en el tener.


    El consumismo en sus plumajes no sacia,
    pues siempre se quiere tener más y nos vamos envolviendo en su larga espiral.


    Conozco muchas personas rodeadas de muchos bienes y cosas
    pero muy solos y vacíos.


    Comprar por comprar,
    nos hace seres impulsivos y codiciosos.
    Con dinero compra cosas
    pero no felicidad.


    En un mundo donde abundan los pobres,
    es un escándalo e inhumano que haya personas despilfarrando en cosas banales.


    Nadie es mejor ser humano
    si lleva tal ropa de marca, carro de lujo o vive en zona adinerada de alto costo.

    ¡Hombre, no te alienes con lo que no te llena!
    No sigas la corriente del mundo que te estresa y desvela.
    Compra solo lo que uses y necesites de verdad.
    Y si te sobra el dinero
    compártelo y esta actitud te hará sentir mejor;
    serás mejor ser humano.


    Promovamos un consumismo responsable.

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
    A Gustavo Cervantes le gusta esto.
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Maldito licor y drogas

    que destruyen las ilusiones de la gente

    en su clavos y agujas inclementes;

    matan el cuerpo matan el alma,

    y a algunos los dejan alterados dementes.



    Sepultan el decoro y dignidad

    en los hombres.

    Sus tentáculos traidores te pueden matar.



    El licor es el colmo del despilfarro,

    que quita un pan de la boca de los hijos y esposa,

    genera violencia insana;

    destruyendo la vida familiar.



    La droga es el gigante pecado

    que denigra y desdibuja la figura humana;

    por ella se roba, viola y asesina.

    Son aves de arpiña asesina

    los que lo comercian.



    Ambos vicios a la larga

    te llevan a la tumba fría.

    Piensa hombre:

    ¿A dónde tus pies caminan

    a la muerte o a la vida?





    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    ¡Cuánta gente muere en los hospitales!
    Cuánta gente sufre por falta del vil dinero,
    por instalaciones deficientes,
    por falta de medicinas,
    o por abandono de los gobiernos.


    De pena se muere mi alma
    al ver tanta gente abandonada
    en los pasillos de los hospitales
    sin que nadie se conmueva de sus males.

    ¡Ay tanta indiferencia descarnada!
    Nadie se preocupa por el enfermo abandonado,
    ¡No son rentables los problemas de los pobres!


    ¡Ver tanto sufrimiento
    de enfermos abandonados,
    lacera mi alma y mi mente!


    Ayudemos a tanta gente
    que no tiene
    quien sus males vele.


    Enfermeras, doctores,
    más paciencia con estas almas dolientes.
    ¡Son nuestros hermanos caídos!


    Un día puedes ser tú el enfermo
    Dios ve las acciones buenas.
    Todo en la vida da vueltas.
    El bien que hacemos en esta tierra
    regresa a nosotros con creces.


    Cuando veas a un enfermo en un hospital
    recuerda ayudarlo, atenderlo, escucharlo.
    No tapes tus oídos con tapias inertes.


    Sé un alfarero del bien
    que de esta tierra pronto nos vamos todos.
    A sabios, ricos, cuerdos y locos
    nos espera la hermana muerte.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados












  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    ¿Dónde están aquellos hijos que no volvieron a casa?

    ¿Dónde, aquellas hermanas jóvenes, bellas, que ya no están en nuestro hogar?

    ¿Dónde, nuestros padres que por una idea política fueron llevados por la fuerza y nunca más los vimos?


    Nuestros ojos lloran todos los días
    por nuestros familiares y amigos que nos arrebataron sin piedad.
    Ellos en un segundo se hicieron polvo, humo,
    y ya no los vimos más.



    Es como si nos quitaran un dedazo de nuestra vida,
    como si el mundo en un segundo,
    despareciera ante nuestros pies, viendo que se tragara a nuestros familiares


    sin poder nada hacer.


    Preguntamos a los vecinos, a los familiares, denunciamos a la policía,
    pero nadie sabe nada de su paradero,
    y el corazón y el alma se quedaron agujereados de dolor y horror.



    ¿Quién nos devolverá a nuestros familiares?
    En qué abismo estarán,
    ¿Comerán o no comerán?
    ¿Los golpearan?
    ¿Los traficaran, los violaran?
    ¿Los mataran?
    Miles de pensamientos atronadores por nuestras cabezas,
    no podemos ya dormir en paz.



    ¡Cielo, mundo, autoridad,
    escuchen nuestro grito de dolor;
    devuélvanos a los que más queremos por amor de Dios!





    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados



  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    DESPARECIDOS

    Otra vez, el recibo de luz con cara de niños y personas desaparecidas,
    otra vez, los diarios informando mujeres y hombres sin destino cierto.
    Papeles pegados en postes y paredes con cara de personas que no se sabe su paradero.
    Nuevamente desaparecen ciudadanos que por levantar su voz de protesta son encarcelados sin destino fijo.

    ¿Hasta cuándo va a durar esta barbarie?
    No estamos seguros ni en nuestro vecindario,
    pronto llega un plagiario y nos arrebata la libertad.
    ¿Por qué se atenta contra nuestro derecho de libre tránsito y libertad?

    ¿A quién le gusta que se le desparezca un niño, una madre o un padre?
    Desaparecer una persona es un acto de gran crueldad.
    Signo que el mundo
    pierde humanidad.
    Pesa más el dinero,
    el poder, la ambición.
    que el derecho a vivir seguro libre y en paz.

    levantemos nuestra voz de protesta
    ¡Basta ya!
    Hoy día los desaparecidos son ellos,
    mañana nosotros o nuestros hijos, quizás.

    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
    Derechos Reservados

  • Edith Elvira Colqui Rojas

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    Vergüenza debieran tener
    a los que explotan a nuestros niños,
    pequeñas flor de capulí.


    No tienen sangre en la cara
    los que a los niños explotan y ultrajan
    con trabajos no propios de su edad.


    Mi voz alzo en estas líneas,
    por estos tiernos pajaritos,
    que deben estar estudiando y trabajando; de su niñez disfrutando,
    y no en las calles abusados por hombres sin corazón,
    a los que les importa solo el brillo del oro, ¡qué desilusión!


    Me hierve la sangre,
    verlos trabajar hasta altas horas de la noche,
    en medio de tantos peligros de la voraz calle.


    ¡Ya basta halcón negro malsano!
    No toques su flor de inocencia,
    ¡No mancilles su cuerpo con golpes!
    ¡No quiebres su alma con insultos!
    ¿Crees que el cielo no ve?


    Ellos son albos angelitos,
    muy caro pagarás tu maldad, Dios los defenderá;
    y la justicia entre rejas te pondrá.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Al grito de Guernica
    un pueblo se levanta,
    llora a sus hijos muertos en la sangrienta batalla.


    El caballo relincha: "Respetan nuestra patria que por la espada se desangra"
    La señora con el niño en brazos pide suplicante: piedad, no maten a mansalva.
    El hombre caído con la flor de la esperanza, no se puede levantar;
    mueren sus ideales en el mar de la indolencia y la soledad.


    ¿La mujer en llamas
    que puede simbolizar?
    Sangre dolor y lágrimas
    es su grito general.


    La paloma de la paz está atada y llora,
    porque no puede hablar.


    La mujer arrodillada
    quiere huir de la masacre,
    nadie oye su voz
    y aterrorizada mira buscando una luz.


    El mundo mira impávido tanto dolor,
    el tirano extiende la mano y nadie lo limita.
    Los ojos del cielo ven con sus focos de luz
    tanta barbarie.
    No quedará olvidada para la humanidad consternada,
    esta escena, de sus aires.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados©

    A BEN. le gusta esto.
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Al grito de Guernica
    un pueblo se levanta,
    llora a sus hijos muertos en la sangrienta batalla.


    El caballo relincha: "Respetan nuestra patria que por la espada se desangra"
    La señora con el niño en brazos pide suplicante: piedad, no maten a mansalva.
    El hombre caído con la flor de la esperanza, no se puede levantar;
    mueren sus ideales en el mar de la indolencia y la soledad.


    ¿La mujer en llamas
    que puede simbolizar?
    Sangre dolor y lágrimas
    es su grito general.


    La paloma de la paz está atada y llora,
    porque no puede hablar.


    La mujer arrodillada
    quiere huir de la masacre,
    nadie oye su voz
    y aterrorizada mira buscando una luz.


    El mundo mira impávido tanto dolor,
    el tirano extiende la mano y nadie lo limita.
    Los ojos del cielo ven con sus focos de luz
    tanta barbarie.
    No quedará olvidada para la humanidad consternada,
    esta escena, de sus aires.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados©

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    La venas de la verdad gritan con la boca abierta por el planeta,
    sus nervaduras varicosas estallan de rabia, sus ojos blanquean,
    por un mundo que fenece por la insensibilidad humana.

    Su voz se oye latente
    en este mundo dividido,
    en este mundo solitario,
    sin corazón.

    Sus cuerdas vocales
    se abren furiosas para pronunciar las palabras: armonía, paz ,libertad.
    La voz de la verdad grita
    y nadie la quiere oír;
    es una voz amenazante
    que el sistema de cosas puede cambiar,
    por eso no se le escucha o se le quiere tapar la boca con un bozal.


    Autora : Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Está rota la copa de la cordura,
    el mundo ha jugado con sus mejores piezas
    y resultó jaqueado.
    Ni sus máscaras venecianas le servirán para huir de las consecuencias de sus actos.
    Tarde o temprano se descubrirán sus secretos, sus complots, sus actos deshumanizados,
    ¡En el cielo brilla la verdad!


    Canta una alondra el destino final de la tierra,
    sus océanos se secan, sus peces se mueren
    los actos de humanidad se agotan
    la tierra tiembla,
    los cambios climáticos se alocan
    las guerras se multiplican.


    Ni la iglesia se salva de la mala jugada
    hay lobos feroces entre sus miembros.
    Terror desencanto por todos lados,
    gente que no cambia en sus mentalidades destructivas.


    El tablero de ajedrez está mojado
    mojado de maldad, desengaños y afán hegemonista.


    Las copas del dolor en la tierra han sido derramadas: muerte, hambre, terremotos, incendios, calor excesivo,
    crisis económica, social, de salud...


    Ojalá aparezca en los nuevos cielos
    una ficha reina que nos salve de esta oleada de desastres.



    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados