He llegado al punto en que ya no puedo seguir llorando,
en el que ya, no hay posible vuelta atrás...
Aquel, en donde el corazón se da por agotado
y no puede continuar su angustiado palpitar...
Duele escribir tan tristes versos,
pero os aseguro que callarlos duele más;
disculpadme amigos míos, si son necios y un tanto espesos...
Pero es la única forma, en que mi dolor puede drenar.
Y es que inalcanzable, para mí, fue la rutilante estrella,
con la que alguna vez osé soñar.
Dolorosa la jugada del destino, en su querella,
ni lágrimas me dejó pa'derramar...
Y errante anda mi pensamiento,
tras la estela pueden ver que ya se va...
Y no hay fuerza, ni paz, y me reviento,
entre cinco paredes planas por mirar...
Y la soledad instalada espera-lo presiento-
a que en un giro de mi locura, quiera escapar...
No es casual, la hojilla al pie del sentimiento
ni inútiles las sábanas que se encuentran sin doblar...
Acondicionada la tristeza, asumido el sufrimiento,
no hay nada que quiera volver a probar;
mas que la paz de la muerte en el silencio,
y un último beso a su estela, justo antes de marchar...