Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te ríes, voz en cascabel de plata
y me contemplan risueños tus ojos,
hechizo de dulce amor, que mi alma ata,
rendido a tus pies, postrado de hinojos.
Me interroga, pícara, tu mirada,
cuando al rostro la triste duda asoma,
vuelto el ser ansia desasosegada,
seriedad que acaba rompiendo en broma.
Y tiendo mis brazos para tenerte,
temiendo verme, otra vez, perdido,
como nave que naufraga en tu olvido.
Así, mil veces, mil, deseo la suerte,
con tan fiero afán que, si no, yo muero,
de escuchar en tus labios: Luis, te quiero.
y me contemplan risueños tus ojos,
hechizo de dulce amor, que mi alma ata,
rendido a tus pies, postrado de hinojos.
Me interroga, pícara, tu mirada,
cuando al rostro la triste duda asoma,
vuelto el ser ansia desasosegada,
seriedad que acaba rompiendo en broma.
Y tiendo mis brazos para tenerte,
temiendo verme, otra vez, perdido,
como nave que naufraga en tu olvido.
Así, mil veces, mil, deseo la suerte,
con tan fiero afán que, si no, yo muero,
de escuchar en tus labios: Luis, te quiero.
::
::