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Entonces era un niño

Salvador Pliego

Poeta veterano en el portal
Entonces era un niño

¡Qué lejos hoy tus besos!
¡Qué lejos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Yo: niño sin corbata.
Tú: niña en crinolina blanca.
Tan sólo de las manos
y el mundo ya volaba.
Oh ciénega callada,
el mundo yo volaba.
Aún tu boca era sagrada.
Tu mano me excitaba,
y el alma de los niños
se iba en algazara.
¡Qué lindos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Aún guardo en mi jarro
los tréboles de cuatro
y las hojas de amaranto
que brotaron de tus manos.
Aún llevo en el alma
tus ojos y el halago.
¡Qué lejos hoy aquellos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las bellotas
cayendo por el vado!:
racimos que colgaban,
paisajes que sembraban,
los cántaros repletos
de juegos y de encanto,
las blancas azucenas
colgando en las verbenas,
suspiros que vagaban,
caricias que flotaban,
los sueños degustando
encuentros y alcaparras.
Y tan sólo de las manos,
tan sólo te tocaba…
Tu boca era sagrada.
¡Qué lindos los recuerdos
y estar enamorados!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las campanas
que en tu falda se meneaban!
Así yo las sentía
al verlas que sonaban.
A mi me coqueteaban,
al alba le besaban.
¡Qué linda ibas de rosa
prendiendo las mañanas!
Entonces era un niño
y sonaban las campanas,
vagaban por mis ojos
y luego se ocultaban.
Entonces eran bellas,
tan bellas las veredas:
las flores se enfilaban,
las lilas se juntaban,
y volcándose a tu rostro
tu peineta ataviaban.
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué lejos los recuerdos!
¡Qué lejos hoy tus besos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…


Salvador Pliego


[MUSICA]http://galeon.com/sppoemas/FirstMay.wma[/MUSICA]
 
Querido y admirado Maestro de Poetas:
Este canto de infancia, de amor de infancia es sublime. Nos remonta a esa época mágica y dorada de la niñez, especialmente de los amores cuando niños, en que la dulzura, el candor, la sagrada belleza de una niña nos volvía al Paraíso, nos prometía todo lo que el alma pura del infante sueña, la princesa a liberar, la que nos empujaba a desafiar dragones por su amor, por su mirada, por su compañía (los besos estaban prohibidos). Era una urgencia ir los domingos a misa, porque sabíamos que ELLA iba a estar. Era una prisa no faltar a clases, porque ELLA iba a estar.
Te agradezco la entrega, tan fresca y cristalina como la más enamorada infancia.
Aplausos, estrellas y mi reconocimiento en un abrazo.
Eduardo.
 
uyyyyyy cuanta inspiración que trae, los recuerdos del primer amor...Maravilloso!!!...besos poeta admirado.
 
La hermosura de ser niño, sin deudas que pagar, sin lagrimas que llorar: "ese es mio!" olvida lo de las lagrimas!...te quedo genial, un beso.
 
Hermosos recuerdos que llenan el alma de dulce nostalgia.
No sé como le haces para los suspiros se eleven al cielo.

Besitos crocantes de cocossette muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuak...
 
que hermoso esbozo de felices tiempos,cuando la vida brillaba como los ojos del primer amor
UN PLACER LEERTE SALVADOR
 
¡Qué lejos hoy tus besos!
¡Qué lejos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Yo: niño sin corbata.
Tú: niña en crinolina blanca.
Tan sólo de las manos
y el mundo ya volaba.



Eres un mago...!!
y en vez de sacar conejos
de un sobrero de alas anchas
sacas letras,sueños...versos,poemas

Aplausosssss.... y loas a tí
 
Precioso sin duda alguna , ya lo dija antes sos unico , Saludos Maestro un placer llegar un abrazo cordial , Jess
 
Entonces era un niño

¡Qué lejos hoy tus besos!
¡Qué lejos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Yo: niño sin corbata.
Tú: niña en crinolina blanca.
Tan sólo de las manos
y el mundo ya volaba.
Oh ciénega callada,
el mundo yo volaba.
Aún tu boca era sagrada.
Tu mano me excitaba,
y el alma de los niños
se iba en algazara.
¡Qué lindos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Aún guardo en mi jarro
los tréboles de cuatro
y las hojas de amaranto
que brotaron de tus manos.
Aún llevo en el alma
tus ojos y el halago.
¡Qué lejos hoy aquellos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las bellotas
cayendo por el vado!:
racimos que colgaban,
paisajes que sembraban,
los cántaros repletos
de juegos y de encanto,
las blancas azucenas
colgando en las verbenas,
suspiros que vagaban,
caricias que flotaban,
los sueños degustando
encuentros y alcaparras.
Y tan sólo de las manos,
tan sólo te tocaba…
Tu boca era sagrada.
¡Qué lindos los recuerdos
y estar enamorados!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las campanas
que en tu falda se meneaban!
Así yo las sentía
al verlas que sonaban.
A mi me coqueteaban,
al alba le besaban.
¡Qué linda ibas de rosa
prendiendo las mañanas!
Entonces era un niño
y sonaban las campanas,
vagaban por mis ojos
y luego se ocultaban.
Entonces eran bellas,
tan bellas las veredas:
las flores se enfilaban,
las lilas se juntaban,
y volcándose a tu rostro
tu peineta ataviaban.
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué lejos los recuerdos!
¡Qué lejos hoy tus besos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…


Salvador Pliego


[MUSICA]http://galeon.com/sppoemas/FirstMay.wma[/MUSICA]

Ay Salvador! Cómo explicarte lo movilizador que ha sido para mí tu dulce poema. Cómo hizo revivir en mí los enamoramientos gloriosos de la infancia y la preadolescencia... No fueron muchos, más bien pocos, pero imborrables:
aquella amiga de mi hermana, esa otra niña hermosa de los fines de semana inolvidables entre el verde, y ¡hasta una maestra me llega del recuerdo!
Te cuento de paso, algo increíble y fantástico: después de más de cuarenta años reapareció una destinataria de mi amor de niños. Un buen día, como si nada, me vino a visitar porque me halló en mi trabajo. Resulta que hace años se fué a vivir a la costa oeste de U.S.A y cada tanto retorna por unos días... Hablamos, rememoramos juntos, cada cual hizo su vida... Es muy lindo vernos de vez en cuando. Con tu permiso, le voy a llevar tu bello poema.
Gracias, gracias por tus bellísimas letras y por los momentos que ayudan a crear.
Un abrazo fraternal
Ricardín (y seguramente un beso de Marta...)
 
Recordar es vivir.Espero no a#ores nada; una excelente recreacion de sensaciones; ..me intrigan las lamparas!!.

Un saludo. MAE.
 
Querido y admirado Maestro de Poetas:
Este canto de infancia, de amor de infancia es sublime. Nos remonta a esa época mágica y dorada de la niñez, especialmente de los amores cuando niños, en que la dulzura, el candor, la sagrada belleza de una niña nos volvía al Paraíso, nos prometía todo lo que el alma pura del infante sueña, la princesa a liberar, la que nos empujaba a desafiar dragones por su amor, por su mirada, por su compañía (los besos estaban prohibidos). Era una urgencia ir los domingos a misa, porque sabíamos que ELLA iba a estar. Era una prisa no faltar a clases, porque ELLA iba a estar.
Te agradezco la entrega, tan fresca y cristalina como la más enamorada infancia.
Aplausos, estrellas y mi reconocimiento en un abrazo.
Eduardo.

Enorme tu comentario... Enorme mi abrazo para ti.
 
Entonces era un niño

¡Qué lejos hoy tus besos!
¡Qué lejos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Yo: niño sin corbata.
Tú: niña en crinolina blanca.
Tan sólo de las manos
y el mundo ya volaba.
Oh ciénega callada,
el mundo yo volaba.
Aún tu boca era sagrada.
Tu mano me excitaba,
y el alma de los niños
se iba en algazara.
¡Qué lindos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Aún guardo en mi jarro
los tréboles de cuatro
y las hojas de amaranto
que brotaron de tus manos.
Aún llevo en el alma
tus ojos y el halago.
¡Qué lejos hoy aquellos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las bellotas
cayendo por el vado!:
racimos que colgaban,
paisajes que sembraban,
los cántaros repletos
de juegos y de encanto,
las blancas azucenas
colgando en las verbenas,
suspiros que vagaban,
caricias que flotaban,
los sueños degustando
encuentros y alcaparras.
Y tan sólo de las manos,
tan sólo te tocaba…
Tu boca era sagrada.
¡Qué lindos los recuerdos
y estar enamorados!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las campanas
que en tu falda se meneaban!
Así yo las sentía
al verlas que sonaban.
A mi me coqueteaban,
al alba le besaban.
¡Qué linda ibas de rosa
prendiendo las mañanas!
Entonces era un niño
y sonaban las campanas,
vagaban por mis ojos
y luego se ocultaban.
Entonces eran bellas,
tan bellas las veredas:
las flores se enfilaban,
las lilas se juntaban,
y volcándose a tu rostro
tu peineta ataviaban.
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué lejos los recuerdos!
¡Qué lejos hoy tus besos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…


Salvador Pliego


[MUSICA]http://galeon.com/sppoemas/FirstMay.wma[/MUSICA]

Que lejos los momentos
yo tus manos tocaba,
mientras las amapolas
el trigo acariciaban,
Entoces era un niño
y las lamparas...brillaban

Maestro algo soberbio tienes una gran facilidad de rematar los poemas que envidiaré siempre un placer leerte un abrazo
 
Entonces era un niño

¡Qué lejos hoy tus besos!
¡Qué lejos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Yo: niño sin corbata.
Tú: niña en crinolina blanca.
Tan sólo de las manos
y el mundo ya volaba.
Oh ciénega callada,
el mundo yo volaba.
Aún tu boca era sagrada.
Tu mano me excitaba,
y el alma de los niños
se iba en algazara.
¡Qué lindos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Aún guardo en mi jarro
los tréboles de cuatro
y las hojas de amaranto
que brotaron de tus manos.
Aún llevo en el alma
tus ojos y el halago.
¡Qué lejos hoy aquellos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las bellotas
cayendo por el vado!:
racimos que colgaban,
paisajes que sembraban,
los cántaros repletos
de juegos y de encanto,
las blancas azucenas
colgando en las verbenas,
suspiros que vagaban,
caricias que flotaban,
los sueños degustando
encuentros y alcaparras.
Y tan sólo de las manos,
tan sólo te tocaba…
Tu boca era sagrada.
¡Qué lindos los recuerdos
y estar enamorados!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las campanas
que en tu falda se meneaban!
Así yo las sentía
al verlas que sonaban.
A mi me coqueteaban,
al alba le besaban.
¡Qué linda ibas de rosa
prendiendo las mañanas!
Entonces era un niño
y sonaban las campanas,
vagaban por mis ojos
y luego se ocultaban.
Entonces eran bellas,
tan bellas las veredas:
las flores se enfilaban,
las lilas se juntaban,
y volcándose a tu rostro
tu peineta ataviaban.
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué lejos los recuerdos!
¡Qué lejos hoy tus besos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…


Salvador Pliego


[MUSICA]http://galeon.com/sppoemas/FirstMay.wma[/MUSICA]

Realmente es un canto dentro de un cuento romántico como el amor del sol y la luna.
Precioso poema.
Mi querido amigo, hermano de letras. Me pongo de pie para aplaudir tu maravilloso poema, que hace soñar ante la presencia del amor.
Mi admiración en un fuerte y crujidor abrazo.
Enrique
 

Salvador:
Hermoso poema, con ritmo y con un fondo hermoso, que es primer recuerdo del amor...
Me pareció estar leyendo algún romance Lorquiano...
Felicidades..

Saludos cordiales.
angel1ok7.gif

El Armador de Sonetos.
 
Entonces era un niño

¡Qué lejos hoy tus besos!
¡Qué lejos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Yo: niño sin corbata.
Tú: niña en crinolina blanca.
Tan sólo de las manos
y el mundo ya volaba.
Oh ciénega callada,
el mundo yo volaba.
Aún tu boca era sagrada.
Tu mano me excitaba,
y el alma de los niños
se iba en algazara.
¡Qué lindos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Aún guardo en mi jarro
los tréboles de cuatro
y las hojas de amaranto
que brotaron de tus manos.
Aún llevo en el alma
tus ojos y el halago.
¡Qué lejos hoy aquellos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las bellotas
cayendo por el vado!:
racimos que colgaban,
paisajes que sembraban,
los cántaros repletos
de juegos y de encanto,
las blancas azucenas
colgando en las verbenas,
suspiros que vagaban,
caricias que flotaban,
los sueños degustando
encuentros y alcaparras.
Y tan sólo de las manos,
tan sólo te tocaba…
Tu boca era sagrada.
¡Qué lindos los recuerdos
y estar enamorados!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las campanas
que en tu falda se meneaban!
Así yo las sentía
al verlas que sonaban.
A mi me coqueteaban,
al alba le besaban.
¡Qué linda ibas de rosa
prendiendo las mañanas!
Entonces era un niño
y sonaban las campanas,
vagaban por mis ojos
y luego se ocultaban.
Entonces eran bellas,
tan bellas las veredas:
las flores se enfilaban,
las lilas se juntaban,
y volcándose a tu rostro
tu peineta ataviaban.
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué lejos los recuerdos!
¡Qué lejos hoy tus besos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…


Salvador Pliego


[MUSICA]http://galeon.com/sppoemas/FirstMay.wma[/MUSICA]

¡Ay!, querido Salvador lo que brillan son tu plumma y tus hermosos recuerdos frente a mi computador, ¡qué refrescante aventura me habéis hecho vivir amigo!, aquel amor de niños, adolescentes iniciando los pasos ante el sentimiento amor, esas sensaciones imborrables, inolvidables, no están tan lejos los recuerdos, quiz´´a los besos se quedaron guardados en la boca que era sagrada y estén lejos, pero tu lámpara, ¡Ah, qué no se apague mi vida!, besos y por supuesto todititas las estrellas, muuuacks!:::hug::::::hug::::::hug:::
 
Me gusto mucho tu poema, el primer párrafo sobretodo, muy bueno. Un placer leerte.

Saludos
 
Entonces era un niño

¡Qué lejos hoy tus besos!
¡Qué lejos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Yo: niño sin corbata.
Tú: niña en crinolina blanca.
Tan sólo de las manos
y el mundo ya volaba.
Oh ciénega callada,
el mundo yo volaba.
Aún tu boca era sagrada.
Tu mano me excitaba,
y el alma de los niños
se iba en algazara.
¡Qué lindos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Aún guardo en mi jarro
los tréboles de cuatro
y las hojas de amaranto
que brotaron de tus manos.
Aún llevo en el alma
tus ojos y el halago.
¡Qué lejos hoy aquellos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las bellotas
cayendo por el vado!:
racimos que colgaban,
paisajes que sembraban,
los cántaros repletos
de juegos y de encanto,
las blancas azucenas
colgando en las verbenas,
suspiros que vagaban,
caricias que flotaban,
los sueños degustando
encuentros y alcaparras.
Y tan sólo de las manos,
tan sólo te tocaba…
Tu boca era sagrada.
¡Qué lindos los recuerdos
y estar enamorados!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las campanas
que en tu falda se meneaban!
Así yo las sentía
al verlas que sonaban.
A mi me coqueteaban,
al alba le besaban.
¡Qué linda ibas de rosa
prendiendo las mañanas!
Entonces era un niño
y sonaban las campanas,
vagaban por mis ojos
y luego se ocultaban.
Entonces eran bellas,
tan bellas las veredas:
las flores se enfilaban,
las lilas se juntaban,
y volcándose a tu rostro
tu peineta ataviaban.
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué lejos los recuerdos!
¡Qué lejos hoy tus besos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…


Salvador Pliego


[MUSICA]http://galeon.com/sppoemas/FirstMay.wma[/MUSICA]

Bellos recuerdos, castos amores, preciosísimo poema Maestro, todo un deleite, vaya poética la suya mi estimado y admirado amigo. es todo un cúmulo de dulces ternuras este hermosísimo canto. Felicitaciones poeta, le dejo todas mis estrellas y de pie, mi mejores aplausos. Un abrazo.
 
Si eso escribe el niño, me pregunto: ¿Cuáles seran los recuerdos de la niña?
imagino que ella debe de guardar: pétalos de rosa entre un poema, y los
cuadernos con corazones pintados, y el perfume de sus cabellos y los
suspiros que son eternos. Y al mirar el brillo de las estrellas, recuerde el brillo
de las lamparas.

Y tantas cosas que una niña guarda enamorada...

El tiempo voló, los niños crecieron
Y de esos momentos queda el brillo de los recuerdos,
que ni el tiempo podrá arrancar de sus ojos.

Hay que lindo poema es un lujo leerte. Eres divino.
 
Entonces era un niño

¡Qué lejos hoy tus besos!
¡Qué lejos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Yo: niño sin corbata.
Tú: niña en crinolina blanca.
Tan sólo de las manos
y el mundo ya volaba.
Oh ciénega callada,
el mundo yo volaba.
Aún tu boca era sagrada.
Tu mano me excitaba,
y el alma de los niños
se iba en algazara.
¡Qué lindos los recuerdos!
Las lámparas brillaban…
Aún guardo en mi jarro
los tréboles de cuatro
y las hojas de amaranto
que brotaron de tus manos.
Aún llevo en el alma
tus ojos y el halago.
¡Qué lejos hoy aquellos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las bellotas
cayendo por el vado!:
racimos que colgaban,
paisajes que sembraban,
los cántaros repletos
de juegos y de encanto,
las blancas azucenas
colgando en las verbenas,
suspiros que vagaban,
caricias que flotaban,
los sueños degustando
encuentros y alcaparras.
Y tan sólo de las manos,
tan sólo te tocaba…
Tu boca era sagrada.
¡Qué lindos los recuerdos
y estar enamorados!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué bellas las campanas
que en tu falda se meneaban!
Así yo las sentía
al verlas que sonaban.
A mi me coqueteaban,
al alba le besaban.
¡Qué linda ibas de rosa
prendiendo las mañanas!
Entonces era un niño
y sonaban las campanas,
vagaban por mis ojos
y luego se ocultaban.
Entonces eran bellas,
tan bellas las veredas:
las flores se enfilaban,
las lilas se juntaban,
y volcándose a tu rostro
tu peineta ataviaban.
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…

¡Qué lejos los recuerdos!
¡Qué lejos hoy tus besos!
Entonces era un niño
y las lámparas brillaban…


Salvador Pliego


[MUSICA]http://galeon.com/sppoemas/FirstMay.wma[/MUSICA]

Hay corazones que nunca se curten, no se encayesen, ni se corrompen, se magullan quizás, se esconden quizás en las entrañas blancas de su nido. Así es tu corazón. Un beso!
 
bellas evocaciones...

recuerdos que cobran un nuevo latido entre esa mirada que a veces se mira perdida en un reflejo..

cadente y a mi parecer muy vivo, tactil...

un placer leerte
un fuerte abrazo
 
Bellos recuerdos de la infancia querido amigo,como siempre estupendos tus versos....estrellas y besos Salvador.María.
 
Bello poema, escrito con la
pluma del adulto y el alma
del niño!
Un placer llegar!
Andrea
 

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