Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quédate un poco más aquí en la tarde gris
que penetra por todas partes,
aunque sea por teléfono, quédate.
Saber que estás ahí cuando el corazón sufre su arritmia
y el latigazo de la tragedia de mi vida
se presenta de cuerpo completo.
Yo quiero que estés a mi lado
cuando la angustia del recuerdo regrese
como una borrasca bíblica para torturar la memoria....
Tu presencia es calmante,
un tibio té de hierbabuena de esos
que sostienen el estomago contra el hambre...
Pero no el hambre de los niños del mediodía de Roxane,
aquellos de los ojos desorbitados
y las barrigas llenas de lombrices.
Esta es otra hambre, el fragor de la conciencia
que acecha las sombras espantadas de otros tiempos.
La luciérnaga atrapada en la botella de boca ancha,
como cuando éramos niños, puros e inocentes.
Quédate en cuclillas a mi lado,
que tus manos amordacen el cuello del grito,
para que sólo sea el quejido de un sollozo...
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