Hoy, trémulas lágrimas sobre el teclado,
se cuela por el zaguán tu mariposa.
Hoy se posa una poesía sobre la página del techo,
la tristeza se desnuda, se hace alondra.
Tu pelo, plumaje de corchea sobre piano.
En la pared el viento zumba su misterio de alas.
¡No sé que tiene esta casa de fantasma,
pero se abren solas las ventanas de mi alma!
¡Si escucharas los violines de mi cuerpo,
sonoridad repetida que golpea mis sienes.
Si caminaras mis andenes interiores.
¡Oh, si te vieras cómo pintas en el lienzo de mis olas!
He quedado en tantas rimas desde ti,
un portal de sonetos con tu ausencia.
Hago y deshago poemas como horas
por la flora de tu aliento y sin tu aliento.
¡No sé que tiene esta casa de fantasma
pero se me abren solas las ventanas del alma!
¡Ay, si te vieras cuando me habitas!
lusiones como espíritus que calan,
soliviantan, celan, huyen,
retroceden, cantan y me raptan.
Hay recomendaciones que no me cansaré de agradecer. En este caso le debo a Roxy el haber arribado a este precioso paisaje de amor, salpicadito de mariposas musicales y de mágico misterio.
¡Qué hermosura, Ángel Virgilio! De qué manera burbujeante describiste a la condición idílica.
Vaya una orquesta de Estrellas y Abrazos con alitas.