Saliendo del gris

AIBAEZA

Poeta adicto al portal
No escogió una dulce vocación de isla
ni el cerco vaporoso de una esquina
donde mirar sin ser vista la espalda
umbría de los ángeles. Pero nunca
nace la soledad si la pensamos
con el cuello girado hacia lo oscuro
aunque los pies laceren el camino.
Aquella noche envió las postales
que había imaginado en veinte años
de cárcel gloriosa. Miró su sombra
y los cúmulos de días sin techo
ni manos le devolvieron la vida.
Supo de pronto que la identidad
de los árboles ancianos no tiene
otoños, sino raíces como frentes
que no se doblan ante los vientos.
Sólo el agua pudo llegar al centro,
como al corazón, que creyó dormido,
el vértigo blanco de una lágrima.
 
No escogió una dulce vocación de isla
ni el cerco vaporoso de una esquina
donde mirar sin ser vista la espalda
umbría de los ángeles. Pero nunca
nace la soledad si la pensamos
con un cuello girado hacia lo oscuro
aunque los pies laceren el camino.
Aquella noche envió las postales
que había imaginado en veinte años
de cárcel gloriosa. Miró su sombra
y los cúmulos de días sin techo
ni manos le devolvieron la vida.
Supo de pronto que la identidad
de los árboles ancianos no tiene
otoños, sino raíces como frentes
que no se doblan ante los vientos.
Sólo el agua pudo llegar al centro,
como al corazón, que creyó dormido,
el vértigo blanco de una lágrima.

Que hermosura!! que comentar, esto se escribio con pureza del alma, me mato! aunque mi comentario no sea No escogió una dulce vocación de isla. un placer leerte, abrazos.
 
No escogió una dulce vocación de isla
ni el cerco vaporoso de una esquina
donde mirar sin ser vista la espalda
umbría de los ángeles. Pero nunca
nace la soledad si la pensamos
con un cuello girado hacia lo oscuro
aunque los pies laceren el camino.
Aquella noche envió las postales
que había imaginado en veinte años
de cárcel gloriosa. Miró su sombra
y los cúmulos de días sin techo
ni manos le devolvieron la vida.
Supo de pronto que la identidad
de los árboles ancianos no tiene
otoños, sino raíces como frentes
que no se doblan ante los vientos.
Sólo el agua pudo llegar al centro,
como al corazón, que creyó dormido,
el vértigo blanco de una lágrima.

Hermosoo,
esta luz de tus versos
irradian cualquiero oscuridad,
un gusto leerte.
 
Que hermosura!! que comentar, esto se escribio con pureza del alma, me mato! aunque mi comentario no sea No escogió una dulce vocación de isla. un placer leerte, abrazos.

Me gustaría pensar, amigo Reltih, que toda la poesía se escribe con pureza del alma, con absoluta fidelidad al sentir y pensar del poeta. Porque si no fuera así ¿qué nos quedaría?

Gracias, una vez más, por pasarte por mis versos
 
No escogió una dulce vocación de isla
ni el cerco vaporoso de una esquina
donde mirar sin ser vista la espalda
umbría de los ángeles. Pero nunca
nace la soledad si la pensamos
con el cuello girado hacia lo oscuro
aunque los pies laceren el camino.
Aquella noche envió las postales
que había imaginado en veinte años
de cárcel gloriosa. Miró su sombra
y los cúmulos de días sin techo
ni manos le devolvieron la vida.
Supo de pronto que la identidad
de los árboles ancianos no tiene
otoños, sino raíces como frentes
que no se doblan ante los vientos.
Sólo el agua pudo llegar al centro,
como al corazón, que creyó dormido,
el vértigo blanco de una lágrima.

un calido poema....
de espera...de un magico momento...
de entrega.....

me encanto mucho leerte
saludos
 
un calido poema....
de espera...de un magico momento...
de entrega.....

me encanto mucho leerte
saludos


De todo eso y de renovación, de salir de uno mismo aunque la catarsis derrumbe el entorno cotidiano...

Gracias por venir y saludos
 

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