Por septiembre

descalzo torres

Poeta fiel al portal
Por septiembre
mis ojos ya no veían
el verde hierba de los tuyos,
las lentes de grandes dimensiones
se ajustaban mal a tu perfil,
se te había quedado
la cara estrecha,
los huesos rotos
y la mano ya no tenía vigor
cuando intentaba un estímulo
en sentir la presión,
se hacía de la nada, no llegaba,
las sonrisas se convertían
en fusco afluente vivo y tú no.

En septiembre tropezó
la habitación 112
con la punta de tus pies,
llegando a oscurecer
la última etapa de la solana,
en una apocalíptica habitación
se me fueron los abrazos
que me construían en pilares,
esa noche creí morir yo también
cuando tus ojos se cerraron
y no volví a verme en ellos.

Hace tiempo que sólo cuento
once meses,
no conozco más
cuando me siento en su cama
y recuerdo a quién dejó su marca,
en septiembre murió algo más
y no quiero recordar
porqué expiraron sus abrazos.

Después del verano llega el invierno
y todavía huele a arena calada.
 
Excelente y sentida elegía, trayendo al presente recuerdos vívidos y dolorosos de, a mi entender, el resultado de algún trágico accidente.
Si es así y así lo parece por el sentimiento que rezuma de tus versos permite que te dé un abrazo de condolencias, y si es sólamente un lirismo poético también un abrazo de felicitación.

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Sin duda, un bellísimo poema con todas sus tristezas y melancolías a cuestas, un septiembre sin regreso, borrado del calendario como su misma presencia se borró. Bellas y desgarradoras imágenes pintas en estos desolados versos sin duda ello no le resta belleza al poema.

Gusto haber arribado a tu maravillosa poesía.
Saluditos cordiales
 
Que rápido has sido Maramin, son recuerdos, lo dejo ahí. Gracias por dejar tu comentario y por ese abrazo, lo recojo y te lo devuelvo muy cariñosamente.

Un abrazo.
 
vaya... pues a mi septiembre es un mes que me gusta(si no hay exámenes lógicamente).

me acordé de rafa pons y su habitacion 512 en un verso tuyo... es un genial artista sino le conoces:)

y hay algo que está empezando a repetirse y caracterizar tus poemas, y es el olor a tierra mojada... aquí era arena. y da un genial ambiente al escrito.

un beso
 
Lázaro!!! jajaja sí lo conozco gracias a ti en la canción Hotel y domicilio, muy buena todo hay que decirlo.

Sí tal vez el olor a tierra o a arena mojada se repita un poco en mis poemas pero es el olor a recuerdo.

Que se te den bien los exámenes, yo también empiezo, mucha suerte!!

Un abrazo siempre grande.
 
Por septiembre
mis ojos ya no veían
el verde hierba de los tuyos,
las lentes de grandes dimensiones
se ajustaban mal a tu perfil,
se te había quedado
la cara estrecha,
los huesos rotos
y la mano ya no tenía vigor
cuando intentaba un estímulo
en sentir la presión,
se hacía de la nada, no llegaba,
las sonrisas se convertían
en fusco afluente vivo y tú no.

En septiembre tropezó
la habitación 112
con la punta de tus pies,
llegando a oscurecer
la última etapa de la solana,
en una apocalíptica habitación
se me fueron los abrazos
que me construían en pilares,
esa noche creí morir yo también
cuando tus ojos se cerraron
y no volví a verme en ellos.

Hace tiempo que sólo cuento
once meses,
no conozco más
cuando me siento en su cama
y recuerdo a quién dejo su marca,
en septiembre murió algo más
y no quiero recordar
porqué expiraron sus abrazos.

Después del verano llega el invierno
y todavía huele a arena calada.

sentidos y tristes tus versos a la vez que hermosos, duele leerlos...ánimo..Leire
 
Por septiembre
mis ojos ya no veían
el verde hierba de los tuyos,
las lentes de grandes dimensiones
se ajustaban mal a tu perfil,
se te había quedado
la cara estrecha,
los huesos rotos
y la mano ya no tenía vigor
cuando intentaba un estímulo
en sentir la presión,
se hacía de la nada, no llegaba,
las sonrisas se convertían
en fusco afluente vivo y tú no.

En septiembre tropezó
la habitación 112
con la punta de tus pies,
llegando a oscurecer
la última etapa de la solana,
en una apocalíptica habitación
se me fueron los abrazos
que me construían en pilares,
esa noche creí morir yo también
cuando tus ojos se cerraron
y no volví a verme en ellos.

Hace tiempo que sólo cuento
once meses,
no conozco más
cuando me siento en su cama
y recuerdo a quién dejo su marca,
en septiembre murió algo más
y no quiero recordar
porqué expiraron sus abrazos.

Después del verano llega el invierno
y todavía huele a arena calada.

Por septiembre, ese ese recorrer cada 11 meses
hasta llegar el día, no trascurre la sonrisa,
sólo va quedando el recuerdo de los cristales
rotos en la cama, y tu dolor no cesa, se mantiene
aún cuando no haya más que seguir el tiempo.
Un gusto leerte bella.
 
¿Sabes Descalzo? Cada vez que leo tus poemas me recorre una especie de escalofrío por el cuerpo, y es que despiertas mis emociones. Con este poema la admiración hacia la belleza de tus versos y la tristeza.
Estrellas y mil besos
 
La Ausencia abrupta es siempre una clase de muerte. Y un poema vital como éste, descalcito pero potente, un recurso elaborativo de los más eficaces. Interesantísimo éste y tan fuertemente ¡íntimo! Mis estrellas para tu capacidad de ponerle palabras a un duelo.


Un abrazo, linda.
 
Por septiembre, ese ese recorrer cada 11 meses
hasta llegar el día, no trascurre la sonrisa,
sólo va quedando el recuerdo de los cristales
rotos en la cama, y tu dolor no cesa, se mantiene
aún cuando no haya más que seguir el tiempo.
Un gusto leerte bella.



Muchas gracias Lauris es un placer que haya pasado tiempo en leerme, es el recuerdo de ver esa cama vacía donde descansaba, es recordar cada día un abrazo que añoro, es algo triste en donde algo murió ese mes de septiembre.

Un abrazo.
 
¿Sabes Descalzo? Cada vez que leo tus poemas me recorre una especie de escalofrío por el cuerpo, y es que despiertas mis emociones. Con este poema la admiración hacia la belleza de tus versos y la tristeza.
Estrellas y mil besos



Mi querida Cibeles, si mis poemas te hacen tener escalofríos no sé si es bueno o malo jaja vamos a tener que mirarnos eso, nada estoy bromeando, siempre es de agradecer que estés y es bueno que te despierten emociones pero no hay que ponerse tristes, sólo cuando se lee, luego a desconectar.

Un abrazo muy grande.
 
La Ausencia abrupta es siempre una clase de muerte. Y un poema vital como éste, descalcito pero potente, un recurso elaborativo de los más eficaces. Interesantísimo éste y tan fuertemente ¡íntimo! Mis estrellas para tu capacidad de ponerle palabras a un duelo.


Un abrazo, linda.



Ciela tus comentarios siempre me encantan, jaja lo de "descalcito" me gustó, gracias por éste comentario tan significativo para mí y éste poema de todos los que escribí es especialmente importante.

Un abrazo con cariño.
 
Por septiembre
mis ojos ya no veían
el verde hierba de los tuyos,
las lentes de grandes dimensiones
se ajustaban mal a tu perfil,
se te había quedado
la cara estrecha,
los huesos rotos
y la mano ya no tenía vigor
cuando intentaba un estímulo
en sentir la presión,
se hacía de la nada, no llegaba,
las sonrisas se convertían
en fusco afluente vivo y tú no.

En septiembre tropezó
la habitación 112
con la punta de tus pies,
llegando a oscurecer
la última etapa de la solana,
en una apocalíptica habitación
se me fueron los abrazos
que me construían en pilares,
esa noche creí morir yo también
cuando tus ojos se cerraron
y no volví a verme en ellos.

Hace tiempo que sólo cuento
once meses,
no conozco más
cuando me siento en su cama
y recuerdo a quién dejo su marca,
en septiembre murió algo más
y no quiero recordar
porqué expiraron sus abrazos.

Después del verano llega el invierno
y todavía huele a arena calada.

Es un bello poema: Me encantan las imágenes con las que has dibujado esa melancolía y con su olor pegado en la arena. Un placer dejarte cinco estrellas a tu bella inspiración.
 
Por septiembre
mis ojos ya no veían
el verde hierba de los tuyos,
las lentes de grandes dimensiones
se ajustaban mal a tu perfil,
se te había quedado
la cara estrecha,
los huesos rotos
y la mano ya no tenía vigor
cuando intentaba un estímulo
en sentir la presión,
se hacía de la nada, no llegaba,
las sonrisas se convertían
en fusco afluente vivo y tú no.

En septiembre tropezó
la habitación 112
con la punta de tus pies,
llegando a oscurecer
la última etapa de la solana,
en una apocalíptica habitación
se me fueron los abrazos
que me construían en pilares,
esa noche creí morir yo también
cuando tus ojos se cerraron
y no volví a verme en ellos.

Hace tiempo que sólo cuento
once meses,
no conozco más
cuando me siento en su cama
y recuerdo a quién dejo su marca,
en septiembre murió algo más
y no quiero recordar
porqué expiraron sus abrazos.

Después del verano llega el invierno
y todavía huele a arena calada.

Bello poema.
Un placer leerte.
Besos.
Zulcas.
 

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