Armonia
Poeta veterana
No me queda nada
sólo la mueca de un guiño que murió,
el bostezo de un sol ya dormido,
una lágrima seca que se niega a rodar,
un pájaro sin nido ni fuerzas para volar.
No me queda nada
sólo palabras ciegas y mudas,
una pila de libros sin páginas,
una escultura de hielo en el horno,
un silencio que grita ecos.
No me queda nada
sólo esperar que la escarcha sea rocío,
que la noche se haga día,
que el almanaque sea siempre
y que un sueño me despierte.