chc
Christian
Los otros siempre andan dando vueltas.
Son como extras de bajo presupuesto,
rondando los pasillos de la lánguida cordura,
increpando a los de arriba
por la miseria que les toca.
El problema es escucharlos
gritoneando por lo bajo,
estirando el melodrama
de sus dudas
y sus creencias.
Y es peor no prestarles
el tiempo que reclaman,
y entre signos de pregunta
y alguna que otra respuesta,
es preferible mentirles
el hallazgo de mirarlos.
Los otros,
hablan todos juntos,
como un coro de sirenas
anunciando la devacle,
de cobardías pero nunca de cobardes,
de batallas pero nunca de victorias,
de pecados
pero nunca de la piedra.
Mientras tanto convivir
es un verbo inapelable,
aunque tan sólo con vivir
no se ajuste el infortunio.
Se archivan nimiedades
por orden de los otros,
en lujosos archivos
de dudosa procedencia,
por orden alfabético
sin cabeza ni pie,
desde la A
hasta la Zeta.
Son como extras de bajo presupuesto,
rondando los pasillos de la lánguida cordura,
increpando a los de arriba
por la miseria que les toca.
El problema es escucharlos
gritoneando por lo bajo,
estirando el melodrama
de sus dudas
y sus creencias.
Y es peor no prestarles
el tiempo que reclaman,
y entre signos de pregunta
y alguna que otra respuesta,
es preferible mentirles
el hallazgo de mirarlos.
Los otros,
hablan todos juntos,
como un coro de sirenas
anunciando la devacle,
de cobardías pero nunca de cobardes,
de batallas pero nunca de victorias,
de pecados
pero nunca de la piedra.
Mientras tanto convivir
es un verbo inapelable,
aunque tan sólo con vivir
no se ajuste el infortunio.
Se archivan nimiedades
por orden de los otros,
en lujosos archivos
de dudosa procedencia,
por orden alfabético
sin cabeza ni pie,
desde la A
hasta la Zeta.