descalzo torres
Poeta fiel al portal
Por septiembre
mis ojos ya no veían
el verde hierba de los tuyos,
las lentes de grandes dimensiones
se ajustaban mal a tu perfil,
se te había quedado
la cara estrecha,
los huesos rotos
y la mano ya no tenía vigor
cuando intentaba un estímulo
en sentir la presión,
se hacía de la nada, no llegaba,
las sonrisas se convertían
en fusco afluente vivo y tú no.
En septiembre tropezó
la habitación 112
con la punta de tus pies,
llegando a oscurecer
la última etapa de la solana,
en una apocalíptica habitación
se me fueron los abrazos
que me construían en pilares,
esa noche creí morir yo también
cuando tus ojos se cerraron
y no volví a verme en ellos.
Hace tiempo que sólo cuento
once meses,
no conozco más
cuando me siento en su cama
y recuerdo a quién dejó su marca,
en septiembre murió algo más
y no quiero recordar
porqué expiraron sus abrazos.
Después del verano llega el invierno
y todavía huele a arena calada.
mis ojos ya no veían
el verde hierba de los tuyos,
las lentes de grandes dimensiones
se ajustaban mal a tu perfil,
se te había quedado
la cara estrecha,
los huesos rotos
y la mano ya no tenía vigor
cuando intentaba un estímulo
en sentir la presión,
se hacía de la nada, no llegaba,
las sonrisas se convertían
en fusco afluente vivo y tú no.
En septiembre tropezó
la habitación 112
con la punta de tus pies,
llegando a oscurecer
la última etapa de la solana,
en una apocalíptica habitación
se me fueron los abrazos
que me construían en pilares,
esa noche creí morir yo también
cuando tus ojos se cerraron
y no volví a verme en ellos.
Hace tiempo que sólo cuento
once meses,
no conozco más
cuando me siento en su cama
y recuerdo a quién dejó su marca,
en septiembre murió algo más
y no quiero recordar
porqué expiraron sus abrazos.
Después del verano llega el invierno
y todavía huele a arena calada.