Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
No cabe ya el amor
No cabe ya el amor en estas cansadas manos,
ni en este loco corazón lleno de callos.
No cabe ya el amor en éstas tristes retinas
y se desborda en suave luz por mis pupilas
No cabe ya el dolor en estos años,
en los que de ilusa y triste intimación
me llené de angustia y de reclamos
No cabe ya el amor, no cabe el daño
Y es una lucha interior que lucho a diario.
¡Mas cuál no será mi dolor, si no logro
mandarlo todo, al diablo!...
II
No hay más tú y yo
No hay más amor ni soledad en el vacío
En el vacío sólo está el propio juicio impío
No hay más ilusión ni inspiración en el testigo,
de la muerte de un amor aun con bríos
No hay más corazón ni sentimientos,
cuando a pesar, de todo amor y todo esfuerzo,
lo que predomina es el sabor a resentimiento
No hay más tú y yo
Para escribir en prosas.
No hay más tú y yo
contemplando mariposas.
Sólo hay tú y yo
separando nuestras cosas.
Sólo hay tú y yo
escupiendo palabras dolorosas
III
¿A dónde va la vida?
¿A dónde va la vida?,
¿a dónde? ¡Acaso ya estoy muerta!
¿Dónde?-capataz de las mentiras-
te la llevas
Por qué no simplemente me revientas
Y se acaba de una vez tanta insurgencia,
que vale para ti más un quejido
de este dolor infiel que se hizo mío
IV
Soy el duende del amor
No fuiste capaz de retenerme
Y si algún día, por fallido,
declaras este amor perdido
Cometerás el error de contenerme
en los trazos de tu ilusión inverosímil.
¿No ves, no viste que el amor que yo te di,
no más existe? sólo pocos se apoderan de este duende
Son muy pocos a los que les llega fortuito
Y muchos menos son
los que deshacen sus mitos
No cabe ya el amor
No cabe ya el amor en estas cansadas manos,
ni en este loco corazón lleno de callos.
No cabe ya el amor en éstas tristes retinas
y se desborda en suave luz por mis pupilas
No cabe ya el dolor en estos años,
en los que de ilusa y triste intimación
me llené de angustia y de reclamos
No cabe ya el amor, no cabe el daño
Y es una lucha interior que lucho a diario.
¡Mas cuál no será mi dolor, si no logro
mandarlo todo, al diablo!...
II
No hay más tú y yo
No hay más amor ni soledad en el vacío
En el vacío sólo está el propio juicio impío
No hay más ilusión ni inspiración en el testigo,
de la muerte de un amor aun con bríos
No hay más corazón ni sentimientos,
cuando a pesar, de todo amor y todo esfuerzo,
lo que predomina es el sabor a resentimiento
No hay más tú y yo
Para escribir en prosas.
No hay más tú y yo
contemplando mariposas.
Sólo hay tú y yo
separando nuestras cosas.
Sólo hay tú y yo
escupiendo palabras dolorosas
III
¿A dónde va la vida?
¿A dónde va la vida?,
¿a dónde? ¡Acaso ya estoy muerta!
¿Dónde?-capataz de las mentiras-
te la llevas
Por qué no simplemente me revientas
Y se acaba de una vez tanta insurgencia,
que vale para ti más un quejido
de este dolor infiel que se hizo mío
IV
Soy el duende del amor
No fuiste capaz de retenerme
Y si algún día, por fallido,
declaras este amor perdido
Cometerás el error de contenerme
en los trazos de tu ilusión inverosímil.
¿No ves, no viste que el amor que yo te di,
no más existe? sólo pocos se apoderan de este duende
Son muy pocos a los que les llega fortuito
Y muchos menos son
los que deshacen sus mitos
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