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Viendo entradas en la categoría: poemas melancólicos.

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Mar, llévate mi pena en tus vestidos celestes,
    ¡No, no mires atrás déjalo partir ya!


    Mar bésame en tus olas
    que ahora me siento muy triste
    ¡Él ya no volverá, lo sé!

    Mar haz que lo olvide;
    no quiero sus sellos en mi piel.

    Mar en tu boca salada,
    llévate los besos de inmensa ternura que le di.


    Mar tranquilo,
    pacifica mis ansias de verlo.
    Que no claudique al deseo de olvidarlo
    de mis entrañas hoy quiero sepultarlo.


    ¡Mar abrázame!
    Necesito de tus consuelos,
    él partió ayer,
    y yo siento aún su lejanía,
    ¡No sabía, querido mar, que olvidar era misión tan dolida!


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Hora de la melancolía
    hora de lamer las heridas,
    hora del salterio desierto,
    hora del llanto en madejas,
    hora de la pena y la queja ciega.
    hora que picotea las pupilas del alma.


    Hora coagulada en los llantos
    propios y de extraños.
    Hora de pedir al padre
    ayuda del cielo.


    Hora de acordarse de los que no tienen techo,
    de pensar en el que carece de alimento,
    en los amigos que se fenecieron sin paz.


    Hora de la melancolía
    batiéndose en este mundo de ruidos
    atrapando silencios con su red fiera.


    Hora de melancolía,
    con sus cabellos largos extendidos,
    sin peine que le ordene las nostalgias
    y luego se las lleve lejos.


    Hora del rito del silencio,
    del la impotencia ante las tragedias
    ocasionadas
    por este mundo moderno.


    Hora del desposeído,
    hora del esclavizado, del deportado,
    del enfermo terminal,
    hora de los niños y mujeres mancillados.


    Hora
    que en sus voces de pena
    se hacen siglos eternos sin luz.



    Hora de las ánimas que penan,
    en su mármol de cemento,
    en un mausoleo mudo
    que ya no siente,
    ni habla.


    El mundo perdido en su nada
    vive en su hora de melancolía larga
    y no se da cuenta de su terrible drama.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
    A therymaria le gusta esto.
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    La nostalgia con sus barquitas de papel
    me quiere envolver presurosa
    Ahora que no hay nadie para consolarme
    Ahora que me rondan los cuervos de la soledad con zumbidos aterradores.
    Ahora que el desasosiego carcome mi alma...


    Nostalgia no me tires tus flores de tristeza
    Yo he sufrido tanto en la vida que tus vasos de llanto
    me han derrotado y he caído en el pozo profundo del desconsuelo.


    Mi esperanza se cae a pedazos
    como naipes.
    Ya no veo la luz por ningún lado.
    Mi compañía son los chacales de la desesperación
    y grito a voz en cuello
    a alguien que escuche mis lamentos,
    pero el camino está desierto.
    Enmudeció la voz de la alegría en ocasos muertos.
    y solo atino a llorar en copiosas lluvias de enero.


    ¿Dónde quedaron tus ojos esperanza mía?

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados







  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Cuando la pena anida en el alma,
    se siente muy cerca sus dagas cercenando nuestros sueños.
    Cuando el dolor toca nuestros ojos
    sentimos su lanzada profunda.

    Ay, la pena hoy quiso dormirse entre mis huesos
    sombrear mis pasos
    y aniquilar mis sueños.

    Yo mujer guerrera indomable
    No he podido con ella.
    Me vence son sus halcones del miedo
    con sus constantes malestares.
    ¡Estoy exhausta!
    Alcánceme un vaso con agua:
    tengo sed de amor,
    sed de paz,
    sed de descanso.
    Hastío.

    Mi pena solo yo la vivo y conozco
    solo a mí me carcome el alma.
    El monstruo de la enfermedad
    me envuelve con sus fauces hambrientas.
    Yo en mi lecho frío
    le combato pero me vence
    me tira contra el suelo, se ríe de mí.
    ¡Se agigantan sus espolones en mi cuarto!
    Y me traga el pozo profundo de la desesperación y el desconsuelo:
    Lloro.
    Rezo
    y vuelvo a llorar.
    ¿Cuando acabarán estos colores del calvario a dónde yo no quise venir?

    Busco un banco de descanso para mi pena.

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas

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    La payasita está triste
    ¿Qué tiene la payasita?
    Llora detrás del telón,
    en lágrimas moradas, amargas.
    Por un amor que la dejó.
    Deshojando margaritas, se quedó.
    Era un mago del circo.
    Apuesto y galante.
    Que le sembró ilusiones.
    Y le dijo que la amaba,
    que por ella la vida daba,
    que nunca la dejaría.
    Más un día apareció solitario, el sombrero y la capa.
    Sin el mago.
    Fue una espina en el corazón. Una daga.


    Y te preguntabas:
    ¿Por qué mi mago adorado me dejó?



    Ella que tanto hacía reír a la gente y a los niños.
    Hoy llora su pena de amor,
    detrás de las cortinas.
    Hasta la flor de su sombrero verde
    se marchitó.
    Y llora con la payasita
    su cruel dolor.
    ¡No llores payasita,
    no llores por favor!
    La función de la noche va empezar.
    Sécate las lágrimas,
    y empieza a actuar.



    **Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú (Derechos Reservados)
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Hoy llora mi rosa,
    despedazada en cruel decepción.
    Sus tallos sangran
    y quedan mudos
    gimiendo en tétrico dolor.

    Mi corazón llora
    en lágrimas de sal,
    ¡No fuiste
    lo que pensaba!
    Tú no me amabas,
    lo tuyo era solo:
    sacos de costumbre
    o deseo carnal, que ávido degustabas.

    Llora mi rosa
    se seca su sol.
    Sangra en dolor,
    sangra en vino de decepción.

    Hoy, mis pétalos no te reconocen
    hoy eres otra persona,
    ya tus claveles
    parecen clavos
    y tus besos,
    tristes hielos fríos.

    Llora mi rosa enlutada,
    muere su alma llagada,
    llora desconsolada
    triste y abandonada.

    Llora mi rosa,
    ¿Llora por tu amor?
    No.

    Llora por que no eras lo que pensaba,
    porque
    se destruyeron mis castillos de arena,
    porque me equivoqué
    de nido
    y amaba y solo amaba,
    ¡Ah, no sabes cuánto te amaba!

    Me secaré las lágrimas
    no vale la pena,
    llorar
    por hombres de humo y papel.

    Tu amor solo era,
    globo vacío,
    estatua de arena,
    cáscara sin pulpa.
    Y yo,
    soñándote como el hombre
    de mis sueños,
    ¡Qué pena!

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-
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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Noche de piedra,
    noche dura, sin luna,
    sin rastros de mi amado.
    Noche desierta,
    sin los pletóricos cánticos de hadas,
    de su presencia.
    Noche de piedra, callada,
    quieta, muda e inerte,
    extendiendo sus negros mantos de muerte,
    ¡Envolviéndome toda!
    Sin piedad, sin anestesias;
    jugando con mi dolor,
    masticando, llanto sobre llanto,
    dolor, sobre dolor,
    pena, sobre pena.


    Ven amado,
    pronto a mis primaveras,
    que mis flores desepesradas se secan.
    Desfallecidas fenecen,
    sin la llama clara
    de tu amor.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-SAFE CREATIVE

  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Suenan los petardos,
    el cielo lleno de fuegos artificiales
    y yo mirando al cielo,
    elevado mis copas en alto, lloro por ti, madre.


    La gente luce tan feliz,
    los niños alborotados,
    los perros ladrando asustados,
    y yo aquí,
    extrañándote más que nunca, madre .


    Preparando la cena de año nuevo
    la nostalgia salta presurosa en mi cocina.
    Mirando la sabrosa cena,
    recuerdo esa insuperable receta
    de pavo al horno que me legaste.


    Me araña el corazón recordarte,
    sangran mis ojos
    con tu ausencia de hielo frío;
    me quiebro un instante
    y pienso:
    ¡Qué no daría por oír nuevamente
    tu cantarina voz en mi hogar!
    ¡Que no daría por gozar tu sublime presencia!
    Estoy segura que estarías feliz
    viéndome ya con mis hijos
    y adornada mi casa, en amarillo de felicidad.


    Hoy elevo mis copas al aire y brindo
    a solas, contigo en la cocina,
    Sé que donde te encuentres,
    me miras con amor.
    Tú no te olvidas de mí, madre.
    Siempre estuvimos juntas
    amiga, hermana, madre.
    Siempre te llevaré viva, hasta mis últimos días.
    tú vives en mí todos los días.
    Tú proteges mi hogar ángel bueno.


    Un nuevo año que se va
    y no he superado
    la nostalgia de no verte, madre.
    Espérame, que vuelo pronto a tu lado.


    Y estaremos, juntas, siempre juntas
    como el día en que partistes,
    en el lecho del dolor
    tomando mi mano
    y yo, consolándote, madre.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Mi corazón te añora,
    siente tu ausencia en su ventana gris,
    riega sus rosas en mar de melancolía,
    extiende, su amargo manto de soledad,
    si tú no estás, ¡vida mía!


    Y es que, en tu mirada,
    me refrescaba en luz de ternura.
    Tú eres sol en mi vida,
    alegría de mi corazón.


    Todas mis mañanas parecen mas frías,
    las calles ya no sonríen contentas,
    cerraron su pestañas de amor.
    Y en las noches,
    ya no oigo los violines de tus susurros,
    ya no me visita la luna enamorada de tus besos,
    ni los cánticos de tus vientos en "sol" de amor.


    Caen las hojas del tiempo,
    y tú no llegas,
    me hiere el silencio de tu ausencia,
    y yo aquí,
    bajo este árbol de invierno
    añorándote,
    lloro, lloro…



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados



  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Despojándome de tus recuerdos,
    cual ropa raída y desgastada,
    quiero sacar de mí
    el sabor agrio de tu amor.
    Aquella sombra gris,
    que dejaste una mañana de abril.


    Quiero olvidar, cariño malo,
    tus estelas largas de duda e incomprensión
    y tus clavos sangrantes y de cruel dolor.
    Pues con solo recordarte,
    mi alma, sufre y muere
    en hojas secas amarillentas.
    ¡Quiero al fin, olvidarme de ti!
    Arrancarte de mis pieles,
    despintar tu imagen en mí;
    olvidarme de esos recuerdos,
    que solo supieron dañar mis rosas.


    Quiero Correr... correr a nuevas naves de libertad.
    ¡Necesito ser libre de ti!
    ¡Necesito ser amada, en mi dimensión real!

    Muchas lágrimas he derramado ya,
    por tu malsano querer.
    Mucho dolor me causó
    tu estocada cruel;
    esas cucharas negras de abandono y desinterés.


    Quiero ser una nueva criatura,
    ya no quiero llorar,
    en lágrimas de sal.
    ¡Quiero ser mujer nueva!
    En nueva senda,
    de dignidad.


    Amar a alguien que me sepa valorar
    y que me coloque, en mi verdadero pedestal.


    *Autora: Edith Elvira Colqui Rojas- Perú-derechos reservados


  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    El día más triste,

    es el día que al cielo, partiste,

    madre mía,

    dejándome una daga en la herida.

    Mareada ni mi nombre sabía.


    Quise retenerte

    pero no pude,

    tus alas prestas al cielo volaban.


    Quise escuchar por última vez

    tus consejos maternales,

    y solo escuchaba los golpes de la soledad doliente.


    ¡Ay, madre mía hacia la eternidad partiste!

    Ese agosto

    de noches sombrías.




    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-safe- creative
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  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Como isla desnuda está mi alma
    desde que te fuiste,
    como una hamaca vacía meciéndose sin gente,
    en vientos de soledad extrema;
    las nubes negras me amenazan
    y el sol se despide lloroso, en ocasos muertos.


    Isla desnuda,
    penetra mi corazón, hoy,
    y hace sangrar mi ser;
    sus palmeras perdieron el vigor
    están mudas, estáticas,
    no existen los cantos de vida,
    no existe el amor que un día
    me juraste en el altar.


    Me dejaste,
    como isla solitaria,
    en palmeras plañideras,
    arañando polvos de soledad.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-perú-Derechos reservados-safe creative






    A Lucia G le gusta esto.
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Ya bebí todo el vaso de la amargura
    hasta el hartazgo
    ¿Qué más me queda para sufrir?

    Ya los cuervos del desconcierto
    hicieron llagas en mi alma
    y el lecho de la soledad me llama
    con sus voces de arena partida.

    No le basta a la vida
    haberme quitado
    mis trenzas de seguridad,
    mi peldaño,
    ¿Mi último peldaño
    para no caer al abismo?


    Mis alas rotas
    rezuman melancolía
    por todos lados.
    Ahora el llanto llueve
    en ríos, por mis ventanas muertas.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Muero en el mar de la pena,
    ahogada en tus recuerdos,
    sin botes salvavidas.


    Me hundo lentamente
    en la angustia.
    Necesito el amor de tus alientos,

    necesito el perfume de tus besos,
    tus caricias frescas que resucitan.


    Moriré,
    hada solitaria,
    sin voces de consuelo que me salven.
    No quiero oír a nadie.
    Solo quiero ver tu faz, mi marinero apuesto.


    Si vuelves,
    resistiré, lo juro.
    No me dejaré morir.


    Háblame ya cariño,
    Dame una señal de amor.
    Lanza tus señales de humo por mis aires.


    Ahogada,
    ahogada con el agua hasta el cuello,
    estoy sin tus vinos, mi cielo.


    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derchos reservados de Autor -safe creative.
  • Edith Elvira Colqui Rojas
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    Lluvia de otoño ,
    de suave carita de miel,
    moja mis hojas amarillas de amor.
    Ese amor que de mi lado se fue.
    Voló con los aires de otoño,
    me dejó en mi alfeizar
    suspirando
    y velándolo con ansiedad.

    Lluvia de otoño, corre por mi mejillas
    su gotas mojan mi alma en dolor.
    Mi corazón herido
    es rama seca sin rayos de sol.

    Lluvia de otoño
    que mojas la banca en que me senté hoy,
    recordando triste, al amor que me dejó.

    Lleva en tus alitas mojadas un mensaje de amor
    dile que aún lo amo,
    que le he perdonado,
    que lo espero en farolas de ilusión.

    Oh, lluvia de otoño,
    bésale en tus gotas mojadas por mí,
    cántale las melodías de mi sentir.

    Lluvia de otoño,
    dile que sin él,
    todo es frío, a mi alrededor.
    Dile, que temprano he sembrado para él,
    mis rosas favoritas llenas de amor.
    Dile que aquí sentada entre las ramas,
    espero su regreso triunfal.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- Derechos Reservados/Copyright © y safe creative