Quédate un poco más...

Carlos Aristy

Poeta que considera el portal su segunda casa


Quédate un poco más aquí en la tarde gris
que penetra por todas partes,
aunque sea por teléfono, quédate.
Saber que estás ahí cuando el corazón sufre su arritmia
y el latigazo de la tragedia de mi vida
se presenta de cuerpo completo.
Yo quiero que estés a mi lado
cuando la angustia del recuerdo regrese
como una borrasca bíblica para torturar la memoria....
Tu presencia es calmante,
un tibio té de hierbabuena de esos
que sostienen el estomago contra el hambre...
Pero no el hambre de los niños del mediodía de Roxane,
aquellos de los ojos desorbitados
y las barrigas llenas de lombrices.
Esta es otra hambre, el fragor de la conciencia
que acecha las sombras espantadas de otros tiempos.
La luciérnaga atrapada en la botella de boca ancha,
como cuando éramos niños, puros e inocentes.
Quédate en cuclillas a mi lado,
que tus manos amordacen el cuello del grito,
para que sólo sea el quejido de un sollozo...
 



La luciérnaga atrapada en la botella de boca ancha,
como cuando éramos niños, puros e inocentes.
Quédate en cuclillas a mi lado,
que tus manos amordacen el cuello del grito,
para que sólo sea el quejido de un sollozo...



Maravilloso ha sido encontrar esta inspiración..
llevando a sentir los versos.
Te aplaudo,ha sido todo un placer..
un abrazo
 
Maravilloso ha sido encontrar esta inspiración..
llevando a sentir los versos.
Te aplaudo,ha sido todo un placer..
un abrazo


Al igual que yolanda me guardo estos versos en la cajita de maravillas que tengo en el corazón...mis estrellas y besos.María.
 
Vaya... que hermoso, una emotiva súplica
que transpasa las palabras y se puede sentir
tan cerca...Saludos poeta, un placer y un honor
leerte.
 
Dios, qué versos. Sin darse una cuenta van entrando al alma y al llegar al cierre no queda más que sentir y decir: qué bueno haber leído esto.
La luz de las estrellas, mi admiración y un beso para ti,:::hug:::
 


Quédate un poco más aquí en la tarde gris
que penetra por todas partes,
aunque sea por teléfono, quédate.
Saber que estás ahí cuando el corazón sufre su arritmia
y el latigazo de la tragedia de mi vida
se presenta de cuerpo completo.
Yo quiero que estés a mi lado
cuando la angustia del recuerdo regrese
como una borrasca bíblica para torturar la memoria....
Tu presencia es calmante,
un tibio té de hierbabuena de esos
que sostienen el estomago contra el hambre...
Pero no el hambre de los niños del mediodía de Roxane,
aquellos de los ojos desorbitados
y las barrigas llenas de lombrices.
Esta es otra hambre, el fragor de la conciencia
que acecha las sombras espantadas de otros tiempos.
La luciérnaga atrapada en la botella de boca ancha,
como cuando éramos niños, puros e inocentes.
Quédate en cuclillas a mi lado,
que tus manos amordacen el cuello del grito,
para que sólo sea el quejido de un sollozo...


Se quedará ¡ debe quedarse ! si se lo pides así,bellísima tristeza poeta,un abrazo
 


Quédate un poco más aquí en la tarde gris
que penetra por todas partes,
aunque sea por teléfono, quédate.
Saber que estás ahí cuando el corazón sufre su arritmia
y el latigazo de la tragedia de mi vida
se presenta de cuerpo completo.
Yo quiero que estés a mi lado
cuando la angustia del recuerdo regrese
como una borrasca bíblica para torturar la memoria....
Tu presencia es calmante,
un tibio té de hierbabuena de esos
que sostienen el estomago contra el hambre...
Pero no el hambre de los niños del mediodía de Roxane,
aquellos de los ojos desorbitados
y las barrigas llenas de lombrices.
Esta es otra hambre, el fragor de la conciencia
que acecha las sombras espantadas de otros tiempos.
La luciérnaga atrapada en la botella de boca ancha,
como cuando éramos niños, puros e inocentes.
Quédate en cuclillas a mi lado,
que tus manos amordacen el cuello del grito,
para que sólo sea el quejido de un sollozo...


Aquí estamos juntos en los finales apenas al cruzar de los principios. Otro poderoso poema querido Carlos. Maravilloso!
 
Maravillosa poesía. Realmente me he quedado un rato más leyéndola, merece la pena. Felicidades.
Estrellas y besos
 
Vengo sigilosa y me voy en silencio pero con la satisfacción de haberte leído por que este poema es otra más de sus joyas, así sea melancólico usted lo hace hermoso, gracias por compartir sus versos.
Siempre un gusto leerte mi estimado Carlos.
Abrazos.

Gracias por siempre dejarme tan bellos comentarios. Besos.
 


Quédate un poco más aquí en la tarde gris
que penetra por todas partes,
aunque sea por teléfono, quédate.
Saber que estás ahí cuando el corazón sufre su arritmia
y el latigazo de la tragedia de mi vida
se presenta de cuerpo completo.
Yo quiero que estés a mi lado
cuando la angustia del recuerdo regrese
como una borrasca bíblica para torturar la memoria....
Tu presencia es calmante,
un tibio té de hierbabuena de esos
que sostienen el estomago contra el hambre...
Pero no el hambre de los niños del mediodía de Roxane,
aquellos de los ojos desorbitados
y las barrigas llenas de lombrices.
Esta es otra hambre, el fragor de la conciencia
que acecha las sombras espantadas de otros tiempos.
La luciérnaga atrapada en la botella de boca ancha,
como cuando éramos niños, puros e inocentes.
Quédate en cuclillas a mi lado,
que tus manos amordacen el cuello del grito,
para que sólo sea el quejido de un sollozo...


Me encanta tu poesía, tu fuerza y tu sentimiento para escribir, todos tus poemas me encantan!!!!

besos
 

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