Demonios vacíos
El talón cándido de las palabras tuyas
como ventisca que araña mis oídos de arena,
que con tu lengua perlada
haz de perforar el corazón mío.
Eres una cereza enredándose
en el vientre de una playa ignota,
entonces manjar que lisonja
a la noche ilusionada
en el lecho de estrellas,
que son luciérnagas dormidas
como conciencias floridas temblando
de amor con paladar exquisito,
llenas de cuerpos.
Eres un continente incluso de corales
que jilgueros de cristal, que vergeles serenos,
con sonrisa de fuego y figura de mar.
Desde la ventana de un pájaro te veo
que me abre sus alas como se abren los claveles
al sol candente.
Piel de cereza tienes, dulce mujer errante
como palabras tuyas y como las mías.
Ninfa bañada por el suelo vicario
observa a los demonios vacíos
hacerse, hacerse agua.
Dedicado al hermoso amor que me hace escribir. Todo lo que hago por ella se lo merece por ser una mujer de luz que me entrega su amor todo, es el amor de mi vida, para Margarita este poema.Te amo mi amor.Te amo Margarita.