coral
Una dama muy querida en esta casa.
El alma enferma.
Seguir, seguir viviendo...
con el alma enferma,
es morir cada momento
es lo mismo como ya estar muerto,
es percibir el aroma putrefacto
de las flores secas
olvidadas en los cementerios,
es rondar sin sombra
en la oscuridad tras las esquinas
de la noche,
es saborear el trago amargo del ajenjo
es musitar palabras en silencio mudo
con letanías sobre una lápida
de mármol envejecida por el tiempo
cubierta con un raído mosquitero,
esperando que se seque la carne
que cubre nuestros huesos,
sin permitir que nuestra sombra
deje abrigo a nuestros pensamientos
dejando testimonio
que vivimos la vida
y no partimos, simplemente
con nuestro viejo cuerpo.
Prudencia Arenas
(coral)
Seguir, seguir viviendo...
con el alma enferma,
es morir cada momento
es lo mismo como ya estar muerto,
es percibir el aroma putrefacto
de las flores secas
olvidadas en los cementerios,
es rondar sin sombra
en la oscuridad tras las esquinas
de la noche,
es saborear el trago amargo del ajenjo
es musitar palabras en silencio mudo
con letanías sobre una lápida
de mármol envejecida por el tiempo
cubierta con un raído mosquitero,
esperando que se seque la carne
que cubre nuestros huesos,
sin permitir que nuestra sombra
deje abrigo a nuestros pensamientos
dejando testimonio
que vivimos la vida
y no partimos, simplemente
con nuestro viejo cuerpo.
Prudencia Arenas
(coral)
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